Archivo de Público
Martes, 27 de Abril de 2010

Entre el apoyo a Najwa y las críticas de "fanatismo"

Los futuros compañeros de la alumna madrileña hacen suyos los prejuicios

DANIEL AYLLÓN ·27/04/2010 - 23:40h

Alumnos del nuevo instituto de Najwa Malha en Madrid, el IES Gerardo Diego, ayer durante el recreo. - REYES SEDANO

Irse de un colegio porque no la dejen llevar el velo es una actitud fanática. El pañuelo es un símbolo discriminatorio y tiene que quitárselo", opinaba L. M., alumno de 17 años del Instituto Gerardo Diego (Pozuelo de Alarcón, Madrid) y futuro compañero de Najwa Malha, sobre la decisión de la alumna madrileña de 16 años de acudir con pañuelo islámico a su antiguo instituto, el Camilo José Cela.

El Consejo Escolar del centro prohíbe acudir a clase con la cabeza tapada y, tras varias sanciones a la chica, su madre solicitó el lunes a la Consejería de Educación su traslado. En el mismo municipio, el IES San Juan de la Cruz cambió ese día de urgencia su normativa interna para evitar el ingreso de la menor.

La chica no fue a clase "por la presión que ha sufrido estos días"

Najwa faltó a su primer día de clase en el Gerardo Diego, el instituto más cercano entre los que dejan entre en el aula con pañuelo, y en el que finalmente se matriculó. "Esta mañana, ni siquiera ha llegado a salir de casa por la presión que ha sufrido estos días", explicaba el portavoz de la familia, Mohamed Said Alilech. Sus padres esperan que, "más tranquila", la menor pueda incorporarse hoy a las clases para preparar la recta final del curso. La semana anterior, la chica la pasó en casa con una baja médica por ansiedad.

A las 8 horas, 40 periodistas, cámaras de televisión y fotógrafos se agolpaban en la puerta del nuevo centro, a la espera de la llegada de Najwa.

Una compañera musulmana

La última alumna en entrar al instituto, Claudia, optó finalmente por hacer novillos con una amiga. Con un piercing en la nariz y apurando las caladas de su cigarrillo, se mostraba más comprensiva que otros compañeros con la decisión de Najwa: "Me da igual que lleve el pañuelo. Aquí no va a tener problemas porque ya hay una chica que lo lleva, y no le ha pasado nada".

Durante los descansos entre clases y en el recreo, brotaban de los corrillos un sinfín de argumentos a favor y en contra del uso del pañuelo en los colegios y de la actitud de la chica. Todos opinaban antes de conocer a Najwa, pero también planteaban numerosas dudas.

En el IES Gerardo Diego ya hay otra estudiante que lleva pañuelo islámico

"¿Por qué los hombres musulmanes no van tapados también? Y... ¿por qué su hermana no lo lleva? Y, si es por moda, ¿por qué se ha cambiado de instituto? Me parece muy fuerte. ¿Tú no usas también la moda para defender tus ideas republicanas?", acribillaba Ana, con un fular rosa anudado al cuello, a su compañero L. M.

Naima, hija de un egipcio "muy musulmán" y una de las pocas que conoce el islam, defendía junto a su compañera Nori la causa de Najwa: "Tenéis que abrir vuestra mente y respetarla". A los que la tachaban de víctima del machismo, les preguntaba: "¿Tu padre ayuda en las tareas de casa? ¿No? Pues eso también es machismo".

"Da igual una gorra que un velo. Las normas dicen que no se pueden llevar, y punto. En casa, que haga lo que quiera", opinaba otra chica.

Mientras tanto, en un foro de debate organizado por el periódico Magisterio en Madrid, el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, manifestaba su preocupación por que los reglamentos internos de los institutos acaben por segregar a los alumnos en función "de lo que se puede o no se puede hacer".

Vetar los pañuelos para "evitar la creación de guetos"

“No contribuir a una segregación de los alumnos, ni a la creación de guetos”. Tras cambiar de urgencia hace dos días su reglamento interno para evitar la matriculación de Najwa, el Instituto San Juan de la Cruz detalló ayer sus motivos: prohibió usar prendas que cubren la cabeza para evitar la exclusión y “proteger los derechos educativos de los alumnos”. No obstante, el cambio provocó el efecto contrario: con su negativa, el centro se sumó a ese 40% de institutos en Madrid que vetan el acceso con la cabeza cubierta.