Miércoles, 12 de Mayo de 2010

Una nube de confusión

Muchas personas, de nuevo atrapadas en aeropuertos por la nube de cenizas

M. SERRANO / P. COSANO ·12/05/2010 - 02:15h

Un pasajero espera paciente en el aeropuerto de Sevilla, uno de los diez que cerraron ayer por las cenizas. - AP

Respira profundo, da un paseo y se sienta. Uno, dos, tres segundos... Hasta que se levanta, se acerca a la ventanilla de Vueling y le grita a Isidoro, un trabajador de la compañía: "¡Dejadme viajar en lo que sea, pero yo no espero más!". Es una mujer de 30 años prefiere no decir su nombre que lleva 15 horas en el aeropuerto de Sevilla, uno de los diez afectados ayer por la nube de ceniza. Ante la incertidumbre, Isidoro, con calma, le explica de buenas maneras que es una situación meteorológica y que no se puede hacer nada.

En el aeródromo de Sevilla se vivieron situaciones de histeria y nervios

"Si yo no entiendo esto bien, imagine mi jefe, después de un mes de vacaciones", dice Noelia, una peregrina que teme tardar más en llegar a Palma de Mallorca, donde trabaja, que el tiempo que le ha llevado hacer el camino de Santiago junto a su hermano Walter. Los dos llegaron a Sevilla en autobús. "Air Berlín nos aseguró que desde aquí viajaríamos y ahora no da la cara", afirma el joven.

Como algo excepcional, el aeropuerto, que cierra desde la una hasta las cuatro y media de la madrugada, permaneció abierto toda la noche del lunes al martes. "Los pasajeros que llegaron a última hora del lunes no tenían dónde ir. Unas 20 personas utilizaron sus maletas como almohadas. Es una situación extraña en un aeropuerto que no se encuentra nunca abierto las 24 horas", explica Ana, azafata de recepción de Aena.

Isabel, Rosa y Catalina tenían prevista su salida para Mallorca a las 12.30 horas. No esperaban, a su llegada, que la pantalla indicara en rojo "cancelado". "Hemos estado de vacaciones en el Algarve durante unos días y ahora no sabemos cómo llegaremos a la isla. Allí me espera mi hija", se lamenta Rosa, de 79 años. Al haber contratado un vuelo en una agencia de viajes, Senior Tour, con sede en el aeródromo de Sevilla, no tienen muchas dificultades. Un seguro les permitió pasar tranquilamente la noche en un hotel e intentarán viajar hoy. La cola de reclamaciones ocupaba la primera mitad del aeropuerto. Los pasajeros esperaban impacientes que les devolvieran el dinero de su billete para viajar en coche, en autobús, en tren... Cualquier solución valía.

"Si yo no lo comprendo, imagine mi jefe", decía una viajera

Más tranquilidad

En el aeropuerto de Jerez, otro de los afectados por el cierre, la jornada transcurrió más tranquila. "Regresábamos hoy [por ayer], pero vamos a tener que alargar unos días más nuestra estancia", se quejaba, sonriente, un viajero danés.

Más enfadados estaban los pasajeros del avión de Vueling a Barcelona. "Me ofrecen devolverme el dinero o un billete de autobús, pero tantas horas sentada me pueden provocar una trombosis", protestaba María Orellana. Aitor Otxoa, empresario vasco, perdió un posible negocio: "La nube de ceniza me deja sin poder cerrarlo".

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