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Miércoles, 21 de Abril de 2010

Sneijder carga de razón a Pellegrini

El centrocampista del Inter se vistió ayer de blanco y, además de dirigir el ataque italiano, marcó el gol del empate y dio el pase del tercero

ÁNGEL LUIS MENÉNDEZ ·21/04/2010 - 00:10h

Horas antes del partido, a modo de premonición, Arsene Wenger mandó un recado al Real Madrid: "A lo mejor merece la pena esperar a las puertas de su estadio para ver qué jugadores dejan salir este verano". El técnico del Arsenal se refería, entre otros, a Sneijder. El centrocampista del Inter se vistió ayer de blanco y, además de dirigir el ataque italiano, marcó el gol del empate y dio el pase del tercero. Tenía razón Pellegrini cuando en pretemporada pidió a Valdano que no vendiera al holandés.

Cambiasso-Motta. La gran muralla

El argentino y el brasileño acamparon en el corazón del campo y el partido latió al ritmo que ellos marcaron. Son un par de tipos duros que se bastaron para despintar el fútbol combinativo del Barça.

Pedro. Gol para la esperanza

El canario abrió el marcador, en el que es su vigésimo tanto del curso. La avalancha de juego interista y la remontada hacen de ese gol un tesoro.

Messi-Etoo. Sombras distintas

El argentino del Barça, sometido a un meticuloso plan de vigilancia, no apareció. El camerunés del Inter tampoco brilló, pero trabajó como siempre en la presión y participó en casi todas las jugadas de ataque de su equipo.

Alves-Maicon. Dunga lo tiene claro

Sabedor de la querencia ofensiva de Alves, Mourinho mandó a los suyos que buscaran la espalda del lateral desde el primer minuto. De hecho, el partido se abrió a favor del Inter por su banda. En el tramo final, simuló escandalosamente una caída en el área rival que le valió la amarilla. Enfrente, Maicon, el futbolista que le ha birlado el puesto en la selección de Brasil. Partidos como el de ayer son los que convencen a Dunga, seleccionador.

Xavi. Kilómetros baldíos

Fue el único jugador sobre el césped que recorrió más de once kilómetros. Nadie lo superó pero, en contra de lo que es su carné de identidad, fue incapaz de mover el balón con la soltura y precisión que acostumbra. Guardiola se volvió loco en la banda pidiendo toque y movimiento.

Ibrahimovic. Intrascendente

En San Siro conocen de memoria los movimientos del sueco en el área. Samuel y Lucio, los centrales interistas, se adelantaron siempre y le cerraron todas las puertas.

Balotelli. Traidor sin perdón

Se enfundó con indisimulada satisfacción la camiseta del Milan, eterno rival, y ni siquiera pidió perdón a los aficionados. Mourinho sí le ha dado otra oportunidad, pero con actitudes como la de ayer debería pensar en cambiar de aires. La grada le pitó tras dos pifias considerables y él, en vez de asumir la crítica, se encaró con el público.