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Lunes, 26 de Abril de 2010

EEUU envía tropas de élite a Kandahar para allanar el asalto final

La población de la capital talibán evita salir de casa por la creciente inseguridad

PÚBLICO ·26/04/2010 - 21:25h

Soldados de EEUU, en Kandahar. - EFE

En la ciudad afgana de Kandahar, cada vez hay señales más evidentes de la gran ofensiva militar que está preparando la OTAN. Unidades de las Fuerzas Especiales de EEUU han desembarcado hace semanas en Kandahar para localizar a insurgentes, según The New York Times. Por su parte, los talibanes han intensificado los ataques contra las fuerzas de seguridad, funcionarios gubernamentales y líderes tribales afines a las fuerzas extranjeras. La población civil está atrapada por esa espiral de violencia en la capital de los talibanes.

"Un gran número de líderes insurgentes en Kandahar y los alrededores han sido capturados o eliminados", declaró al rotativo estadounidense un alto cargo del Ejército de EEUU. Sin embargo, admitió que aún están lejos de poner fin a toda resistencia.

Dos civiles mueren en sendos ataques casi simultáneos en Kandahar

Prueba de ello fueron los tres atentados ocurridos el lunes en esta ciudad del sur afgano, considerada la cuna de los talibanes. Dos explosiones casi simultáneas causaron la muerte de dos civiles y destrozaron el vehículo del número dos de la policía provincial, Fazel Ahmad Sherzad, quien salió ileso porque no se encontraba en su interior. La tercera ocurrió en el norte de la ciudad, sin víctimas mortales

"Hago esa ruta a diario"

"Yo era el objetivo. Hago esa ruta a diario cuando voy a trabajar y vuelvo a casa. Normalmente, uso el coche atacado, pero esta vez, por suerte, no iba en él", dijo Sherzad tras ser informado de los atentados.

La violencia ha forzado a la ONU a enviar a su personal extranjero a Kabul

"La seguridad en Kandahar se está deteriorando", reconoció a AP un residente. "La gente sale de casa sólo si es imprescindible; si no, se quedan dentro", explicó. "Tenemos miedo. No sabemos lo que está ocurriendo", corroboró la empresaria Rangina Hamidi. Varias empleadas del taller que dirige no se han presentado en los últimos días porque están demasiado asustadas para salir a la calle, explica Hamidi.

La violencia ha obligado también a Naciones Unidas a enviar a parte personal extranjero a Kabul y a pedir a los trabajadores afganos que no vayan a sus oficinas.