Sábado, 15 de Mayo de 2010

Mata o chatea, esa es la cuestión

GONZALO DE PEDRO AMATRIA ·15/05/2010 - 08:00h

Xalok - Hideo Nakata, creador de The Ring', dirige Chatroom', sobre las redes sociales.

El crimen, al alcance de cualquiera. El asesinato, como un episodio más de una jornada laboral. Descerrajar un tiro en la cabeza de cualquiera con la misma tranquilidad con la que caminamos hasta el trabajo, esperamos a que un semáforo se ponga en verde o almorzamos en un parque público, aprovechando algunos tímidos rayos de sol. O del asesinato como una de las aburridas rutinas cotidianas.

El suspense de la rumana Aurora' no tiene que ver con el de Hollywood

Aurora, de Cristi Puiu, la segunda película rumana presentada en esta edición del Festival de Cannes (sección Una Cierta Mirada), tras la proyección antes de ayer de Marti, Dupa Craciun, de Radu Muntean, no sólo confirma la omnipotencia del nuevo cine rumano, que Cannes ya señaló hace dos años, sino que da un paso más en el cine del tiempo extendido adentrándose en la siempre sombría banalidad del mal.

"No hay criminales dice el director sólo hombres que matan". Con una monumental duración de tres horas, el realizador de la inolvidable La muerte del señor Lazarescu (2005) presenta detalladamente dos días en la vida de Viorel, un hombre recién divorciado que recorre los arrabales de Bucarest con un plan que sólo él conoce. Rodada en larguísimos planos secuencia, Aurora se basa en una reescritura dilatadísima del suspense más clásico, reconvertido aquí en un puzzle en manos del espectador: pequeñas pistas, verdaderas y falsas, que hay que ir sumando con la esperanza de encontrar una respuesta, una explicación al asesinato cotidiano, o adivinar cuál será el próximo paso de un hombre como nosotros.

Sin embargo, el suspense de Aurora poco tiene que ver con ese que fijó como modelo el cine de Hollywood: la emoción desaparece para dar paso a un despojamiento helado, a una frialdad tan terrorífica como la tranquilidad con la que el asesino aborda sus crímenes. La resolución de los asesinatos, punto álgido en cualquier thriller, no resuelve nada en Aurora, porque no hay nada que resolver ni nada que entender, más allá de lo evidente: un hombre que mata. Sin embargo, una pregunta queda flotando en el aire: ¿cómo puede el cine contemporáneo filmar la violencia, una vez que hemos asumido que los motivos reales de cualquier crimen quedan siempre fuera del alcance de la cámara?

El director de The Ring' se adentra, cual padre timorato, en las redes sociales

Como último apunte, una curiosidad: la proyección en días consecutivos de dos películas rumanas permite comprobar que la nueva potencia autoral de Europa del Este se construye en modo colectivo: directores que se apoyan unos a otros, nombres que se repiten en cada película, y una energía grupal que convierte las películas de diferentes autores en un retrato colectivo de un país que parece vivir en una encrucijada.

Di no a Internet

El japonés Hideo Nakata presentó, también en la sección Una cierta mirada, dedicada a rastrear el cine menos convencional, su nuevo trabajo, Chatroom, una película de (presunto) terror cibernético con el que el realizador de The Ring (en sus dos versiones) se adentra, cual padre timorato, en los chats y las redes sociales, entendidas como nido de adolescentes psicópatas, depresivos y suicidas potenciales. Muy lejos de sus mejores trabajos, Nakata ha filmado un cruce entre anuncio anti-Internet patrocinado por la SGAE y guionizado por algún grupo de fanáticos religiosos que sólo asusta por la simpleza mayúscula de su lectura ética.