Jueves, 6 de Mayo de 2010

La guerrilla maoísta secuestra a un candidato a alcalde y 3 escoltas en el sur de Filipinas

EFE ·06/05/2010 - 10:26h

EFE - Un soldado vigila hoy un palé con cajas que contienen máquinas de votación electrónica, en un colegio en Quezon City, al este de Manila (Filipinas). La Comisión Electoral (Comelec) estudia retrasar el escrutinio en parte de Filipinas para arreglar las máquinas de voto electrónico.

A cuatro días de que se celebren elecciones en Filipinas, presuntos guerrilleros comunistas del Nuevo Ejército del Pueblo (NEP) secuestraron hoy a un candidato a alcalde y tres de sus escoltas en el sur del país, informaron fuentes policiales.

Roberto Luna, aspirante a regidor de la localidad de Lingig en la provincia de Surigao del Sur, fue el blanco de una emboscada mientras se dirigía a la ciudad de Davao, según el superintendente Nestor Fajura, jefe de la Policía regional.

Fajura explicó que el convoy de Luna fue detenido poco después del amanecer por un número indeterminado de rebeldes maoístas, que dejaron ir al secretario y al conductor pero tomaron como rehenes al político y los policías que le acompañaban.

También se apoderaron de las armas de fuego de los escoltas.

El NEP espera ingresar decenas de millones de dólares durante la campaña electoral mediante la extorsión a los candidatos en las zonas que controla la guerrilla.

Según las fuerzas de seguridad, tienen que pagar a los rebeldes una determinada cantidad de dinero en función del puesto, de tal forma que un aspirante a gobernador debe desembolsar 20 millones de pesos (43.500 dólares), frente a los apenas 5.000 pesos (algo menos de cien dólares) de un concejal.

El 20 por ciento de este "impuesto revolucionario" se destina a financiar la organización y comprar armas y munición, pero el resto se lo quedan los cabecillas, según el Ejército.

Por su parte, el NEP argumenta que el chantaje a políticos es necesario para garantizar que no intimiden a los votantes y las elecciones se celebren "como una auténtica expresión de la voluntad democrática popular".

El brazo armado del ilegal Partido Comunista de Filipinas cuenta con entre 5.700 y 7.200 combatientes regulares y en el 2009 cumplió cuatro décadas alzado en armas contra las fuerzas gubernamentales, en un conflicto que causa muertes casi a diario.