Archivo de Público
Lunes, 26 de Abril de 2010

La prensa se come a la ciencia

Un estudio científico sobre un episodio de canibalismo en la historia de EEUU es malinterpretado por los medios. Como resultado, los historiadores acusan a los investigadores de negar los hechos

JAVIER YANES ·26/04/2010 - 01:00h

Lugar donde quedó atrapada la expedición Donner, cerca del lago Truckee (hoy Donner), en una foto de 1868. - LOC

Una caravana de emigrantes hollando un territorio salvaje a la conquista de un nuevo mundo. Una nevada que bloquea su camino a través de las montañas. Relatos de heroísmo y miseria, víveres que se agotan, muertes por enfermedad e inanición, y un clímax incomparable: el canibalismo como último recurso.

Con tales ingredientes dignos de Hollywood, no es de extrañar que el episodio verídico de la expedición Donner sea para los estadounidenses una referencia tan famosa como infame en la corta historia del país. La odisea de los más de 80 hombres, mujeres y niños que quedaron atrapados en la californiana Sierra Nevada en el invierno de 1846 y los relatos de los 47 supervivientes han inspirado incontables estudios, libros y películas, y hasta un morboso libro de cocina escrito por un antropólogo.

Ausencia de restos humanos

En 2003, una excavación del lugar a cargo de la arqueóloga Kelly Dixon, de la Universidad de Montana, desenterró un antiguo hogar donde los Donner cocinaban. El estudio del campamento de Alder Creek ha sacado a la luz 16.000 añicos de huesos quemados. La bioantropóloga de la Universidad Estatal de los Apalaches Gwen Robbins ha analizado 85 de esos fragmentos, lo que estadísticamente ofrecía una alta probabilidad de hallar al menos un hueso humano, en caso de haberlo.

"La ausencia de prueba no es prueba de ausencia"

Los resultados fueron negativos. Robbins y su equipo identificaron piezas óseas de buey, caballo, ciervo y hasta un perro, probablemente una mascota de los Donner llamada Uno, pero nada de restos humanos. Los investigadores publicarán su trabajo en julio en la revista American Antiquity,pero Robbins ya adelantó sus datos la pasada semana en la reunión de la Asociación Americana de Antropología Física. En su comunicación, la experta escribía que "una dieta variada de inanición sostuvo a la población de Alder Creek antes de que finalmente recurrieran al canibalismo".

Los problemas llegan con la difusión del estudio en los medios. Según Discovery News, Robbins declara que "no hay pruebas de canibalismo", pero matiza: "Si recurrieron al canibalismo, los huesos se trataron de diferente manera (quizá enterrados), o bien se depositaron los últimos y se han perdido con la erosión". Discovery titula: "Los Donner se comieron al perro, pero quizá no a personas". La información capilariza Internet, pero mutando en frases como "canibalismo improbable", "los Donner no fueron caníbales" o "los Donner, absueltos de canibalismo". Algunos medios culpan a los "periodistas de la era victoriana" de los relatos de antropofagia pese a que, dicen, los supervivientes "negaron con fiereza las acusaciones".

 "Doctora caníbal se come sus palabras"

Los académicos del caso Donner no han tardado en reaccionar. En el californiano Sierra Sun, la historiadora Kristin Johnson remarca que "la ausencia de prueba no es prueba de ausencia" y que la evidencia histórica de que se consumió carne humana es "muy clara", incluyendo los testimonios de los supervivientes y de las partidas de rescate.

El digital satírico The Spoof se burla de los autores del estudio, apuntando que los Donner sobrevivieron a base de "comida china a domicilio" y que, si hubo canibalismo, "no dejaron los huesos en el campamento donde estaban atrapados". Robbins casi ha tenido que retractarse de algo que nunca dijo. El tabloide New York Post titula: "Doctora caníbal se come sus palabras".

"Las informaciones publicadas crearon visiones conflictivas y la presión ha sido ciertamente frustrante. Hemos trabajado mucho para remediar la situación", explica a este diario Dixon, descubridora del fogón de la polémica. La escritora Gabrielle Burton, autora de dos libros sobre los Donner, se queja en The Huffington Post de una "obsesión por el canibalismo", y concluye centrando la cuestión: "Es una historia humana de personas que sufrieron mucho y trataron poderosamente de sobrevivir".