Sábado, 8 de Mayo de 2010

"Hemos vendido nuestra alma"

Los ciudadanos del Golfo denuncian la sobreexplotación petrolífera de la zona

ISABEL PIQUER ·08/05/2010 - 08:00h

Una, dos, tres hasta treinta plataformas petrolíferas se ven desde la playa de Dauphin, una de las islas de la bahía de Mobile (Alabama). Están a lo lejos, a unos dos kilómetros de distancia, pero las estructuras se distinguen muy bien entre los vapores de la humedad y el calor. Y por la noche, resplandecen. Extraños árboles de Navidad bajo un cielo estrellado.

Dauphin (delfín), parte de la cadena de islas que desde Luisiana a Alabama protegen las costas estadounidenses del Golfo de México, fue uno de los primeros objetivos de las operaciones de protección contra el vertido producido tras el accidente de la plataforma petrolífera de BP. Cuando la marea negra parecía inminente, un centenar de miembros de la Guardia Nacional instalaron en la playa barreras de contención capaces de absorber el crudo.

"Aquí hay mucho turismo, pero el auténtico negocio es el petróleo"

Más hacia el oeste, la capa más fina y menos tóxica del derrame ha llegado a las islas Chandeleur, en Luisiana. Las primeras manchas de crudo se detectaron en las playas de Freemason, en el extremo sur. "Es la primera confirmación de que el petróleo ha tocado la costa", confirmó la Guardia Costera. De momento, Alabama se salva. Este fin de semana, se prevén vientos del norte que deberían mantener la mancha en alta mar.

En primera línea de frente, en Dauphin, está Dan Parker. Si la marea se acerca, será el primero en saberlo. Duerme, con otros cinco empleados de su empresa, en una enorme caravana a la punta de la isla, una franja de harina resplandeciente, donde los pájaros de la zona suelen anidar.

Parker es fundador y presidente de CIagent; no tiene nada que ver con la agencia, las siglas, no sin ironía, significan "Cheap Insurance", aseguradora barata. El CIagent es un polímero, un compuesto químico que absorbe el crudo y lo vuelve inofensivo. Cuando suene la alerta, Parker rociará con su producto las enormes jaulas metálicas cubiertas de un tejido felposo. El petróleo quedará aprisionado.

"Estas compañías explotan nuestros recursos y no nos dejan nada"

Las murallas móviles de fácil despliegue nunca se han usado para luchar contra la contaminación. Tenían un propósito bélico. Fabricadas por Hesco, una empresa con amplios negocios con el Departamento de Defensa, sirvieron para proteger a las tropas estadounidenses en la guerra del Golfo.

"Aquí hay mucho turismo, mucha pesca, pero no nos equivoquemos, el auténtico negocio es el petróleo", dice Michael Gallagher, un empleado de CIagent. "Las plataformas están por todas partes, de noche parecen las luces de una ciudad en el mar", añade. Es la contradicción de Dauphin Island: refugio natural y saqueo energético.

"Hemos vendido nuestra alma", reconoce Bill Harper, que se gana la vida alquilando casas a los veraneantes. "Estas grandes compañías nos tratan como si fuéramos un país del tercer mundo, explotan nuestros recursos naturales y no dejan nada".

Pero eso, en todo caso, no desanima a los ecologistas locales. Los Mobile Baykeeper y el National Estuary Program de Alabama han organizado patrullas de voluntarios para navegar por las zonas más salvajes de la isla y limpiar las playas.