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Martes, 27 de Abril de 2010

La oposición birmana pide ayuda contra la farsa electoral

El partido de Suu Kyi boicotea la consulta porque la Junta exige que expulse a la Premio Nobel

HELGA MONTAGUT ·27/04/2010 - 07:15h

EDU BAYER - Soldados del Ejército de Liberación Nacional Karen custodian este poblado de desplazados birmanos en Ei Tuta.

Pedimos a la Unión Europea que denuncie las elecciones birmanas y que respalde la Comisión de Investigación de Naciones Unidas sobre crímenes de guerra y violación de los derechos humanos". La petición de Moe Zaw Oo, secretario adjunto en el exilio de la opositora Liga Nacional por la Democracia (NLD), llegó a oídos de diplomáticos españoles en Bangkok a principios de mes. "Necesitamos apoyo internacional, aunque sabemos que el cambio hacia la democracia vendrá de dentro", declara a Público Zaw Oo.

Lo que ocurrió hace 20 años amenaza con repetirse ahora. La última vez que la Junta militar decidió celebrar elecciones generales en Birmania, en 1990, rechazó el veredicto de las urnas. La NLD, liderada por la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, arrasó con casi un 90% de los votos, pero los generales no aceptaron la derrota e iniciaron una fuerte persecución de la oposición. Suu Kyi fue arrestada y desde entonces ha pasado poco tiempo en libertad: la Junta la ha confinado bajo arresto domiciliario gran parte de los últimos 20 años.

"Una ley electoral injusta"

El Gobierno militar birmano ha convocado nuevos comicios en octubre. Unas elecciones generales que en boca de muchos serán "elecciones para los generales" y que no abrirán un espacio real para la democracia. Después de dos décadas de escarmiento, la NLD ha anunciado que boicoteará los comicios y que no se presentará esta vez, entre otras cosas porque "la ley electoral es injusta", explica Zaw Oo.

La Unión Europea prorroga un año más las sanciones contra el régimen militar

Ayer mismo, la UE acordó prorrogar un año más las sanciones contra el régimen de Birmania (embargo de armas, congelación de bienes y restricción de visados) y denunció que "la ley electoral no garantiza unas elecciones libres y justas".

Votada el pasado 8 de marzo, la ley anula los resultados de las urnas de 1990 y obliga a expulsar del partido a la premio Nobel y a otros líderes políticos encarcelados por tener antecedentes penales. La NLD se niega a excluir a Suu Kyi de su lista electoral, por lo que la formación política dejará de ser reconocida legamente y se verá obligada a actuar en la clandestinidad. "Aunque el partido quede disuelto por el Gobierno militar, seguirá existiendo", afirma Zaw Oo.

Los miembros de la NLD, que han visto sus actividades políticas drásticamente restringidas, aseguran estar acostumbrados a vivir con este tipo de panorama. "Seguiremos existiendo entre la gente y nuestro movimiento actuará a un nivel más comunitario", agrega el político exiliado. "Podremos organizarnos sin problema, y todavía más cuando Aung San Suu Kyi sea liberada", dice confiado.

Los comicios han dejado de ser una prioridad para la NLD, que desea continuar siendo un grupo de movilización social, tal como nació después de las revueltas estudiantiles de 1988. "Ya ganamos las elecciones hace 20 años y tenemos el apoyo de la gente, de las minorías étnicas e incluso de la comunidad internacional", sentencia Zaw Oo.

"Pedimos a la UE que apoye la investigación sobre los crímenes de guerra", dice Zaw Oo

La oposición al régimen considera la Constitución de 2008, votada por referéndum, una maniobra más del régimen militar para perpetuarse en el poder. "La celebración del referéndum no se realizó bajo unas condiciones mínimas que garantizaran un proceso libre y justo, las papeletas de votación no eran anónimas y muchos ciudadanos participaron bajo la amenaza del Gobierno", cuenta la líder de la etnia karen y secretaria general en el exilio de la Unión Nacional Karen (KNU), Zipporah Sein. Además, la Carta Magna "no ofrece igualdad para todas las minorías étnicas del país ni respeta los derechos humanos fundamentales", destaca Sein.

Otra de las críticas a la Constitución fue el contexto en el que se refrendó: la crisis humanitaria causada por la devastación del ciclón Nargis, en la que murieron más de 100.000 personas. Pese a la presión internacional para posponer la consulta, la Junta militar se negó.

Más de 2.000 presos políticos

Las fuerzas democráticas birmanas exigen la liberación tanto de Suu Kyi como de los 2.100 presos políticos del país. "Sin estas condiciones, no podremos estrecharnos las manos", explica a Público Win Hlaing, miembro del comité ejecutivo central de la NLD, quien insta también a la comunidad internacional a presionar a los uniformados a dialogar.

El régimen y su ejército, formado por medio millón de soldados uno de cada cien birmanos, ejerce desde 1962 una política represiva contra las minorías étnicas del país, que constituyen una tercera parte de la población.

Miles de birmanos huyen anualmente hacia países colindantes

Miles de birmanos huyen anualmente hacia países colindantes, a menudo de forma ilegal, para ganarse la vida y evitar la violencia gubernamental, que los aboca a la pobreza, privándoles de acceso a los servicios básicos de salud y educación. "Tan solo el 3% de las inversiones del Gobierno birmano se destinan a Sanidad", declara a Público la directora del programa Burma Children Medical Fund, Kanchana Thormton, en su consulta de la Clínica Mae Tao, a pocos kilómetros de la frontera birmana.

Esta situación genera desde hace años una profunda crisis humanitaria. Se estima que entre 2 y 4 millones de birmanos han huido a Tailandia y la tendencia no hace sino aumentar. La ONU publicó recientemente un informe donde su relator especial, Tomás Ojea Quintana, acusa a la Junta militar de crímenes de guerra y contra la humanidad e insta a la apertura de una comisión de investigación.

Los generales se blindan en el nuevo Parlamento

Constitución
Reservado el 25% de los escaños
En la Carta Magna aprobada en 2008, el 25% de los escaños del Parlamento birmano está reservado a los militares. Ese amplio porcentaje asegura a la Junta militar un blindaje constitucional: cualquier cambio debe contar con la aprobación del 75% de los parlamentarios.

Opositores políticos
Suu Kyi y los monjes, excluidos
La ley electoral prohíbe que se presenten como candidatos quienes tienen antecedentes penales –lo que supone la exclusión de la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi y de numerosos activistas. Tampoco pueden hacerlo “los miembros de una orden religiosa”, punto que deja fuera a los monjes, quienes en 2008 se rebelaron contra el régimen.

Comisión electoral
Designados a dedo
Los miembros de la Comisión Electoral serán designados por la Junta militar, un ejemplo más de la falta de imparcialidad.