Lunes, 10 de Mayo de 2010

El estrés al comienzo del embarazo pone en riesgo a los bebés

Reuters ·10/05/2010 - 17:13h

Por Rachael Myers Lowe

Sufrir experiencias estresantes al inicio del embarazo puede inducir el nacimiento de bebés con bajo peso o muy prematuros, según un nuevo estudio en China. Y la clave, según los autores, es el momento en que se registra el estrés.

"El hallazgo es modesto, pero significativo", escribió el equipo en American Journal of Obstetrics and Gynecology.

Los riesgos de tener un bebé prematuro se duplicaron en las participantes que habían estado expuestas a experiencias duras en el primero y el segundo trimestre (entre las semanas uno y 12 y las semanas 13 y 24, respectivamente).

Según los autores, el parto prematuro es la causa principal de muerte infantil en el tercer mundo.

Un equipo de la Universidad Médica Anhui, dirigido por el doctor Peng Zhu, estudió a 1.800 embarazadas atendidas en el 2008 en un hospital. Las participantes respondieron sobre su situación económica, emocional, vivencias traumáticas y la relación con sus esposos.

En el grupo hubo 96 (5,3 por ciento) partos prematuros y 55 (3,1) bebés con bajo peso al nacer.

Estudios previos habían hallado que las embarazadas estresadas tenían más riesgo de tener un bebé prematuro o con bajo peso al nacer.

El nuevo estudio, que analizó una larga lista de experiencias potencialmente estresantes en el embarazo únicamente, concluyó que cuanto más temprana había sido la experiencia estresante, mayor era el riesgo de complicaciones.

El equipo de Zhu halló que el parto prematuro era dos veces más común si las experiencias muy estresantes ocurrían en el primero y el segundo trimestre de gestación, pero no en el tercero.

El bajo peso al nacer era casi tres veces más común si el estrés había aparecido en el primer trimestre, en lugar del segundo o el tercero.

Aunque los resultados coinciden con los de estudios previos, el equipo advirtió que tiene ciertas limitaciones, como el sesgo de los recuerdos de las participantes, la poca cantidad de mujeres en algunas categorías del estrés y la posibilidad de que la lista de experiencias estresantes debilitara los resultados.

El equipo opinó que para reducir la incidencia de los partos prematuros y del bajo peso al nacer, las autoridades de salud deberían tener en cuenta el estrés materno para diseñar intervenciones.

De todos modos, el doctor Robert L. Goldenberg, de la Drexel University y que no participó del estudio, dijo que los resultados no modificarán las prácticas actuales.

"Ni siquiera incluyen claves de cuáles deberían ser esas intervenciones", dijo a Reuters Health.

El experto agregó que las técnicas probadas en ensayos clínicos bien diseñados, como la terapia y la asistencia en el hogar, no demostraron beneficios. "Si queremos mejorar los resultados, debemos desarrollar intervenciones que reduzcan los efectos del problema", finalizó.

FUENTE: American Journal of Obstetrics and Gynecology, online 26 de abril del 2010.