Sábado, 1 de Mayo de 2010

EEUU presiona a BP para que detenga la mancha de petróleo

Reuters ·01/05/2010 - 08:35h

El Gobierno de Estados Unidos presionó al gigante energético BP para que aumente sus esfuerzos por evitar un desastre ambiental que podría costar miles de millones de dólares, mientras un enorme derrame de petróleo se acerca a la costa de Luisiana.

Con el crudo brotando sin control desde un pozo submarino dañado en el Golfo de México frente a Luisiana, el Gobierno del presidente Barack Obama aumentó la presión sobre BP Plc, el propietario mayoritario de la plataforma petrolera que estalló, para que haga más para cerrar el flujo y contener la mancha.

Obama, sin duda consciente de las críticas públicas que recibió el ex presidente George W Bush durante la catástrofe del huracán Katrina en el 2005, envió el viernes al secretario del Interior, Ken Salazar, y la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, a Luisiana para evaluar la situación.

Salazar se reunió con ejecutivos de BP y les dijo que es necesario "trabajar más duro y más rápido y con más inteligencia para sacar la tarea adelante".

"No podemos descansar y no vamos a hacerlo hasta que BP selle de forma permanente el pozo y limpie cada gota de petróleo", dijo Salazar.

El petróleo fluye a razón de 5.000 barriles diarios (955.000 litros), según estimaciones del Gobierno, pero expertos dicen que la cantidad de crudo que escapa es difícil de medir. Expertos predicen que el derrame pronto alcanzará las costas de Mississippi, así como de Alabama y Florida, los que ya declararon estado de emergencia.

Hasta el momento, los esfuerzos para detenerlo fallaron. El derrame debería continuar durante unos 50 días para superar el desastre del Exxon Valdez, en Alaska, en 1989, el peor de la historia de Estados Unidos, con 49 millones de litros vertidos en el mar.

"El problema aquí es que tenemos una filtración no controlada por ahora, lo que lleva a una fuente de crudo que no es infinita, pero es muy, muy grande, y no vamos a conocer el impacto total del derrame hasta que lo cerremos", dijo el almirante de la Guardia Costera Thad Allen a CNN.

"Creo que 5.000 barriles por día es una buena estimación por el momento, pero creo que necesitamos entender que podemos tener una catástrofe ocurriendo allí, necesitamos estar preparados para el peor escenario posible y hacia allí es donde vamos", agregó.

PRESIÓN SOBRE BP

El gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, dijo que está preocupado sobre la capacidad de BP para lidiar con el desastre.

"Estoy preocupado de que los actuales recursos de BP no sean suficientes" para responder a los tres principales desafíos del desastre: Detener la filtración de crudo desde el pozo submarino dañado, proteger la costa y realizar una rápida limpieza", dijo Jindal en una conferencia de prensa en Luisiana, rodeado por funcionarios federales de alto rango.

El accidente forzó a Obama a frenar su programa de expansión de las perforaciones petroleras costa afuera, revelado el mes pasado, en parte para ganar apoyo del partido Republicano a su legislación sobre cambio climático.

Obama ratificó que la perforación mar adentro sigue siendo una parte importante de la política energética del país, pero la Casa Blanca dijo que no se permitirían nuevas áreas de perforación hasta que se realice una revisión sobre el derrame y las salvaguardas vigentes.

Napolitano pidió a BP, cuyo presidente ejecutivo Tony Hayward prometió una "agresiva campaña de limpieza, que comprometa más recursos. Ella dijo que BP era "la parte responsable" bajo la ley de Estados Unidos y que "debe financiar el costo de las operaciones de limpieza".

Dos aviones C-130 de la Fuerza Aérea equipados con químicos dispersantes en aerosol fueron enviados a sumarse a los esfuerzos de contención.

"Ahora hay cinco zonas por etapas para proteger las delicadas costas; aproximadamente 1.900 agentes de respuesta federal están en la zona y más de 300 navíos y aeronaves de respuesta están en el lugar las 24 horas, los 7 días de la semana", dijo Obama a periodistas en la Casa Blanca.

Hayward dijo que BP limpiaría el derrame y compensaría a los afectados. "Estamos asumiendo total responsabilidad por el derrame (...) Vamos a ser muy pero muy activos en todo eso", dijo el viernes a Reuters en Londres.

BP admitió que tenía problemas para controlar la filtración, que se encuentra a 1.525 metros bajo el mar, y pidió al Pentágono acceso a tecnología de imágenes submarinas y robots.

El secretario de Defensa, Robert Gates, autorizó la movilización de unos 6.000 miembros de la Guardia Nacional de Luisiana para ayudar a retirar la contaminación de petróleo y proteger hábitats delicados.

"Como la parte responsable en este incidente, el Gobierno hará responsable a BP por los costes del despliegue" dijo el portavoz del Pentágono, Geoff Morrell.

BARRERAS NO SON EFECTIVAS

Los expertos dicen que podría demorar semanas antes de que el flujo de petróleo sea detenido y requeriría de una compleja operación para taparlo y canalizarlo hacia un buque tanque, o realizar otra perforación para crear un pozo de alivio. En tanto, la Guardia Costera desplegó barreras flotantes para intentar proteger la costa.

Jindal dijo que las medidas desplegadas no están siendo "efectivas", aunque otros funcionarios aclararon que esto se debe en parte a cambios en el tiempo.

"El clima es uno de nuestros principales desafíos. El viento y las olas están creciendo", dijo por su parte Ayana Mcintosh-Lee, portavoz de BP.

Expertos dijeron que hay pocas esperanzas de que BP tenga éxito en una reparación relativamente rápida del pozo.

"Con 5.000 barriles por día, en dos meses va a ser un derrame mayor que el del Exxon Valdez", dijo Tyler Priest, director de estudios mundiales de la escuela de negocios Bauer College de la University of Houston. "Estás viendo un enorme desastre", agregó.

BP espera cubrir el pozo con un embudo invertido gigante que capturaría el petróleo y lo desviaría a un buque.

Pero ese plan tardará cuatro semanas en ser instalado, para cuando podrían haberse vertido más de 150.000 barriles. Si el embudo no funciona, BP tendría que intentar detener el flujo mediante la perforación de un pozo de alivio, lo que podría tardar entre dos a tres meses.

Las señales existentes indican que la pérdida de crudo podría ser peor que la ocurrida en 1969 en Santa Bárbara, California, que condujo a una moratoria en la perforación de petróleo y gas en las costas del Pacífico y el Atlántico, una veda que Obama dijo que quería modificar.

Funcionarios dijeron que una lengua de petróleo de la mancha de 193 kilómetros había alcanzado un arrecife de islas en una reserva de vida silvestre de Luisiana en el borde del delta del río Mississippi.

"Hasta el momento, es una cantidad mínima la que tocó la costa, pero cuando uno mira el viento que hay, sabe que debemos prepararnos para lo peor. Si llega tierra adentro será inmenso y estará fuera de control", dijo Plaquemines Parish, presidente de Bill Nungesser, a Reuters.

"Hay mucha gente furiosa", afirmó Christopher Creppel, un pescador de 25 años en Venice. "Esto no solamente nos va a dejar fuera del negocio este año, nos va a sacar de él durante años", añadió.

El coste para la industria pesquera de Luisiana podría ser de 2.500 millones de dólares, mientras que el impacto sobre el turismo en el área de Florida que da al Golfo de México podría alcanzar los 3.000 millones, dijo el viernes Neil McMahon, analista de Bernstein.

Las acciones de BP, y todas las compañías ligadas a la plataforma Deepwater Horizon: la suiza Transocean, fabricante de plataformas petroleras; Halliburton y Cameron, proveedoras de servicios, cayeron con fuerza por el temor de los inversores a los costos ligados a la fuga.