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Martes, 27 de Abril de 2010

Crónica negra de Suráfrica tras el apartheid

Deon Meyer, el escritor de género policiaco que más vende en su país, publica en español el salvaje libro 'El pico del diablo'

PAULA CORROTO ·27/04/2010 - 08:30h

Deon Meyer, la semana pasada en Madrid. REYES SEDANO

A Deon Meyer (Paarl, Suráfrica, 1958) le gusta la gente con problemas. Antes de convertirse en el escritor de novela negra más vendido de su país, fue periodista, lo que lo llevó a pasar noches con policías visitando antros, oliendo mierda y escuchando las historias que no se ven a la luz del día. Retrató la Suráfrica posapartheid. La que ya no duerme por los problemas políticos, sino por los sucesos mundanos que provocan las drogas, el alcohol y la pobreza. Y eso es lo que ha trasladado a sus novelas. "El país ya no se divide por razas, sino por clases", dictamina.

En su nueva novela, El pico del diablo (RBA), que acaba de ser publicada en España tiene seis y sólo dos de ellas han sido traducidas al español, una prostituta, un policía alcohólico y un ex espía de la KGB y la Stasi conforman el reparto. La historia se resume en tres pilares: venganza, culpa y el eterno retorno del pasado. El ex espía quiere tomarse la justicia por su mano tras la muerte de su hijo, el policía rastrea a un asesino de mujeres y la prostituta busca la redención ante un sacerdote. Sin embargo, Meyer no tiene muy en cuenta estas cuestiones temáticas.

"A mí los temas me dan igual. Tampoco me interesa cómo se relacionan los personajes. Lo único que quiero es que el lector disfrute, que haya tensión, y que se vea el conflicto entre el bien y el mal", explica.

"Me dan igual los temas, lo único que me interesa es que el lector disfrute"

Sí le interesa el lenguaje y las situaciones a las que se enfrentan los personajes. Crudas y directas. Diálogos sin ambigüedades. "Doc, esas píldoras que me dio no sirven de nada. No puedo seguir. No puedo hacer mi trabajo. Soy un absoluto cabrón. Quiero pegarles a todos (...). Hágame un favor, Benny (...). ¿Qué quiere, doc? (...). Llame a su esposa. Y a sus hijos. Cuénteles la misma historia", escribe en El pico del diablo.

Meyer se excusa: este estilo forma parte de la influencia de la novela norteamericana hard-boiled. La de Dashiell Hammet y Raymond Chandler. O la de los más contemporáneos como Dennis Lehanne, Michael Connelly y Georges Pelecanos. Los policías husmean y utilizan métodos poco ortodoxos para resolver los crímenes. "En general, las personas dejamos la justicia y la ley en manos de los que deben ejercerla. Pero todos vivimos una vida un poco injusta. Por eso uno de los grandes atractivos de la novela negra es que la justicia siempre se impone. Y da igual cómo sea", aclara.

Esta visión palpitante del género choca con el estilo de la novela negra nórdica. "Excepto Stieg Larsson, que acabo de leerlo, no me gusta el género escandinavo porque creo que es poco emocionante", replica.

Todo listo para el Mundial

A pesar de los temas de sus novelas, Meyer cree que Suráfrica está mucho mejor que hace diez años. "Cuando se habla de violencia, se dicen muchas tonterías. Ciudad del Cabo no es más violenta que Madrid. Lo que ocurre es que sólo llevamos 16 años de democracia y tenemos los ataques propios de la adolescencia", resume no sin avisar de que ya está todo preparado para el Mundial de fútbol de este verano. Y da su pronóstico: "Me gustaría que la final fuera Suráfrica-España, pero la que se enfrentará a España será a Brasil".