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Martes, 27 de Abril de 2010

Llamazares alerta de una "crisis de la política y de la izquierda"

Propone recuperar "alianzas modernizadoras" en la izquierda y le pide que reconozca con "honestidad" su "pérdida de hegemonía"

JUANMA ROMERO ·27/04/2010 - 01:00h

Gaspar Llamazares ejerció ayer lunes, 26 de abril, de lo que es por profesión, de médico. En un desayuno informativo organizado en Madrid por el Fórum Nueva Economía, el ex coordinador general de Izquierda Unida ofreció un cumplido diagnóstico de la situación actual –lo que hay es una "crisis de la política y de la izquierda", como definió el mal– y emitió un pronóstico –"no muy positivo", por las consecuencias en los trabajadores y por la desestructuración de la izquierda, que primero tiene que reconocer su "pérdida de hegemonía", rubricó–.

El portavoz de IU en el Congreso pisó el terreno con comodidad. Abrumó con citas de pensadores clásicos y contemporáneos para armar un discurso "heterodoxo", de gruesa base intelectual y con profunda "perspectiva política". Todo ello con la intención de "reivindicar la política y el Parlamento", en un momento en el que son el centro de las críticas. Enfrente tenía sentados a un buen puñado de políticos: a José Bono, presidente de la Cámara baja; Cayo Lara, el actual coordinador federal de IU; Santiago Carrillo, ex secretario general del PCE; Gaspar Zarrías, número cuatro del PSOE y numerosos dirigentes de IU (Inés Sabanés, Gregorio Gordo, Ángel Pérez, Joan Josep Nuet, Jesús Iglesias, Antonio Cortés, Rubén Fernández, José Francisco Mendi...).

Hay una "asimetría" entre el "macropoder"
de la economía y el "micropoder" de la política, denuncia

Llamazares defendió que se ha agigantado el peso de la economía y el de los medios, hasta convertirse en dos gran "macropoderes", capaces de achicar a la política, hoy apenas un "micropoder". Así, resulta una "asimetría" entre la política y la economía, donde la primera no puede domar, aunque quiera, a la segunda. "No es de extrañar que cuando la economía pierde fuerza, como ahora, la debilidad de la política para enfrentar la crisis está cantada". Los grandes tiburones de la economía recurren al Estado para "socializar sus pérdidas", y cuando éstas ya están ejugadas, esperan que "desaparezca" el peso del Estado, dejándolo "inerme" para "continuar con su libreto del libre mercado", según el análisis del ex líder de IU. 

¿Qué nos espera? Tal vez una salida de la crisis, sí, pero "en peores condiciones para quienes no la han provocado, para los ciudadanos y los trabajadores". Ese es el pronóstico de Llamazares, o el "libreto" de los especuladores.

Pero la realidad se impone. En Europa triunfa la derecha mientras la izquierda se hunde. Ha pasado en Hungría. Y puede pasar el 6 de mayo en el Reino Unido. ¿Qué ha ocurrido? Según el ex coordinador, "la izquierda ha renunciado a una política económica alternativa", ha eludido construir un poder equivalente al "macropoder de la economía", como ya detectó el filósofo alemán Jürgen Habermas. La afirmación tiene su traducción doméstica práctica: el Gobierno, a juicio de Llamazares, ni reconoció la crisis a tiempo, ni ha emprendido una reforma fiscal progresiva y justa, ni ha iniciado los pasos para cambiar el modelo de desarrollo, para hacerlo más sostenible. 

Una derecha subida al monte

A la renuncia de la izquierda se suma la estrategia de la derecha, del PP, una "apuesta por la deshumanización del adversario, para convertirle en enemigo, y la desestabilización de la política", llevando el "insulto" a la cotidianeidad. La consecuencia directa, añadió Llamazares, es la "polarización", la "anulación de la pluralidad" y el ahogamiento de opciones como IU. 

El ex líder de IU receta a la izquierda "humildad", apertura, "amabilidad" y regeneración democrática

El portavoz siguió ejerciendo de doctor. Prescribió una receta. O varias, según se mire. La primera, es que la izquierda, el conjunto de la izquierda, tenga la "honestidad intelectual" de reconocer su "pérdida de hegemonía". Ha de admitir que "estas décadas de políticas neoliberales han desmantelado no solamente las estructuras más organizadas de la izquierda, salvo algunas excepciones como el movimiento sindical, sino que también han supuesto un retroceso en el sentido común de la izquierda en los ciudadanos", analizó. La idea de justicia y solidaridad se ha difuminado, mientras ha ganado el "individualismo del consumo".

Tras la encomienda de humildad, se impone la acción, la apuesta sincera por la "regeneración democrática", el rescate de la "ética y la épica de la política", como dijo Albert Camus, para "ilusionar a los ciudadanos". Además, hay que recuperar una "política de alianzas modernizadora entre el movimiento obrero y la burguesía progresista". Una premisa que ya esgrimió en la II República Manuel Azaña frente a Ramiro de Maeztu.

Llamazares postuló así una estrategia de alianzas "amplia". Y eso era un aviso para navegantes. Porque debajo se escondía su propia concepción de la refundación de IU, que debe hacerse hacia el "conjunto de la sociedad", sin topes y con ánimo de "reconciliar" a toda la izquierda. 

Por tanto, humildad, honestidad, apertura y "amabilidad". Otro mensaje de consumo interno. "Manca finezza", resumió, dando a entender que la nueva dirección de IU ha abordado los conflictos de forma rupturista, sin tener en cuenta la sensibilidad de todas las familias de la federación. 

 

DE GARZÓN A LA RELACIÓN CON EL PSOE

Gaspar Llamazares pasó revista a la actualidad. Desde el acoso al juez Baltasar Garzón, la actitud del PP, los lazos con el PSOE o su propia situación actual.

1. El "negacionismo" del PP y de la derecha judicial

El portavoz de IU defendió que el PP aún no se ha "emancipado del franquismo", comportamiento que tildó de "impresentable". Tiene su lógica: "La derecha está haciendo todo lo posible para que su discurso medido no le lleve a una ruptura de su extrema derecha". El partido de Mariano Rajoy se halla sumido en el "negacionismo del franquismo", interpretó Llamazares. 

Después encajó la referencia al proceso contra Garzón. "Como parlamentario", le "repugna" la instrucción hecha por el juez del Supremo Luciano Varela, pues hace una "interpretación sesgada de la ley [de Amnistía] que tiene mucho de negacionismo del franquismo y de tergiversación de la Transición democrática". Llamazares recordó que si en la Ley de Memoria Histórica el Gobierno hubiese anulado todos los juicios de la dictadura, España se hubiera "ahorrado estos tragos amargos" como el acorralamiento a Garzón.

Cayo Lara, en una conferencia que ofreció posteriormente ante los alumnos de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid, incidió en lo mismo: si el juez de la Audiencia Nacional está en el banquillo es porque la Ley de Memoria "no es la ley que debería ser", ya que debería ser el Estado el que se encargase de la exhumación de las fosas de los desaparecidos, y no sus familias. 

2. De "relación preferente" a "indiferente"

A Llamazares se le preguntó cómo se encontraba el diálogo entre IU y el PSOE. El diputado utilizó tres adjetivos. Pasó de ser una "relación preferente" en los estertores del mandato de José María Aznar y los primeros tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero a una "relación deferente" en la segunda parte de la primera legislatura socialista. Hoy ya es simplemente una relación "indiferente"

El PP, mientras, practica a fondo la "política de tierra quemada", hasta el punto de que "se pasa de frenada", expresó Llamazares. "No hace oposición, sino destrucción y desestabilización". 

3. Un Llamazares "más relajado"

El ex coordinador reivindicó la política como un "espacio precioso" para todos los ciudadanos, en el que los políticos han de "actuar, a veces acertando y otras equivocándose". Llamazares prefirió no detenerse en los errores que pudo cometer durante sus ocho años al frente de IU. "Ya está bien de esa tendencia masoquista de la izquierda". Reconoció que hoy está "más relajado" que cuando era el jefe. Aunque eso sí, él es como el comején: "Si no tengo problemas, me los busco", bromeó.