Viernes, 14 de Mayo de 2010

Robin no se lo pasa bien

RUBÉN ROMERO ·14/05/2010 - 09:04h

Robin Hood

Director: Ridley Scott

Intérpretes: Russel Crowe, Cate Blanchett, William Hurt

Duración: 141 minutos

Género: Épico

Sinopsis

Acaba de regresar de las Cruzadas y todavía no lo sabe, pero el destino de Robin Longstridge es cambiarse el apellido por el de Hood. De momento, bastante tiene con sobrevivir al asedio de un último castillo francés antes de volver a Inglaterra. Pero varias conspiraciones de palacio, unidas a la muerte de Ricardo Corazón de León, van a hacer que su sueño se retrase y se vea implicado en una lucha por salvar a su patria de los franceses.

Comentario

Hasta donde yo recuerdo, Robin Hood era un "proscrito", traducción de "outlaw" que debía venir de esa obra falsamente atribuida a Alejandro Dumas, ‘Robin Hood, le proscrit'. Ahora, tal vez porque la palabra suena a merendola industrial chocolateada, se ha convertido en un "forajido".

Parece un apunte pejiguero, pero simboliza el cambio de este Robin con respecto a los anteriores. Las palabras caen en desuso y con ellas se desgastan los mitos. Cosa triste, pero no tanto como la cara de anuncio de sabueso abandonado en una gasolinera que pone Russell Crowe cada vez que sale en pantalla. Y esto sí que no es arbitrario.

Lo hizo en ‘Gladiator' y lo hace ahora. De lo más contraproducente, pues el cine de aventuras debe ser, por definición, hedonístico. Por eso nadie lo ha representado mejor que Burt Lancaster y Nick Cravat, esa pareja de saltimbanquis cómicos que hicieran nuestras delicias en ‘El halcón y la flecha' (J. Tourneur, 50), o ‘El temible burlón' (R. Siodmack, 52).

No existe un atisbo de humor, no hay una sola arista lúdica en este hombre tediosamente honesto, que carga con la culpa de la matanza de inocentes, incapaz de disfrutar de los placeres terrenales. Al final, Robin Hood cae en el único pecado que le llevará directamente al infierno: aburrir al espectador.