Martes, 11 de Mayo de 2010

El Papa vincula la pederastia con el tercer secreto de Fátima

"La Iglesia debe reconocer la verdad aterradora de los abusos", proclama Ratzinger

J. BASTANTE / AGENCIAS ·11/05/2010 - 13:08h

"La Iglesia debe reconocer la verdad aterradora de los abusos", afirmó Benedicto XVI en el avión que lo llevó de Roma a Portugal, donde ha iniciado una visita de cuatro días. En el vuelo papal, Joseph Ratzinger formuló una de las confesiones más rotundas de su pontificado, en un momento en que los escándalos de pederastia en la Iglesia amenazan con quebrar la confianza en la institución. "Hoy vemos de una forma realmente terrible que la mayor persecución de la Iglesia no proviene de los enemigos externos, sino que nace del pecado dentro de la propia Iglesia", añadió el Papa. Y dio un paso más, al vincular la pederastia con uno de los iconos de la Iglesia católica: el tercer secreto de Fátima.

Hasta la fecha, la Iglesia daba por cierto que el último de los mensajes que la Virgen dio a los niños pastores en Fátima santuario que el Papa visita hoy y mañana se refería al "obispo vestido de blanco" que caía acribillado, que describía el atentado del turco Alí Agca contra Juan Pablo II en la plaza de San Pedro. Así lo había dicho el propio Karol Wojtyla.

Sin embargo, Benedicto XVI sorprendió al asegurar que "en el mensaje de Fátima hay indicaciones sobre la realidad del futuro de la Iglesia". Un futuro que estará marcado por la resolución de los escándalos de pederastia entre el clero, por el "sufrimiento" que padece la Iglesia por esta causa y por los pecados que existen en su interior.

Condena contundente

"Hoy lo vemos de modo realmente terrible", aseguró el Papa, quien reconoció que "la Iglesia tiene una profunda necesidad de aprender la penitencia, de aceptar la purificación, de aprender el perdón y la necesidad de justicia". Al ser preguntado por los casos de abusos, Benedicto XVI insistió en que "el perdón no sustituye a la justicia".

Pasado el mediodía, Ratzinger aterrizó en Lisboa, donde lo esperaba el presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva. En su primer discurso en Portugal, el Papa homenajeó la Revolución de los Claveles, que trajo "la democracia" al país, lo que "abrió un espacio nuevo de libertad para la Iglesia". Por la tarde, presidió una multitudinaria misa donde miles de jóvenes, contrarios a la política anticonceptiva del Vaticano, repartieron centenares de preservativos.