Archivo de Público
Domingo, 23 de Diciembre de 2007

El 'New Flame' llena el estrecho de Gibraltar de carburante

OLIVIA CARBALLAR ·23/12/2007 - 18:24h

Las tormentas y tempestades que puede provocar Neptuno en un arrebato de furia tienen despreocupados a los delfines, orcas, cachalotes y tortugas del Estrecho de Gibraltar. El verdadero pánico de éstas y la infinidad de especies que viven en uno de los ecosistemas más ricos del planeta reside en el aviso constante de peligro ecológico en sus aguas —a diferencia del Prestige, que manchó sin avisar—. La nueva amenaza frente a las costas de Algeciras, Cádiz, es un buque chatarrero, el New Flame.

Por la autopista acuática del sur de Europa y el norte de África circulan casi 100.000 barcos al año y 265 al día —el 10% del tráfico marítimo mudial—. De ellos, unos 5.000 son petroleros. Desde julio de 2000 ha habido nueve accidentes graves en la zona y han encallado varios navíos. Es casi un milagro que, con estos datos sobre la mesa, no se haya producido —hasta el momento— ningún desastre medioambiental. ¿Por qué? La realidad no tiene respuesta. Así que sólo cabe pensar en que el dios de los mares —Poseidón en la mitología griega— tiene firmado un pacto con Gibraltar.  El New Flame amenaza con romperlo.

Más de cuatro meses

El buque chatarrero chocó con el Torm Gertrud, un petrolero con 37.000 toneladas de fuel, el pasado 12 de agosto al suroeste de Punta Europa, en aguas que están bajo la jurisdicción del Peñón. Ahora, cuatro meses y medio después, y pese a estar sujeto al Fotiy Krylov —el remolcador de salvamento más grande del mundo— el temporal de levante lo ha partido en dos. Ayer estaba a punto de hundirse con las 44.000 toneladas de tubos de escape, productos tóxicos y baterías de vehículos, entre otra chatarra, en su interior.  

“Este contenido podría hacer más daño a la zona que el combustible del barco”, asevera el portavoz de Verdemar-Ecologistas en Acción, Antonio Muñoz. “Los metales pesados, al caer al fondo del mar, pueden alterar la cadena alimentaria de las especies y afectar a la salud de la gente que vivimos en el Campo de Gibraltar y hasta la Costa del Sol”, remarca Muñoz.

Los ecologistas exigen al Gobierno de la Roca una exploración y un seguimiento del barco “en vez de criticar a las ONG”. El sábado, el primer ministro gibraltareño, Peter Caruana, desmintió el menor riesgo de contaminación en la zona y aseguró que los tanques de fuel había sido vaciados y perfectamente sellados.

Dos playas afectadas

Sin embargo, los miembros del dispositivo activado por el Gobierno andaluz habían retirado hasta ayer al mediodía once toneladas de residuos —una de ellas exclusivamente de hidrocarburo, sin mezcla de agua o arena— de las playas de Getares y El Rinconcillo, en Algeciras, informó la Subdelegación del Gobierno. “Doy mi mano derecha si esas manchas no vienen del New Flame”, dijo el portavoz ecologista. No será necesario.

La consejera de Gobernación, Evangelina Naranjo, confirmó la procedencia del hidrocarburo y adelantó que la Junta de Andalucía estudia acciones legales contra Gibraltar por daños y perjuicios. Fomento, mientras, mantiene en la zona los buques polivalentes de salvamento y lucha contra la contaminación Clara Campoamor y Miguel de Cervantes, además del navío contratado de lucha contra la contaminación, Mistra Bay.

El New Flame, de bandera panameña y 186 metros de eslora, está apoyado en el fondo marino, con la proa sumergida sobre un banco de arena a 32 metros de profundidad. Sólo la popa se mantiene sobre el nivel del mar. “Llevábamos mucho tiempo avisando”, lamenta el portavoz de Verdemar-Ecologistas en Acción.

 

"Hay que costear al Chelsea" 

Un año menos 12 días permaneció el submarino nuclear Tireless en el puerto de Gibraltar tras sufrir una avería en el sistema de refrigeración en alta mar. Era mayo de 2000. Ni las multitudinarias protestas, ni la supuesta incomodidad para las relaciones entre Madrid y Londres impidieron que el reguero de barcos peligrosos siguiese expandiéndose por las aguas del Estrecho.

En 2005, el HMS Sceptre también atracó en el Peñón para arreglar la refrigeración de su motor diésel.  “Y seguirán viniendo más”, denuncia Verdermar-Ecologistas en Acción. La razón, según su portavoz, Antonio Muñoz, es económica: “A Gibraltar lo único que le interesa es vender combustible; claro, hay que costear el Chelsea, el Liverpool y todos los equipos de fútbol ingleses”. Según un estudio realizado en la Universidad de Sevilla, el impacto económico de la industria portuaria de esta zona equivale al 7,7% del PIB andaluz. “A las ventajas económicas de la colonia británica, se une el casi nulo control de las autoridades”, afirma Muñoz.

Según Verdemar-Ecologistas en Acción, en Gibraltar se expenden entre cinco y siete millones de toneladas anuales de fuel mediante el bunkering —recarga de combustible en pleno mar, desde un barco cisterna—. Ayer, el presidente del PP en Andalucía, Javier Arenas, propuso un mando único de seguridad para esta zona, informa Europa Press. “Es prioritario tratar el asunto en las conversaciones con Reino Unido”, dijo tras criticar la gestión de Junta y Gobierno en el caso del New Flame