Domingo, 2 de Mayo de 2010

El ADN acorrala al crimen

En 2009, la policía detuvo a 2.017 delincuentes gracias a pruebas biológicas. En 2005, fueron sólo 360. El perfil genético permitió el año pasado aclarar 140 homicidios y 194 agresiones sexuales

ÓSCAR LÓPEZ-FONSECA ·02/05/2010 - 08:30h

Un agente de Policía Científica recoge muestras en el interior de un vehículo con ayuda de la llamada luz forense. - DGP

Era una pequeña mancha en la alfombrilla del maletero del coche que había utilizado el principal sospechoso. La inspección ocular apuntaba a que se trataba de sangre, pero ¿de quién? Si correspondía a la víctima, una joven desaparecida en Valladolid poco antes, la policía tendría la pista clave para detener al hombre. Pero tenían que saberlo rápidamente, porque el sospechoso estaba a punto de viajar a Suramérica. Por ello, los investigadores mandaron la muestra urgentemente a sus laboratorios de Madrid.

Allí, los expertos consiguieron extraer el ADN de la mancha y contrastarlo con el que habían obtenido de un cepillo de dientes de la víctima que la familia de 6sta les había entregado para que pudieran obtener el perfil genético de la muchacha. Los resultados de ambos coincidieron. Poco después, el sospechoso era detenido y confesaba el lugar donde había ocultado el cadáver.

El análisis de una muestra biológica cuesta una media de 45 euros

Este crimen es uno de los 140 homicidios que la policía pudo resolver en 2009 gracias a las pruebas de ADN. A ellos hay que sumar 194 agresiones sexuales, 13 delitos de terrorismo y un largo etcétera de otros delitos menores hasta sumar un total de 2.450 hechos delictivos resueltos. Como resultado de todo ello, 2.017 delincuentes fueron detenidos. Todo un éxito si se tiene en cuenta que en 2005 los arrestados gracias a estos análisis biológicos fueron sólo 360.

45 euros cada muestra

Actualmente, los laboratorios biológicos de la Comisaría General de Policía Científica recibe una media de 2.300 asuntos al mes, algunos de ellos con varias muestras biológicas para ser analizadas. Un enorme volumen de trabajo que, además, no es ni rápido ni barato. Tres días de análisis, en el mejor de los casos, y cerca de 45 euros de media para cada análisis se invierten para obtener un perfil genético. Sin embargo, su eficacia no deja dudas de su rentabilidad.

Las bases de datos atesoran 125.000 perfiles genéticos de interés criminal

Un ejemplo: a comienzos de 2009, un juzgado de Santander envió a los laboratorios centrales de la policía las muestras de dos atracadores para saber si estaban implicados en otros delitos. Los expertos rebuscaron en sus bases de datos y descubrieron que uno de ellos había participado en otro asalto y el segundo, en cinco más. Siete casos resueltos de una tacada.

"No es una excepción. Cada mes aclaramos dos o tres antiguas agresiones sexuales que estaban sin resolver". Quien habla así es la inspectora jefe Carmen Solís, jefa del Servicio de Coordinación Analítica de Policía Científica. Por sus manos han pasado, por ejemplo, las muestras que permitieron condenar a 243 años de cárcel en octubre de 2009 a Isaac Plaza, un violador en serie conocido como El Búho que durante siete años atemorizó a las mujeres de Madrid.

Esta inspectora jefe lleva más de 15 años dedicados a cazar delincuentes en un laboratorio, desde poco después de que, a comienzos de los 90, se empezaran a realizar estos análisis. "Al principio nos teníamos que limitar a saber cuál era el grupo sanguíneo de las muestras de sangre que nos encontrábamos. Ahora podemos obtener el código de barras de los autores gracias a un pelo, un trozo de uña, la saliva que queda en una colilla o células epiteliales que deja el delincuente cuando toca un objeto", asegura con orgullo.

Los avances permiten aclarar delitos de hace más de 10 años

Eso lo saben muy bien los dos detenidos como presuntos autores del robo de 154 kilos de cocaína y heroína del interior de la Jefatura Superior de Policía de Sevilla descubierto en el verano de 2008. Las sospechas se dirigieron desde el principio a un agente, Lars Sepúlveda, pero Asuntos Internos no consiguió recabar datos suficientes para incriminarle en 15 meses.

Los paquetes del cambiazo'

Finalmente tuvo que ser el ADN quien diera la clave. En los paquetes que los ladrones utilizaron para dar el cambiazo y que no se notara la ausencia de la droga, los expertos encontraron restos biológicos de quienes los habían elaborado. Estos correspondían a Manuel Alonso, Lolo, un confidente estrechamente relacionado con el agente sospechoso. La detención de Lolo y su posterior confesión llevaron finalmente al arresto del policía el pasado septiembre.

A pesar de que los avances tecnológicos han hecho más eficaz su trabajo, la inspectora jefe reconoce que también se han dado pasos fundamentales lejos de los laboratorios. En 2007, el Gobierno aprobó la Ley Orgánica que permite obtener muestras de ADN de sospechosos, detenidos e imputados en delitos graves. Gracias a ello, las bases de datos policiales cuentan ya con más de 125.000 perfiles genéticos de interés criminal. Y cada mes se suman otras 3.000 reseñas biológicas nuevas.

El segundo gran paso se dio cuando se comenzaron a compartir las bases de datos de perfiles genéticos de los diferentes cuerpos policiales. El caso que demostró su necesidad fue el asesinato de Rocío Wanninkhof. Durante años, el asesino de esta joven malagueña, Tony King, estuvo en libertad porque las policías de su país y la española no compartieron su bases. "Hoy eso sería impensable", apunta Carmen Solís.