Miércoles, 5 de Mayo de 2010

BP reconoce que el vertido puede ser diez veces mayor

La petrolera explica a congresistas de EEUU que la marea negra podría alcanzar los 60.000 barriles diarios

ISABEL PIQUER ·05/05/2010 - 19:08h

Una vista aérea de la mancha de petróleo.

BP ha reconocido que el escape del Golfo de México, producido tras un accidente en una de sus plataformas petrolíferas, podría ser mucho más grave de lo inicialmente estimado. En una reunión a puerta cerrada con congresistas en Washington, los directivos de BP reconocieron que el vertido del Deepwater Horizonpodría llegar a los 60.000 barri-les diarios, diez veces más de lo que se dijo tras la explosión de la plataforma, el pasado 20 de abril, según una información revelada ayer por The New York Times. Durante una rueda de prensa celebrada ayer, Doug Suttles, jefe de operaciones de BP, reconoció que "es posible" que el vertido alcance esa magnitud, aunque dijo que no cree "que esté sucediendo ahora mismo".

El Senado ha convocado a los responsables de la petrolera británica la semana que viene, así como a los de Trans-ocean, propietaria de la plataforma, y a Halliburton, que efectuaba trabajos de mantenimiento, para que ofrezcan explicaciones al respecto.

El Gobierno eximió a la compañía de evaluar el impacto de la plataforma

La compañía petrolera, en todo caso, anunció ayer que había conseguido tapar uno de los tres escapes, aunque también dijo que no influiría en la cantidad de crudo que cada día contamina las aguas del Golfo de México. Pero al menos "permite centrarnos en los otros dos escapes", dijo el portavoz de BP, John Curry.

"Robots submarinos partieron el conducto principal, que quedó totalmente retorcido durante la explosión, y pusieron una funda para evitar el derrame", explicó a Público otro representante de la petrolera, Steve Rinehart, portavoz de BP en Mobile (Alabama). La compañía británica, además, debería instalar hoy una de las cuatro gigantescas campanas que ha estado construyendo en Port Fourchon (Luisiana) encima del derrame para tratar de empezar a contener el escape.

BP también esperaba volver a realizar un incendio controlado en parte de la mancha. "Pero necesitamos autorización de la guardia costera, ellos son los encargados del proceso; debe ser algo muy vigilado, con vallas ignífugas", explicaba Lisa Doughton, otra portavoz de BP.

BP asegura que ha conseguido tapar uno de los tres escapes

El control de la mancha de crudo no es el único problema al que se enfrenta BP. La compañía, por una parte, aún no ha explicado los motivos del accidente, que ha provocado 11 muertos. The Washington Post, además, publicaba ayer que el Departamento de Interior dispensó a BP de evaluar en detalle qué impacto medioambiental podrían tener sus perforaciones en el Golfo de México. Según documentos internos del Gobierno citados por el diario, la petrolera se vio exenta de elaborar tales informes el año pasado, después de que tres investigaciones en la zona, algunas hechas por la propia petrolera, descartaran que pudiera producirse un escape realmente importante.

Presión de la compañía

El Mineral Management Service (MMS) decidió dar a Deep-water Horizon una "exclusión categórica" de las obligaciones previstas por la ley medioambiental (NEPA, siglas en inglés de National Environmental Policy Act) en abril de 2009, detalló The Washington Post. El diario también aseguró que los esfuerzos de lobby de la petrolera en Washington para ampliar estos privilegios se prolongaron hasta 11 días antes de la explosión.

La mancha de crudo está a unos 20 kilómetros de la costa

"Nos basamos en los antecedentes de accidentes en el Golfo de México", explicó un portavoz de la petrolera para justificar que en ningún momento anticiparon una explosión como la de Deepwater Horizon. "Cuando averigüemos la causa del accidente, podremos determinar si debemos cambiar el régimen regulatorio para proteger el medio ambiente", añadió la misma fuente.

Al cierre de esta edición, la marea negra estaba a unos 20 kilómetros de la barrera de islas que protege la costa de Misisipi (Cat Island, Ship Island, Horn Island), y las autoridades no esperan grandes cambios en las próximas 72 horas. "Estoy contento, de momento no he visto nada", cuenta a Público William Walker, director del Department of Marine Resources (DMR) de Misisipi, la agencia que controla las aguas del estado y que en este momento dirige las operaciones de contención de la marea. Walker acaba de volver de una inspección en barco y responde con cierto alivio. "La mancha ha dejado de moverse. Eso es bueno. Es más fácil luchar en mar abierto".

El experto parece razonablemente optimista. "El crudo que está flotando en el mar es un crudo muy ligero, de color naranja; aquí lo llaman sweet oil, nada que ver con el crudo negro y denso del Exxon Valdez. Hemos tenido vertidos peores en el Golfo de México, pero no tan cerca de Estados Unidos", reconoce. El director del DMR se refiere a la explosión de la plataforma Ixtoc, en la bahía de Campeche en 1979, que derramó 500 millones de litros de crudo.

BP ha montado una gigantesca operación de relaciones públicas en la zona del Golfo. Ya ha dicho que dará 25 millo-nes a cada uno de los cuatro estados más directamente amenazados (Luisiana, Misisipi, Alabama, Florida), para sufragar los primeros gastos.

BP combate el ‘crudo dulce’ con dispersantes industriales

¿Qué tipo de crudo brota del escape?

Es del tipo ligero, el segundo con menos densidad dentro de las cinco clases conocidas. Es conocido como ‘crudo dulce’ (‘sweet oil’) debido al sabor de su aceite y su bajo contenido en azufre. Es uno de los más codiciados para fabricar gasolina y queroseno.

¿Qué impacto tiene?

Cuando emerge a la superficie, se evaporan parte de sus contenidos volátiles, en torno a un 15%, según el químico del CSIC José Luis García, asesor del Gobierno durante la catástrofe del ‘Prestige’. El resto permanece en el agua en forma de pasta anaranjada que contiene compuestos de benceno y metales pesados. Es muy pegajoso. Si un ave o un pez quedan impregnados, es difícil que puedan sobrevivir si no son lavados con detergentes varias veces. La amenaza es mucho mayor para el marisco, que tiene un rango de movilidad reducido o nulo, explica García.

¿Cómo se puede eliminar?

Lo mejor es acotarlo con barreras y absorberlo con barcos cisterna, algo muy difícil cuando hay viento y mala mar. BP, la empresa responsable del vertido, también está usando dispersantes.

¿Cómo funcionan los dispersantes?

Cuando se rocían las manchas de petróleo desde barcos o aviones, descomponen la mancha en fragmentos pequeños con la ayuda del oleaje. Estos fragmentos serían más fáciles de degradar por las bacterias marinas. BP ha hecho hasta ahora dos pruebas con estos productos, una de ellas a unos 1.500 metros de profundidad, donde se encuentra el escape. En teoría, los dispersantes evitarán que parte de la mancha llegue a la costa. La técnica es “prometedora”, según la Guardia Costera, aunque aún no se ha aprobado para usarse libremente.

¿Qué efectos tienen en el ecosistema?

El Gobierno de EEUU está aún investigándolo, por lo que ha decidido paralizar las operaciones hasta que conozcan el impacto de los dispersantes en el ecosistema. Los expertos no se ponen de acuerdo, en parte debido a que las empresas que lo fabrican no revelan su composición exacta. Unos dicen que su uso está generalizado y que su impacto “mínimo” es un mal menor para que no llegue la marea negra a la costa. Otros aseguran que pueden acabar con la pesca durante años, como ya sucedió tras el ‘Exxon Valdez’. BP ha usado ya unos 600.000 litros y ha adquirido un tercio de toda la producción mundial y ha encargado más remesas de Corexit 9500, uno de los productos usados.

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