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Martes, 27 de Abril de 2010

El 'showman' Mourinho eclipsa al estratega

El técnico del Inter siempre prepara al detalle los partidos ante el Barça tanto fuera como dentro de la cancha

R. VILAR ·27/04/2010 - 08:20h

Mourinho celebra la victoria ante el Barcelona de la semana pasada. - EFE

Táctica, estrategia y "teatro del bueno". Cada vez que un equipo dirigido por Jose Mourinho se enfrenta al Barcelona, el duelo se transforma en una estudiada partida de ajedrez que el portugués paladea antes, durante y después del encuentro más allá del resultado. Los caprichos del calendario han convertido los enfrentamientos entre el técnico luso y el conjunto azulgrana en un clásico europeo. Primero, sucedió con el Chelsea y, ahora, con el Inter de Milán.

Mourinho debutó ante el Barça en 2004. Los octavos de final de la Liga de Campeones emparejaron al club catalán con el Chelsea; la ida se disputó en el Camp Nou. Antes de aterrizar en la Ciudad Condal, Mou ya atizó a Rijkaard.

Con el Chelsea, se ganó la antipatía del público del Camp Nou

"Como jugador, no me puedo comparar con él; pero como entrenador, no ha ganado ningún trofeo y yo tengo muchos", espetó el luso. Luego, en la víspera del encuentro, anunció envalentonado a los periodistas no sólo su alineación, que luego fue otra, para el día siguiente, sino también la del holandés.

En aquella ocasión, el Barça venció al conjunto londinense (2-1) y Mourinho montó en cólera contra el colegiado, Anders Frisk, que expulsó a Drogba. El portugués denunció una supuesta visita de Rijkaard al vestuario del trencilla, que luego recibiría incluso amenazas de muerte en el descanso del duelo. Se enzarzó con Ten Cate, ayudante del holandés, en el túnel de vestuarios. E, indignado, mandó al jefe de comunicación del club inglés a la rueda de prensa en su lugar.

El Chelsea tenía entonces un equipo con gran personalidad, capaz de jugar de tú a tú al Barça. Y así lo demostró en la vuelta, en Stamford Bridge, donde Mourinho movió piezas y cambió su habitual 4-3-3 por un 4-2-3-1.

En San Siro le ganó el duelo táctico a Guardiola, que tomó buena nota

Ese día, en un visto y no visto, el Chelsea endosó tres goles a los azulgrana. Sólo la magia de Ronaldinho, con dos tantos -el segundo, memorable, con la puntera- devolvió a los culés al encuentro. Una decisión arbitral marcó de nuevo el partido y también el devenir de la eliminatoria: Collina obvió una clara falta de Carvalhoa Valdés en el cuarto gol (4-2) y definitivo de los ingleses. Futbolísticamente, el Chelsea planteó un partido parecido al del Inter la semana pasada. Presionando la medular del Barça para salir, venenoso, a la contra.

Al año siguiente, ambos equipos volvieron a encontrarse en los octavos de final de la máxima competición europea. Aunque, esta vez, la eliminatoria se decidió para los azulgrana.

¿Quién no recuerda la entrada de Del Horno a Messi, cuya caída Mourinho calificó como "teatro del bueno"? El Barça ganó ese día a domicilio 1-2 en un partido similar al planeado por el luso la temporada anterior en casa; Gudjonhsen, que no era habitual en la formación inglesa, repitió como media punta.

La lesión de La Pulga en la vuelta (1-1) -no pudo disputar la final de París- y los cánticos del Camp Nou hacia el preparador portugués "¡Vete al teatro, Mourinho vete al teatro!" marcaron la eliminatoria.

De rodillas en el Camp Nou

Tras ganar la Champions los de Rijkaard, Barça y Chelsea volvieron a encontrarse en la liguilla de la siguiente edición del torneo. En Londres, vencieron los blues por 1-0. Y, en Barcelona, Mourinho volvió a erigirse en protagonista al celebrar, arrodillado en la banda del Camp Nou, un tanto de Lampard en el tiempo añadido que significaba el empate a dos.

"Hemos jugado contra el Barcelona cuatro veces en dos años y nunca nos ha ganado en un once contra once", proclamó entonces, soberbio, el portugués. Rijkaard, a quien Mourinho sacaba de sus casillas como nadie más logró hacerlo, quería comerse al árbitro del partido porque pitó el final del encuentro antes de que se consumiera el tiempo extra.

Esta temporada, ya en el Inter, el portugués volvió a cruzarse en el camino europeo del Barça en la liguilla inicial de la competición. Entonces, Mou se mostró muy comedido. "El Barcelona es un equipo hecho, que lleva ya muchos años funcionando, mientras que el Inter es un equipo por hacer", aseveró. En San Siro, el portugués ganó la partida táctica a Guardiola, que le devolvió la lección en el Camp Nou (2-0).

La semana pasada, en la ida de las semifinales, Mourinho volvió a las andadas. Ganó (3-1) y repartió a diestro y siniestro.