Viernes, 7 de Mayo de 2010

Seguidores de Suu Kyi forman un nuevo partido

La formación política de la Nobel de la Paz birmana boicoteará las elecciones

ELISA RECHE ·07/05/2010 - 22:00h

Un cartel de Suu Kyi.

El letrero del partido opositor birmano Liga Nacional para la Democracia (LND) sigue identificando su sede de Rangún, pero el grupo quedó este viernes oficialmente disuelto al no inscribirse para las próximas elecciones convocadas para este año por la Junta militar. No así una pequeña facción de la agrupación, dispuesta a participar en los comicios, considerados una farsa para lavar la cara al brutal régimen.

La líder del LND, la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, bajo arresto domiciliario durante 14 de los últimos 20 años, calificó las elecciones de "no democráticas" y decidió boicotearlas.

De este modo, la histórica agrupación desaparece del mapa político birmano después de más 20 años de desafío a la dictadura y tras una victoria arrolladora en las elecciones de 1990, no reconocida y anulada por la Junta.

El nuevo partido, llamado Fuerza Nacional Democrática (FND), "continuará con las políticas de la Liga Nacional para la Democracia y sus compromisos y obligaciones pendientes con los birmanos", señaló a un diario Irrawady Khin Maung Swe, uno de sus miembros y antiguo prisionero político. "Pero, para aquellos que se integren en la nueva formación, Aung Sang Suu Kyi continúa siendo su líder. Siempre lo será", añadió.

Las nuevas leyes electorales prohíben la participación en los comicios de ninguna persona que esté en prisión o haya sido condenada por un tribunal birmano. Esta disposición afecta a los 2.100 prisioneros políticos en las cárceles birmanas, muchos de ellos ex miembros del LND, inlcuida la propia Suu Kyi, quien fue condenada el pasado agosto por incumplir los términos de su arresto domiciliario al acoger en su residencia a un ciudadano estadounidense que irrumpió en su casa a nado.

Escaños para los militares

El boicot del LND a los comicios, cuya fecha todavía no se ha anunciado, es coherente con la estricta trayectoria moral del partido y su líder, pero lo despoja de cualquier influencia en el proceso político que afrontará el país. De cualquier modo, se hubiera tratado de un peso muy restringido, ya que, según la nueva Constitución, el 25% de los escaños está reservado para los militares.

Además, más de una veintena de los miembros del Gobierno abandonaron recientemente el Ejército para reforzar la presencia militar en la Cámara.