Lunes, 10 de Mayo de 2010

El árbol enfermo de plaga turística

La sabina centenaria de El Hierro está en peligro por los visitantes que arrancan ramas como recuerdo

CÉSAR-JAVIER PALACIOS ·10/05/2010 - 08:35h

Un turista se encarama a la sabina mientras otro fotografía el momento para la posteridad.Miguel Piñar

El símbolo vegetal más famoso de El Hierro está en peligro. La culpa no la tiene una enfermedad incurable, ni siquiera sus más de cinco siglos de edad. La amenaza se llama turismo. O más exactamente, un tipo de visitante cada vez más numeroso y menos respetuoso. "La van a dejar calva", asegura preocupado Juan Bautista, técnico de la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo herreño. Y así va a terminar si no se consigue poner fin a una extraña moda cada vez más popular entre los turistas, arrancarle trozos como recuerdo del territorio más occidental de España.

"Todo es un problema de concienciación ciudadana, pues no podemos poner un vigilante las 24 horas del día", justifica Bautista. "Es un problema de falta de respeto", matiza el agente de Medio Ambiente Andrés García, escandalizado ante el comportamiento incívico de quienes se acercan a conocer a la vieja sabina. Muchos tratan de grabar su nombre en la dura corteza, ajenos al daño que ocasionan, e incluso roban los carteles.

Los expertos están preocupados. Bernabé Moya, director del departamento de árboles monumentales de la Diputación de Valencia, le augura un negro futuro a la sabina herreña. En su opinión, pisar reiteradamente el tronco y las ramas hiere al ejemplar, reduciendo la llegada de alimento y abriendo vías de entrada a las plagas. Algo aparentemente tan inocuo como acercarse para verlo o hacerse una foto, incluso para abrazarlo, puede también dañarlo, pues el pisoteo compacta el suelo, mermando la salud del árbol. Según Ignacio Abella, miembro del Observatorio Convergente de Árboles Singulares de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, "un grupo de 15 personas pesa más de una tonelada. Al igual que es posible matar una vaca a besos, también es perfectamente posible matar una sabina milenaria con abrazos. Tan sólo hacen falta miles de ellos en muy poco tiempo".

El turismo es aún incipiente en El Hierro, declarada en su integridad Reserva de la Biosfera por la Unesco. A pesar de ello, y según cálculos de la Administración insular, en Semana Santa la sabina recibe la visita de 1.200 personas diarias, una agresión constante que, de acuerdo con la opinión de Moya, "debilita al ejemplar y su anclaje, incrementando el riesgo de desarraigo".

Sin protección

A pesar de su fama, y como la mayoría de los árboles singulares canarios, la sabina de El Hierro carece de una protección legal específica. Ni siquiera un cartel donde se pida respeto para el ejemplar, donde señalar todos esos usos incompatibles con su supervivencia. También carece de un perímetro de seguridad donde limitar el acceso a los visitantes, como ya se hizo hace tiempo con otro gran símbolo vegetal canario, el drago milenario de Icod de los Vinos (Tenerife).

En el caso herreño, la posibilidad de vallar el árbol no se contempla. "Perdería todo su encanto", justifica Bautista. Como alternativa, Moya propone ordenar el uso del espacio para compatibilizar la salud del árbol con la recepción de las visitas. Algo sólo posible desde la aprobación de un plan de gestión donde se controle periódicamente su estado de salud. Un programa de educación ambiental ayudaría a preservar este elemento esencial del patrimonio canario. A que no muera de éxito.