Sábado, 8 de Mayo de 2010

Merkel lucha en el sprint por el voto renano, un test electoral marcado por la crisis

EFE ·08/05/2010 - 14:45h

EFE - La canciller alemana Angela Merkel ofrece unas palabras durante un acto de la Unión Cristianodemócrata en Bielefeld, (Alemania).

La canciller alemana, Angela Merkel, lanzó hoy su última llamada por el voto a su Unión Cristianodemócrata (CDU) ante las elecciones de mañana en Renania del Norte-Westfalia, consideradas un test de alcance nacional que podría saldarse con un revés a su coalición, marcada por su mala imagen y la crisis griega.

Merkel cerró la campaña de la CDU en la plaza del Ayuntamiento de la ciudad renana de Bielefeld, con una dramática llamada a "impedir" un relevo en el poder a favor de un bloque liderado por el Partido Socialdemócrata (SPD), con los Verdes y la Izquierda como aliados.

"No están los tiempos para experimentos", sentenció la presidenta de la CDU, quien recordó que los socialdemócratas no han descartado una cooperación con la Izquierda, representante para Merkel del postcomunismo de la extinta República Democrática Alemana (RDA).

Merkel pidió así el voto para el líder de la CDU y primer ministro de Renania, Jürgen Rüttgens, al frente de una coalición con el Partido Liberal (FDP), como la que gobierna en Berlín, y a la que los sondeos dan por derrotada en los comicios de este domingo.

Mientras la canciller pedía el voto para Rüttgers ante unos 3.000 asistentes en su último mitin renano, su ex ministro de Exteriores y actual jefe de la oposición socialdemócrata en el Parlamento, Frank-Walter Steinmeier, hacía lo propio con su correligionaria Hannelore Kraft, en la ciudad natal de ésta, Mülheim.

Los últimos sondeos apuntan a un empate entre las dos fuerzas mayoritarias, la CDU y el SPD, tal vez con ligera ventaja para Kraft, quien de ser casi una desconocida ha pasado a figura emergente, tras ser elegida vicepresidenta de su nueva cúpula, el pasado noviembre.

Para el SPD, recuperar el poder de lo que fue su bastión tradicional, el llamado "corazón rojo" y región minera y acerística por antonomasia de Alemania, sería la señal de resurrección que el partido necesita y su primer gran triunfo desde que Merkel llegó a la Cancillería, en 2005.

La victoria entonces de Merkel sucedió pocos meses después de que la socialdemocracia perdiera ese "Land", donde había dominado durante décadas, lo que precipitó la convocatoria de elecciones generales anticipadas por parte del entonces canciller Gerhard Schröder.

Los sondeos dan ahora prácticamente por seguro que la CDU no podrá renovar su coalición con los liberales, lo que además de los efectos en ese "Land" precipitará la pérdida de su mayoría en la cámara alta, Bundesrat.

Renania del Norte-Westfalia es el estado federado más poblado de Alemania -unos 13 millones de votantes, del total de 18 millones de habitantes- y las elecciones son el primer test en las urnas desde la reelección de Merkel en las generales del pasado septiembre.

La canciller logró entonces el doble objetivo de la reelección y también pasar de la gran coalición con el SPD de su primera legislatura a una alianza con sus socios naturales, el FDP.

Sin embargo, el arranque de su gobierno de centro-derecha fue todo lo contrario a armónico, por las exigencias liberales de bajar impuestos -lo que la CDU considera imprudente-, y desde entonces el teórico "matrimonio por convicción" ha ido de disenso en disenso.

Los titubeos ante la crisis griega de Merkel, que pasó de tratar de frenar el rescate a pedir de forma vehemente -sin éxito- el respaldo de todo el Parlamento a la aportación de 22.400 millones de euros que costará a Alemania el plan, han precipitado los sondeos en contra.

Los últimos pronósticos del instituto Forsa apuntan a que entre el SPD y los Verdes sumarán 47 puntos, frente a los 43 de la CDU y el FDP.

De ser así, ninguno de los dos bloques tradicionales tendría la mayoría, lo que abre las puertas a un amplio abanico de constelaciones posibles, desde un tripartito SPD, Verdes y La Izquierda, a una alianza entre la CDU y los Verdes o una gran coalición, como la que lideró Merkel en su primera legislatura.

Ninguna de estas constelaciones evitaría a la coalición de centro-derecha la pérdida de la mayoría en el Bundesrat, cámara a cuya ratificación se somete el 70 por ciento de las leyes, que quedarían así supeditadas a la búsqueda de consensos con el SPD.