Jueves, 13 de Mayo de 2010

Terapias para cáncer de próstata pueden afectar calidad de vida

Reuters ·13/05/2010 - 20:11h

Todos los tratamientos para el cáncer de próstata, desde la cirugía hasta la radioterapia o las hormonas, pueden tener efectos a largo plazo en la calidad de vida de los hombres, sobre todo en relación a su función sexual y urinaria, de acuerdo a un nuevo estudio.

Pero, por otro lado, ningún tratamiento pareció afectar la vida cotidiana de los pacientes, lo cual incluye los niveles de energía, dolor, bienestar y capacidad de hacer actividades comunes como caminar, subir escaleras o llevar las bolsas de las compras.

Los resultados, publicados en Journal of Urology, surgen de 1.269 hombres en Estados Unidos estudiados durante cuatro años tras recibir tratamiento por un cáncer de próstata en estadio precoz.

El 60 por ciento había tenido una prostatectomía radical, que es una cirugía para extirpar la glándula prostática. Otro 17 por ciento había recibido braquiterapia, una forma de radioterapia interna en la que se implantan "semillas" radioactivas en la próstata y un 12 por ciento, radioterapia.

Otro 6 por ciento de los pacientes fueron sometidos a una combinación de las dos radioterapias y un 5 por ciento tomó fármacos que inhiben las hormonas masculinas que promueven el crecimiento tumoral.

Todos esos tratamientos pueden causar disfunción eréctil y, a menudo, la cirugía y la radioterapia provocan incontinencia urinaria.

Pero poco se sabe sobre cómo esos problemas pueden reducir la calidad de vida de los pacientes en el largo plazo, según el doctor George J. Huang, de la Escuela de Medicina de la University of Pittsburgh.

Eso es importante porque, mientras que el cáncer de próstata es uno de los más comunes en los hombres (cada año, afecta a 160 por cada 100.000 y causa la muerte a 26 de esos 100.000), la mayoría de los tumores son de crecimiento lento y no producen otros daños.

El equipo de Huang halló que, en general, en los hombres operados o que habían recibido algún tipo de radioterapia, se agravaron los síntomas durante el primer año después del tratamiento, según un cuestionario estandarizado sobre calidad de vida.

El grupo que más problemas tuvo fue el de los pacientes operados.

A los dos años, los grupos que habían recibido tratamiento quirúrgico o radioterapia vieron mejoras en los síntomas urinarios, aunque no recuperaron por completo el nivel de calidad de vida previo al mismo.

También disminuyeron las "molestias" que causaban los problemas urinarios, casi hasta los niveles previos al tratamiento.

En cambio, los hombres tratados con terapia hormonal tendieron a informar una pérdida gradual y moderada de la función urinaria en cuatro años.

Los resultados sorprendieron al equipo. Los autores especulan que la terapia hormonal puede tener efectos en los músculos de la pelvis y en el aparato urinario, lo que, en el tiempo, puede crear trastornos urinarios.

En cuanto a la función sexual, todos los grupos de pacientes en el estudio sufrieron un deterioro en el primer año después del tratamiento, principalmente los pacientes operados.

De todos modos, ese grupo en particular mejoró significativamente en el segundo año, no así el resto de los grupos, lo que permitió que todos los pacientes tuvieran una recuperación similar de la función sexual al final del estudio.

FUENTE: Journal of Urology, junio del 2010.