Viernes, 14 de Mayo de 2010

"A la gente le gustan las películas grandes y malas"

James Gray, estrena 'Two Lovers' un amargo drama romántico que fue la última interpretación de Joaquin Phoenix antes de su retirada

Sara Brito ·14/05/2010 - 15:06h

James Gray y Joaquin Phoenix durante el rodaje de Two Lovers

Hace dos años que James Gray (Nueva York, 1969) pisaba la alfombra roja de Cannes por la que hoy pasea Oliver Stone. Presentaba entonces un amargo drama romántico, que fascinó en la Croisette pero que se fue sin recibir premio alguno. Con retraso, llega a España Two Lovers, la última película en la que participó Joaquin Phoenix antes de anunciar su retirada del cine y un fascinante viaje emocional, en el que Gray se aleja menos de lo que parece del cine negro para hablarnos directamente sobre el deseo.


Supongo que resulta extraño hablar de una película que dirigió hace tanto tiempo.
¡Sí! Es muy extraño hablar de un filme del que me separé hace ya dos años, y que hice hace tres. Ahora estoy haciendo otra cosa.

¿Cree que está empeorando el sistema de distribución para cierto tipo de cine?

La situación es horrible. El asunto es que el negocio del cine no ha dado todavía con un nuevo sistema económico para hacer dinero con este tipo de películas. Y lo cierto es que el público es muy pequeño para películas interesantes, aunque no me guste admitirlo. A la gente le gustan las películas grandes y malas, y es un hecho. Se debe probablemente a que en gran parte del mundo, con la posible excepción de Francia, no hay infraestructura para enseñar cine a la gente. Hubo un periodo en EE UU, desde mediados de los sesenta a 1972-73, en el que había un público formado , gente de las universidades y demás. Existía esa conciencia entre los estudiantes sobre la guerra de Vietnam. Eran muy políticos de una manera que ya no existe hoy. Tenían que estar comprometidos con el mundo y las películas reflejaban eso. Hoy el conflicto es esperar durante 9 horas en una cola por un iphone. Y aunque eso te conecta con el mundo es algo apolítico.

En cuanto a Two Lovers. Si hablamos de compromiso, ¿su película está comprometida con el mundo de las emociones?
Lo que puedo decir es que en Two Lovers estaba muy comprometido con hacer una película que fuera una experiencia emocional, casi acercándose al sentimentalismo, aunque esto último no sea nada bueno. Es muy importante diferenciar ambas cosas cuando haces una película de amor. El sentimentalismo es facilón, no muestra la complejidad de las emociones, se simplifican. Es como la diferencia entre melodrama y melodramático. La diferencia es que en el melodrama el cineasta tiene convicción sobre lo que hace y eso se siente, mientras que cuando es algo melodramático es un cálculo para que el público reaccione. Puccini por ejemplo es emocional y no sentimental.

En su filmografía predomina el cine negro de los años setenta, este movimiento hacia un drama romántico ¿significa un filme más personal?

Nunca vi mis otras películas como si no fueran personales, de hecho, podrían considerarse más autobiográficos de alguna manera. Pero, sí es verdad que quería hacer algo que se sintiera más directamente emocional, no quería seguirme preocupando de los elementos de género, de las pistolas, de las escenas de acción. Quería estar pendiente sólo de la fluidez emocional del filme. Mi intención en Two Lovers era la contraria a la que se suele invocar hoy en día, que es la ironía y esa distancia entre el director y los personajes, y entre el director y el público. Quería hacer algo que fuera casi incómodo de mirar por ser tan directo con las emociones. Esa era la idea detrás de la película.

¿Hasta qué punto se relaciona con Noches Blancas de Dostoyevsky?
La esencia de los personajes es de alguna forma de Dostoyevsky. Y también la forma en el sentido en que cuenta una historia sobre el deseo sin ironía, tomándose absolutamente en serio el viaje emocional de los personajes. Dostoievsky está entre mis autores favoritos, por detrás eso sí de Tolstoi. No hay nada como Ana Karenina.

La película presenta a un personaje principal inmaduro, que actúa casi como un niño, ¿le interesaba hablar sobre la inmadurez frente al amor?

Era muy consciente de eso, quería mostrar que cuando las personas están bajo un estado extremo de deseo se comportan como niños, con inmadurez. Todos somos niños y actuamos así cuando sentimos deseo. Leonard, el personaje que interpreta Joaquin Phoenix, es sólo una versión exagerada de todos nosotros. Su comportamiento es caprichoso pero un hombre de 60 años que esté profundamente obsesionado con una persona se va a comportar igual. Es producto de un deseo roto o un deseo que continua.

Usted ha trabajado con Joaquin Phoenix en tres ocasiones, ¿cree que volverá a actuar?

Creo que va a volver y que todo el tema de su retirada de la interpretación es una tontería. Es un tipo brillante, pero que, a veces, se aburre de la maquinaria del cine. Y eso fue lo que le pasó. Sin embargo, creo que va a volver tarde o temprano. De hecho estoy escribiendo algo para él ahora mismo. Es una película pequeña y que, como otras de mis películas, tendrá lugar en Nueva York. Esta vez será un Nueva York distinto: sucede en 1910.

¿Qué ha pasado con aquel proyecto tan ambicioso, Lost city of Z, en el que estaba embarcado junto a Brad Pitt?
Es la historia de Percy Fawcent, un soldado británico que en 1925 se adentró en una jungla de latinoamérica en busca de una civilización perdida conocida como Z. Es una película enorme, de dimensiones nuevas para mi, y ni siquiera la presencia de Brad Pitt en ella me garantiza que lo consiga No sé si algún día se hará. Pero las cosas están económicamente muy difíciles y no está siendo fácil conseguir el dinero para sacarla adelante. Brad Pitt está metido en la película y es genial y ayuda, pero no es suficiente.

Suena a Herzog

Eso es. Pero es incluso más compleja que Aguirre, que por otro lado considero una obra maestra. El personaje que retrato fue al Amazonas, pero antes había participado en la I Guerra Mundial. Es una película épica. Es algo que nunca he hecho y me muero por hacerlo, pero no está siendo fácil. Creo que es una película comercial. Pero el negocio del cine no corre riesgos. Fíjate, ahora están empeñados con las secuelas.

Creo que usted quería ser pintor, ¿por eso cuida tanto el color y la composición?

Parte del goce de hacer cine es precisamente ese, ser indulgente con esa parte de uno, la visual. Pero al mismo tiempo es un problema, porque tampoco quieres hacer nada que distraiga de la historia. Las películas son un medio narrativo básicamente. Muchas veces me encuentro a mí mismo teniendo que restringirme por ese lado. Cada vez me vuelvo una persona que ama más las historias, la narración.

Creo que Two Lovers mantiene un diálogo con Punch Drunk Love, de Paul Thomas Anderson. Two Lovers sería la versión neoyorkina, más austera. Punch Drunk Love, la visión más excesiva desde Los Ángeles sobre el deseo y la inmadurez. ¿Lo había pensado?
No lo había pensado. Es curioso, Paul Thomas Anderson es uno de mis mejores amigos. Hablamos todo el tiempo por email sobre películas, y nos vemos de vez en cuando. Nunca pensé en esa película en particular al hacer Two Lovers , sino más bien en cine italiano de los cincuenta. Pero veo lo que dices. Ahora bien, su película es más abstracta, y mucho más experimental. Pero de alguna manera es mi película favorita de Paul. Es como si pudiera ver de verdad su persona en ella, no está intentando esconderse.