Miércoles, 5 de Mayo de 2010

El Supremo confirma la condena por el "caso Palomino"

Reuters ·05/05/2010 - 11:38h

El Tribunal Supremo ha rechazado el recurso del soldado Josué Estébanez y ha confirmado su condena a 26 años de cárcel por el asesinato del menor Javier Palomino, al que apuñaló en un vagón del metro de Madrid en 2007 por motivos ideológicos.

En una sentencia conocida el miércoles, la Sala de lo Penal del Supremo rechazó el recurso de casación por quebrantamiento de forma, infracción de ley e infracción de precepto constitucional interpuesto por la defensa de Estébanez contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid del pasado mes de octubre.

El militar fue condenado a 19 años de prisión por un delito de asesinato y a otros siete años por un intento de homicidio, así como a una indemnización de 150.000 a los padres de la víctima.

El fallo de la Audiencia señaló que el asesinato de Palomino tenía el agravante de discriminación ideológica, por ser el agresor de ultraderecha y la víctima de pensamiento político opuesto, un razonamiento apoyado por el Supremo.

"A tenor de los hechos declarados probados, ninguna duda alberga este Tribunal de casación de que, por la forma y el arma con que se produjo, el ataque a Carlos Palomino fue alevoso, en la modalidad de agresión súbita, sorpresiva, repentina e imprevista", indicó la sentencia, rechazando los argumentos del condenado.

También descartó la posibilidad de legítima defensa, asegurando que "queda meridianamente claro que ni la víctima ni los miembros de su grupo crearon una situación que permitiera calificar la acometida mortal a Carlos como de legítima defensa, por la sencilla razón de que no hubo siquiera tiempo para ello".

La agresión mortal se produjo el 11 de noviembre de 2007, cuando Estébanez se dirigía en metro a una manifestación de ultraderecha y se encontró con un grupo de jóvenes de ideología de izquierdas a la altura de la estación de Legazpi.

El condenado, que llevaba estética neonazi y una navaja, se situó junto a las puertas del vagón, "esperando 'serenamente' la entrada de sus oponentes ideológicos, utilizando el nimio pretexto de ser preguntado por su sudadera para asestarle sin más la puñalada mortal", dijo el Supremo sobre la acción de la víctima, de 17 años, que le preguntó y tocó su sudadera neonazi.

A continuación saludó al estilo romano, llamando "guarros" a los antifascistas, y forcejeó con otros jóvenes que intentaron detenerlo, hiriendo gravemente a uno de ellos. Después salió huyendo del metro hasta que fue alcanzado por algunos jóvenes en la calle y apresado por la policía, una acción que fue grabada por las cámaras de la red del transporte madrileño.