Viernes, 7 de Mayo de 2010

Grecia, con el mínimo peso económico, tiene en vilo a los mercados financieros

EFE ·07/05/2010 - 08:22h

EFE - (De izq a der) El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, dan una rueda de prensa conjunta tras finalizar una cumbre de la Unión Europea en Bruselas (Bélgica). EFE/Archivo

Grecia, que aporta menos del 3 por ciento del PIB a la eurozona, ha mantenido en vilo en las últimas semanas a los Gobiernos europeos y de ultramar, y a los mercados financieros internacionales por una crisis que empezó por la enorme deuda acumulada por este país.

Las repercusiones del desfase macroeconómico heleno, conocidas hasta mediados de 2009 sólo por los círculos económicos mejor informados, se han sentido no sólo en Wall Street, sino incluso en Japón, cuyo índice bursátil Nikkei caía hoy un 3 por ciento ante la creciente preocupación por la deuda soberana europea.

En Bruselas se celebra hoy una cumbre extraordinaria de jefes de Estado y Gobierno de la zona del euro para intentar disipar las dudas sobre la viabilidad del plan de ayuda financiera a Grecia y la capacidad de Europa para evitar el contagio de la crisis.

En Japón, el ministro de Finanzas, Naoto Kan, anunciaba hoy que el grupo de los siete principales países industrializados (G7) tenía previsto abordar el caos desatado por la deuda soberana griega en una conferencia telefónica a lo largo del día.

El mercado bursátil en Nueva York llegó a desplomarse ayer momentáneamente un 9% durante la jornada, una caída atribuida, en parte, a un error de mecanografía de un operador, pero los mercados tenían en mente la deuda europea, y no sólo la griega, como un escenario muy preocupante.

La reciente debilidad del euro frente al dólar y otras monedas fuertes también ha sido atribuida a la crisis financiera helénica, aunque la incertidumbre sobre el contagio a otros miembros de la eurozona puede haber jugado una mayor baza en su depreciación.

La moneda única se ha debilitado hasta el nivel más bajo de los últimos 14 meses frente al dólar, con un cambio de 1,2698 dólares en las primeras horas de cotización de hoy en Europa.

Los mercados temen que el paquete de rescate para Grecia atado por el Eurogrupo y el Fondo Monetario Internacional (FMI) de 110.000 millones de euros no baste para limitar la crisis a este pequeño país de 11 millones de habitantes.

Pero la moneda única está aún lejos de alcanzar el récord a la baja de 0,82 dólares de otoño del año 2000, poco más de un año después de su establecimiento como moneda de cálculo para los once países fundadores de la zona del euro.

Ante este poco alentador panorama, el Gobierno griego se enfrenta ahora a la delicada tarea de aplicar un draconiano plan de austeridad, aprobado ayer en el Parlamento, que comprende un ahorro de 30.000 millones de euros en tres años para lograr la consolidación fiscal y cumplir con el pago de su elevada deuda.

La receta para reducir el enorme déficit fiscal del 13,6% en 2009 es amarga y pasa por aplicar fuertes recortes salariales a los funcionarios, incrementar los impuestos, ampliar la edad de jubilación y congelar la contratación para empleados públicos, entre otras dolorosas medidas.

Unos sindicatos combativos y una población iracunda por la pérdida de calidad de vida son una combinación explosiva, que amenaza la paz social, como ha sido testigo Atenas estos días en las protestas multitudinarias que el miércoles causaron tres muertos, más de setenta heridos y cuantiosos daños materiales.

Los disturbios y las huelgas, que han paralizado total o parcialmente los transportes, son un desincentivo para el turismo nacional, una importante fuente de ingresos, que representa el 15% del PIB.

De hecho, el ministerio griego de Cultura y Turismo decidió ayer formar un comité de gestión de crisis para abordar la situación del turismo ante el temor a que los turistas extranjeros puedan evitar Grecia en la próxima temporada de verano.

Fuentes ministeriales dijeron a Efe que "es natural que la gente y los turistas estén preocupados por la situación y por los acontecimientos en las calles de Atenas, pero éste ha sido un hecho aislado y en el resto del país, la situación es normal".

La alusión era a las manifestaciones violentas de mediados de esta semana, de las que los medios extranjeros se hicieron amplio eco y cuya cobertura ha sido criticada por el Gobierno heleno.

Las primeras cancelaciones ya se habían producido, según los medios locales, y diez autobuses turísticos provenientes de Bulgaria suspendieron el viaje a Grecia por temor a los disturbios.

Ramón Santaularia