Martes, 18 de Mayo de 2010

Alentejo, ocultos tesoros por descubrir

El Proyecto Ruta del Fresco pretende sacar a la luz el patrimonio cultural y natural de esta región portuguesa a través de su olvidada, y ahora recuperada, pintura mural.

PÚBLICO ·18/05/2010 - 09:26h

Rota do Fresco - Las capillas quedaban revestidas enteramente por pinturas murales /

Loma tras loma se extiende interminable el Alentejo. Divisamos un pueblo blanco a lo lejos, un rebaño de ovejas en torno a una ermita solitaria, como caida del cielo, carreteras sin tránsito que parecen atravesar el paisaje de nuestros sueños. Ahora, el viajero alérgico a las grandes aglomeraciones y a los sitios evidentes, ha encontrado un hilo que le permitirá recorrer estas tierras olvidadas. Y descubrir así los frescos recién restaurados de iglesias, ermitas, villas y palacios que dormían ocultos un sueño de siglos.

Para ello, se han creado diferentes Rutas, distintas Experiencias temáticas y continuos Programas con los que poder acceder a un patrimonio arquitectónico habitualmente cerrado, asistir en vivo a tradiciones etnológicas, probar la gastronomía regional y percibir el paisaje envolvente de la fascinante llanura alentejana. Y, siempre, compartiendo el descubrimiento de una pintura mural de alguna capilla, ermita, iglesia o palacio. Un fresco que recrea una lejana historia y se nos ofrece como un tesoro recién descubierto.

Las Rutas del Fresco pueden ser de medio día o de jornada completa; y puede el viajero elegir una establecida o crear su propia Ruta escogiendo libremente los lugares que le gustaría visitar. Todas se hacen acompañados por un intérprete del patrimonio. Y en las visitas de día entero, se incluye al menos una comida de gastronomía regional. Destacan la Ruta del Fresco Barroco de Évora; la Ruta del Fresco del Sábado por la Tarde, en la que deslumbrarse en una Villa Manuelina, perderse en grutas medievales o admirar frescos renacentistas; y la Ruta Tierras del Fresco, en un recorrido por Alvito, Vila Ruiva, Vila de Frades y Portel. La Ruta del Fresco Gastronómica incluye visitas a las ruinas romanas y al santuario de San Cucufate, a la capilla de San Brás de Vila de Frades, así como también una cata de vinos en Herdade Grande y una visita a una quesería, una panadería tradicional y una colmena donde nos explicarán la elaboración de miel.

Irónicamente, la pobreza de esta región ha sido, durante siglos, guardiana de unas muestras únicas de la pintura mural de Portugal.

A las inevitables rutas resulta muy enriquecedor añadir las Experiencias que se han organizado, con las tradiciones etnológicas o gastronómicas del Alentejo, como fundamental excusa. Puede el viajero optar por la Dehesa Tradicional Alentejana y pasar una mañana en el Monte do Sobral, en Alcáçovas, entre alcornoques y olivos, al cuidado de los animales; o por los numerosos talleres que también se ofrecen: Taller del Pan, de la Miel, de Alfarería, de Hierbas Aromáticas, de Tejedura, del Vino o de Cocina Regional.

La pintura mural alentejana
Tuvo su origen en todo tipo de encargos por parte de nobles, cofradías y hermandades. De esta manera aparece tanto en edificios religiosos (ermitas, capillas, iglesias y monasterios) como civiles (palacios), siendo por tanto los temas muy diversos.

El conjunto de pintura mural alentejana se desarrolla, sobre todo, a partir del siglo XV y XVI. Y toda ella prácticamente centrada en un único foco: Évora. A lo largo del siglo XVII, mientras crecía en el resto del país la moda de la talla, del azulejo y de la pintura sobre tabla o tela, fue cuando la pintura mural alentejana desarrolló su función ilustradora con composiciones figurativas a gran escala.

La composición es esencialmente figurativa y ornamental, recordando al período medieval tardío. Se escenifican los temas, se dotan de teatralidad a los personajes, con una policromía fuerte, apostando por el efecto de conjunto y no tanto por el pormenor. Muchas veces se supera la ausencia de maestría técnica con la realización de composiciones totalizadoras que llenan los muros de las ermitas y capillas.

Otra particularidad del núcleo de pintura mural alentejano es la de haber llegado en gran parte hasta nuestros días. El olvido en el que estuvo sumido el patrimonio alentejano a lo largo de todo el siglo XX, evitó adulteraciones significativas en este acervo pictórico. Irónicamente, la pobreza de esta región ha sido, durante siglos, guardiana de unas muestras únicas de la pintura mural de Portugal.

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