Jueves, 13 de Mayo de 2010

El vertido amenaza la ley del clima de Obama

El proyecto legislativo contra el cambio climático, atascado durante meses, se presentó ayer en el Senado

ISABEL PIQUER ·13/05/2010 - 03:00h

El nuevo proyecto de ley del medio ambiente que presentaron ayer los senadores John Kerry y Joe Lieberman autoriza la exploración petrolífera a lo largo de partes de la costa estadounidense en un perímetro de 120 kilómetros, una concesión a los conservadores para tratar de ganar su apoyo en un clima político enrarecido. El texto permitirá a los estados directamente afectados por las exploraciones petrolíferas vetar proyectos de nuevas plataformas en estados vecinos si pueden demostrar el impacto medioambiental negativo de un posible accidente.

Son provisiones de una ley que por lo demás ofrece un compromiso bastante ambiguo entre la defensa de la naturaleza y los imperativos energéticos de Estados Unidos, y de la que se descolgó en el último momento el senador republicano Lindsey Graham, que redactó la propuesta con Kerry.

La explosión de la plataforma Deepwater Horizon el pasado 20 de abril ha complicado seriamente el debate y, sobre todo, las posibilidades de alcanzar un compromiso bipartidista en un tema que parecía consensuado y que debe cifrar los compromisos de EEUU contra el cambio climático, como el recorte de CO2 que ya anunció Barack Obama en la pasada cumbre del clima de Copenhague. El abandono de Graham, un senador clave con el que la Casa Blanca negocia otros temas delicados (entre ellos Guantánamo), amenazó con hundir el proyecto, pero finalmente Kerry decidió sacarlo adelante de todas formas.

Con la marea negra flotando en el Golfo de México, todas las licencias petrolíferas están suspendidas, hasta que se averigüe la causa del accidente. Y desde la rama más progresista del partido demócrata se pide endurecer la legislación contra las petroleras, y en el caso particular de BP elevar el nivel de indemnización a 10.000 millones de dólares. Los republicanos, por su parte, temen que la animosidad hacia BP perjudique la predisposición del Gobierno de Obama hacia la explotación petrolífera y hubieran preferido aplazar el debate.

En una entrevista a The New York Times, Lieberman (ex demócrata y ahora independiente) justificó las concesiones a las petroleras en pos de la independencia energética, uno de los objetivos de Obama. Según la nueva provisión, el departamento de Interior deberá realizar un estudio sobre el impacto medioambiental y económico de las futuras exploraciones. Los estados concernidos podrían vetarlas si les parecen peligrosas, pero tendrán un incentivo para permitirlas. Por primera vez, Washington y las autoridades locales se repartirán los dividendos de las explotaciones. Los estados podrían llevarse hasta un 37% en royalties. El Gobierno estadounidense cobra más de mil millones de dólares anuales de sus concesiones petrolíferas. BP pagó en su momento 34 millones de dólares para poder perforar en el lugar donde tuvo lugar el siniestro.

Recorte anunciado

Por lo demás, la ley se parece bastante a la ya aprobada en una ajustada votación en la Cámara de Representantes en junio de 2009, una medida que por primera vez obligará a las empresas estadounidenses a limitar las emisiones de gases de efecto invernadero en un 17% en 2020. La propuesta del Senado incorpora en siete capítulos numerosas medidas para la generación de energía limpia, entre ellas la reducción de gases que contribuyen al calentamiento global e incentivos a productos de alta eficiencia energética. Para atraer el apoyo del empresariado, la medida de Kerry y Lieberman establece subsidios de 2.000 millones de dólares anuales para el desarrollo de tecnologías de captura de CO2 en la industria del carbón.

Los ecologistas no aprueban el proyecto de legislación del Senado, pero algunos sí respaldan el debate. "La ley pone los temas sobre la mesa", dice Daniel Weiss, responsable de la estrategia climática del American Progress Action Fund; "con el desastre de BP, los estadounidenses están más a favor de las energías limpias y de invertir en recortar el consumo de petróleo".

Otros han sido más duros. La ley "perjudica a todos excepto a los intereses especiales de las grandes corporaciones", se quejó Myron Ebell, director del Instituto para la Empresa Competitiva, un centro de estudios independiente en Washington. "Los ecologistas saben que no tendrá un impacto discernible en el clima pero premiará a las petroleras".

Mientras, en el Golfo de México prosiguen los esfuerzos para contener el vertido. BP anunció ayer que espera lograr, entre hoy jueves y mañana viernes, contener el derrame con la nueva versión de la campana de contención, más pequeña que la que fracasó el pasado fin de semana por problemas de congelación. Los ejecutivos de BP, Transocean y Halliburton, las tres empresas implicadas en la explotación, comparecieron ayer en el Congreso para informar sobre el accidente, como hicieron el día anterior en el Senado.

Medidas para tratar de frenar las críticas

1. Financiación

Como respuesta a las críticas que ha suscitado la apertura a nuevas explotaciones petrolíferas marinas, Obama presentó ayer al Congreso un paquete legislativo que destinará casi cuatro millones de euros a estudios de impacto ambiental y elevará las indemnizaciones por vertido de 800 millones de euros a casi 1.200 millones de euros.

2. Impuestos

Además, las petroleras deberán aumentar sus tasas para el fondo de indemnizaciones en casos de vertidos, en 0,8 céntimos de euro por cada barril de crudo producido desde este año y otros 0,8 céntimos a partir de 2017.

3. Ley del clima

Se fija un recorte del 17% de las emisiones para la próxima década respecto a su nivel de 2005 (un 3% frente a 1990), según el compromiso ya anunciado.