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Martes, 27 de Abril de 2010

Robert Downey Jr.: Más duro, más rápido, más fuerte; y con mejor humor

El actor, resucitado como uno de los más cotizados, vuelve a enfundarse el traje de ‘Iron Man’ y se enfrenta a meses de hiperactividad

ROBERTO ARNAZ ·27/04/2010 - 03:49h

Robert Downey Jr., convertido en el millonario Tony Stark y metido dentro del traje de ‘Iron Man’.

"De pequeño, nunca soñé con ser un superhéroe. La primera vez fue con 35 años, justo antes de que me detuvieran en Palm Springs. Quizá fue una premonición". Para Robert Downey Jr. la vida es un chiste y, cada vez que tiene la oportunidad, bromea sobre sus momentos más oscuros. Es su catarsis para ahuyentar los demonios personales. Nunca ha perdido el sentido del humor, ni siquiera en los calabozos de la policía en la madrugada del 24 de noviembre de 2000, cuando tocó fondo tras más de dos décadas de drogas y alcohol.

Tras años luchando por desengancharse y ganarse de nuevo el favor de Hollywood en producciones independientes como El detective Cantante (2003) y Kiss Kiss Bang Bang (2005), el premio le llegó en forma de superhéroe. En 2008, el cómico y director cinematográfico Jon Favreau le regaló el papel del millonario Tony Stark en Iron Man, la versión cinematográfica del cómic de Marvel. Dos años después del inesperado éxito de la primera entrega, Downey Jr. se vuelve a enfundar la armadura del hombre de hierro para Iron Man 2, que se estrena este viernes en España.

"Es un personaje hecho a medida para mí", asegura el actor 

"Es un personaje hecho a medida para mí", asegura a Público el actor neoyorquino, quien reconoce que dar vida a Stark es como interpretarse a sí mismo. Y es que sentado frente a él en el lujoso hotel Four Seasons de Los Ángeles, es difícil diferenciarlo de su alter ego. Downey Jr. viste, gesticula, habla y bromea igual que Stark. "Yo mismo elegí los trajes que salen en la película", aclara, por si quedaba duda.

Esa simbiosis se traslada a la pantalla, y en ella reside parte del éxito de la nueva saga del superhéroe metálico, cuya primera entrega recaudó cerca de 600 millones de dólares en todo el mundo y se situó como la segunda película más vista de 2008.

Si en Iron Man nos encontramos a un Tony Stark despreocupado que, de pronto, tiene la responsabilidad de convertirse en un superhéroe, la secuela muestra no sólo cómo maneja esa condición, sino también cómo se enfrenta a la popularidad tras haber confesado que él es el hombre de hierro. Algo similar a lo que le ha sucedido al actor, que desde el estreno del primer filme de la futura trilogía se ha convertido en el hombre de moda en Hollywood. "Me siento como en una gigantesca fiesta de cumpleaños. Soy consciente de mi posición privilegiada, aunque sigo considerándome un trabajador", asegura quien es uno de los actores más cotizados del momento.

Adiós al egoísmo

‘Iron Man' fue

la segunda película más vista en el mundo en 2008 

El intérprete defiende que el éxito no ha cambiado su manera de entender el cine ni sus personajes, a los que continúa aportando su toque personal a través de la improvisación. "No importa lo mucho que me guste el guionista, y he trabajado con algunos de los mejores: siempre improviso", explica con guasa. Downey Jr. no cree en musas o inspiración divina, sólo en el esfuerzo del actor. "Me gusta repetir una y otra vez las escenas, profundizar y hacer todas las versiones posibles hasta que nos quedamos sin luz, película o dinero para seguir rodando", afirma.

No se olvida de que Tony Stark supuso su resurrección cinematográfica. "Ha sido un punto de inflexión en mi carrera. Me hizo dejar de pensar de manera egoísta. Me ayudó a darme cuenta del verdadero impacto de una película de Hollywood y de que, para ser un gran actor, también hay que trabajar en equipo", confiesa. Hasta ese momento era un ídolo independiente caído en desgracia, ahora sus proyectos inundan las marquesinas de medio mundo y sus seguidores son una legión.

En poco más de dos años, ha pasado de filmar películas de bajo presupuesto a embarcarse en las mayores superproducciones de la industria. "Cualquier proyecto que esté en marcha, me lo han ofrecido", bromea. Sin embargo, a juzgar por los rumores que recorren Los Ángeles, quizá no sea un farol. Downey Jr. estrenará este año Due Date, una comedia de Todd Phillips, en la que comparte protagonismo con el tarado de Resacón en Las Vegas, Zach Galifianakis. En 2011, se volverá a meter en la piel de Sherlock Holmes, y el año siguiente será el turno de Los Vengadores y de Oz: The Great and Powerful, en la que encarnará a un feriante al que un accidente en globo aerostático llevará hasta la Ciudad Esmeralda y a aquel mundo creado por Lyman Frank Baum.

"Cualquier proyecto en marcha en Hollywood me lo han ofrecido"

Chicas y villanos

El director Jon Favreau ha procurado rodearse de un sólido grupo de intérpretes que le aseguren un buen retorno de la inversión. La presencia femenina se ha multiplicado por dos: Gwyneth Paltrow repite en el papel de la abnegada Pepper Pots, que verá amenazada su influencia sobre Stark por las curvas de Scarlett Johansson (la Viuda Negra). El villano corresponde a la turbadora presencia de Mickey Rourke, una petición expresa de Downey Jr., al que convenció para que interpretara al ruso Ivan Vanko (Whiplash). La inteligente mezcla de acción con ácidos diálogos, más la personalidad de Downey Jr. regresan en esta segunda entrega. El actor cree que la clave está en el humor: "Mucha gente cree que es más una comedia que una película de superhéroes. Están en lo cierto".