Martes, 11 de Mayo de 2010

"Polvo eres", sólo los muertos le dieron trabajo... y éxito

Reuters ·11/05/2010 - 05:36h

Por Itziar Reinlein

Tras sufrir durante meses el azote del paro después de trabajar muchos años en un destacado periódico nacional, se puso a escribir sobre lo único que encontró: de muertos.

Lo que a priori resultaba un tema escasamente atractivo para cualquier periodista veterano se terminó convirtiendo en un éxito para Nieves Concostrina, autora y presentadora del programa radiofónico "Polvo eres", en RNE, que desde 2003 ha conquistado a miles de oyentes hablando de la muerte.

"'Polvo eres' sólo pretende demostrar que la muerte (de otros) puede llegar a ser tan interesante, extravagante o divertida como la propia vida", dijo Concostrina, galardonada periodista que ha sabido imprimir un estilo propio y desenfadado a sus historias mortuorias, en una entrevista a Reuters.

Vender noticias sobre un tema tan tabú y tan siniestro por primera vez en una radio española era un reto muy difícil, afirma esta periodista que ha exprimido el éxito con los libros "Polvo eres", una antología de los siete años del programa, y "Menudas historias de la historia", otra obra salida de las ondas.

"Siempre que se hablaba de muertos (en los medios de comunicación) era sobre espíritus, era algo o misterioso o de terror", señaló esta periodista a las que las circunstancias adversas agudizaron el ingenio para sacar provecho de muertos ilustres o rebeldes, entierros y funerales estrafalarios o raros, pero también de historias para reír, otras para abrir los ojos, algunas más negras o tristes pero todas interesantes que tienen en común el momento final de la vida, el adiós definitivo.

"Yo lo que he creído saber hacer es buscar el detalle que pudiera interesar y, sobre todo, bajar un poquito al lenguaje de la calle", dijo, y a juzgar por la abrumadora mayoría de comentarios de seguidores volcados en su página web (www.nievesconcostrina.es) el objetivo está conseguido.

Curiosa, por ejemplo, es la historia del nacimiento de los cementerios británicos que existen en muchas provincias españolas y que hoy suponen un problema de mantenimiento para las autoridades del Reino Unido.

Los británicos que morían en la catolicísima España del siglo XIX, donde no había más cementerios que los de la Iglesia de Roma, eran enterrados de noche, en la playa y de pie en ciudades como Málaga, de tal manera que cuando había viento o marejada los cuerpos emergían parcialmente de la arena y sus cabezas se movían como péndulos.

HUMANIZAR LA MUERTE

El espectáculo era tan dantesco que el primer cónsul inglés en la ciudad andaluza allá por 1830 consiguió tras arduas negociaciones que el rey Fernando VII le concediera una licencia real para crear la primera necrópolis protestante donde se enterraba dignamente a todo el que no profesaba el catolicismo.

Otras relatos de los que se nutre el reconocido espacio cuentan los periplos de cadáveres "inquietos", como entre otros los del gran estratega Napoleón Bonaparte, el inglés Oliver Cromwell, el guerrero castellano Cid Campeador o el maléfico Adolf Hitler, del que aún se desconoce su último paradero; así como el destino de los muchos restos y huesos de santos que deambulan por doquier.

con inminente edición de libro -, jalonan un programa radiofónico que en sus inicios fue recibido con cierto estupor.

En un impulso poco sopesado, Nieves Concostrina se presentó con un espacio piloto de muertos en Radio Nacional donde consiguió un contrato de unos asombrados responsables de la cadena.

"¿Título?, me preguntaron. ?Polvo eres', contesté", recuerda la autora del original espacio en referencia a la famosa frase bíblica "polvo eres y en polvo te convertirás".

Y así comenzó su andadura un programa que nació de la revista del sector funerario "Adiós", cuyo creador, Jesús Pozo, y la propia Nieves quisieron humanizar y hacerla accesible al variopinto y condolido público de los tanatorios.

Hoy cuenta con una audiencia incondicional que participa con entusiasmo enviando las frases lapidarias más llamativas de los cementerios españoles a la caza del premio que otorga el espacio de fin de semana "El acabose" de RNE.

"Dejó el poder por no firmar una sentencia de muerte" es, por ejemplo, el sorprendente epitafio que figura en la tumba de Nicolás Salmerón, presidente de la primera república española que duró apenas dos meses en el cargo en 1873, en el antiguo cementerio civil de Madrid.

Concostrina en su forzado reciclaje profesional encontró en los muertos un filón inesperado? Y con el polvo de los muertos llegó el brillo de los premios, el último el Premio Internacional Rey de España en la categoría de radio por un programa sobre el Quijote.