Domingo, 2 de Mayo de 2010

Lugares donde el hombre es libre y alejado de la muerte, reunidos por César Antonio Molina

EFE ·02/05/2010 - 14:12h

EFE - El escritor y ex ministro de Cultura, César Antonio Molina (d), conversa con el escritor Rubén Abella (i), momentos antes de presentar hoy en la 43 Feria del Libro de Valladolid su novela "Lugares donde se calma el dolor", una obra donde describe aquellos espacios donde se ha sentido libre del dolor, del transcurrir del tiempo y de la muerte.

El escritor y ex ministro de Cultura César Antonio Molina ha presentado hoy en la 43 Feria del Libro de Valladolid su novela "Lugares donde se calma el dolor", una obra donde describe aquellos espacios donde se ha sentido libre del dolor, del transcurrir del tiempo y de la muerte.

Molina (A Coruña, 1952) recupera en esta novela una serie de escenarios, desde "microscópicos" hasta de gran tamaño, en los que en un momento la historia se ha detenido y ha sucedido algo, y donde escritores, artistas y cineastas de diferentes épocas han dejado una huella que luego han trasladado a sus obras.

Palermo, Roma, Trieste, Londres, Berlín, San Petersburgo, Nueva York, México, Praga y Siria o Nápoles son algunos de esos lugares que Molina visita.

A esta última la ha definido como un "lugar muy especial" en el que un personaje tan "triste y cabizbajo" como Miguel de Cervantes reconoció que había sido el único punto del mundo donde había sido feliz.

En declaraciones a los periodistas, Molina ha destacado la labor de algunos de sus directores favoritos, como François Truffaut, Michelangelo Antonioni, Federico Fellini, Luchino Visconti o John Ford, los cuales en su obra fílmica dan una importancia "fundamental" al espacio y a la situación de la acción en paisajes como el Gran Cañón del Colorado, un parque londinense o un entorno industrial.

El que fuera director del Instituto Cervantes y diputado socialista ha definido la literatura como la "expresión más alta del ser humano" y la forma artística más directa, al depender sólo de las facultades creativas del escritor.

En este sentido, ha sostenido que la labor del escritor es la de "dar fe" y ser notarios de la época en la que viven, dando así sentido a una existencia que, aunque irremediablemente acaba mal, "vale la pena".

"Las grandes creaciones ayudan al hombre a ser muy grande y compartir esa creación con quien nos haya creado", ha concluido el autor de libros de poesía como "Últimas horas de Lisca Blanca", "La estancia saqueada", "Gobierno de un jardín", "Finisterre" o "Fin de un milenio, antología de la poesía gallega", entre otras.