Domingo, 2 de Mayo de 2010

Obama teme una "catástrofe sin precedentes"

Miembros del Ejecutivo aceptan que el vertido en el Golfo de México puede ser mayor que el del ‘Exxon Valdez'

ISABEL PIQUER ·02/05/2010 - 22:57h

El presidente de EEUU, Barack Obama, abandonando la Casa Blanca.

Tiempo de espera en el delta del Misisipi y en los estados que bordean el Golfo de México. Espera de la catástrofe en forma de marea negra que sigue creciendo en mar abierto y que aún apenas ha llegado a las costas en forma de tiras aceitosas. Y en una zona azotada por los vientos y la lluvia, nadie sabe muy bien dónde llegará primero.

Lo reconocía el almirante de la Guardia Costera Thad Allen, al que Barack Obama ha nombrado principal responsable de las operaciones: “La madre naturaleza tiene la palabra y es bastante impredecible”.

Recién llegado a Venice, en la punta del delta, Obama dijo tras reunirse con los jefes de la misión de salvamento que “no escatimara ni un sólo recurso” para hacer frente a una catástrofe “que posiblemente no tenga precedentes”. “Desde el primer día nos hemos preparado para lo peor”, dijo en defensa de la gestión de su Gobierno para zanjar las críticas por haber reaccionado demasiado tarde.

Billy Nungesser, alcalde del condado de Plaquemines, una de las zonas más en peligro, pedía que se instalaran más barreras flotantes a lo largo de la costa para evitar la contaminación: “Si llega hasta el bayú, no habrá forma de limpiarlo”. El Gobierno estadounidense aseguraba estar listo ante cualquier eventualidad. “Estamos en estado de máxima alerta”, dijo la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano. “Lo hemos estado desde el principio”, añadió.

La mancha podría alcanzar la costa este arrastrada por la corriente

El gobernador del Luisiana, el republicano Bobby Jindal, no parecía compartir la misma opinión al instalar su propio cuartel general, en la capital, Baton Rouge, mientras las autoridades federales montaban centros de coordinación a lo largo del Misisipi.

El secretario de Interior, Ken Salazar, reconoció en una entrevista para CNN que el vertido puede ser aún mayor que el del Exxon Valdez en 1989, considerado el peor de la historia de EEUU. Añadió que se tardarían "al menos tres meses para implementar una solución duradera", es decir un pozo paralelo que pudiera canalizar la fuga de crudo.

Salazar aceptó que podría tratarse de la peor catástrofe ecológica de la historia de Estados Unidos y que, en el peor de los casos, el pozo podría escupir 100.000 barriles diarios (unos 16 millones de litros).

El gobernador de Luisiana organiza su propia campaña de limpieza

"Nuestra tarea de momento es presionar a British Petroleum para que asuma sus responsabilidades en resolver esta crisis", declaró Salazar.

El presidente de BP en Estados Unidos, Lamar McKay, defendió la actuación de la petrolera y dijo que el accidente ocurrido el pasado 20 de abril en su plataforma Deep Water Horizon se debía a "material defectuoso". También reconoció que sería muy difícil tapar el agujero. "Como se puede imaginar", declaró a ABC, "esto es como una operación a corazón abierto a cinco mil pies de profundidad (unos 1.500 metros), en la oscuridad, y hecha con submarinos teledirigidos".

En un duro golpe para el importante sector pesquero de la zona, uno de los más importantes del país, el Gobierno de EEUU prohibió todo tipo de pesca en las aguas más que abarcan desde Luisiana hasta Florida.  

Muchos voluntarios se habían movilizado pero no sabían muy bien a dónde ir. "Es muy frustrante", aseguraba Don Abrams que acababa de lanzar una página para reclutar a gente. "Todo está a punto de llegar y no tenemos instrucciones", comentaba, recordando la descoordinación del Katrina.

BP se defiende y atribuye el vertido a una pieza defectuosa

Otros se lo tomaban con resignación. "Yo solía trabajar en una refinería y lo que ha pasado no me extraña nada ¿vió las fotos de la explosión? Si aquello no lo controlas desde el principio, luego no hay forma ¿Y qué puede hacer el Gobierno? Pues bastante poco", decía George Greely, mientras hablaba de los acontecimientos en un café de Metairie, a las afueras de Nueva Orleans. "Por muy grave que sea, esto es sólo un incidente, no es como Katrina, aquello fue la furia de Dios", añadía.

De momento la marea negra es una amenaza que ni se ve ni se huele, aunque va creciendo exponencialmente. Seguía habiendo discrepancias sobre el volumen de la derrama. Algunas fuentes oficiales se ceñían a los 5.000 barriles al día, mientras otros cálculos alertaban de que pueden ser hasta 25.000.

"Es casi imposible estimar cuanto está saliendo exactamente debido a la profundidad de las aguas y nuestra capacidad de valorar la situación con los robots submarinos", declaró Thad Allen, que confirmó que hay tres agujeros escupiendo crudo.

Cada día trae nuevas y peores noticias. Primero se subestimó la cantidad de petróleo que salía del boquete submarino y ahora podrían verse afectados muchos más estados de los que bordean al Golfo de México. La plataforma estaba situada en una de las ramas de la corriente del golfo, que dan la vuelta a Florida y podría acarrear el crudo hasta la costa este de Estados Unidos.

"Es imposible estimar cuánto petróleo sale", dice la Guardia Costera  

"Estará en la costa este de Florida en muy poco tiempo", explicó Hans Graber, especialista de la Universidad de Miami, "no creo que podamos evitarlo. La pregunta ya no es si ocurrirá, sino cuando".

Responsables del medio ambiente temían lo peor. "Sabemos lo que hay ahí fuera", decía la Audubon Society, "desgraciadamente el tiempo ha sido tan malo para los guarda costas que no han podido rescatar ningún animal". La organización medioambiental Sierra Club calificaba la marea negra de "Chernóbil estadounidense".

El ecosistema de Luisiana se ha visto muy afectado en las últimas décadas por la exploración petrolífera, que ha afectado las defensas naturales de la zona. "El problema con nuestras marismas es que apenas sobreviven", explicó Denise Reed, directora del Instituto de Ciencias medioambientales de la Universidad de Nueva Orleans.

En el delta del Misisipi, los criadores de ostras habían pedido barreras flotantes para evitar que la capa de crudo contaminara sus bateas. Los pescadores del bayú tenían previsto reunirse hoy para tomar medidas y evaluar posibles acciones legales.

Trece días para gestar una catástrofe

Accidente
El 20 de abril se produce una enorme explosión en la plataforma petrolífera ‘Deepwater Horizon’, a unos 80 kilómetros de la costa. Once trabajadores mueren en el accidente, del que aún se ignoran las causas.

No hay vertido
Tres días después , la Guardia Costera dice que el pozo no vierte crudo al mar. Un día después, acepta que la perforación escupe unos 1.000 barriles de petróleo al día (160.000 litros).

Cinco veces más
El 28 de abril se realizan las primeras quemas controladas del crudo en superficie mientras BP intenta, sin suerte, accionar un sistema de emergencia que taponaría el pozo usando robots submarinos. La agencia atmosférica NOAA advierte que la cantidad de crudo que sale al mar es cinco veces mayor de lo que se dijo.

Tensa espera
El sábado se comprueba que la mancha de petróleo ha triplicado su tamaño en un día y ya tiene la extensión de Puerto Rico. Las tareas de contención se retrasan por el mal tiempo. La Casa Blanca defiende su gestión de las críticas de no haber reaccionado a tiempo y hace a BP única responsable de limpiar la costa. 

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