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Sábado, 17 de Abril de 2010

Cala airea el Pizjuán

El canterano vuelve a marcar y cierra un plácido triunfo ante el Sporting (3-0)

ALBERTO CABELLO ·17/04/2010 - 22:00h

 

Ha aparecido una bombilla para un equipo que camina entre tinieblas. Una mente limpia y unas piernas frescas para un grupo con señales evidentes de haber gripado el motor. Un polizón. Un canterano con pocos minutos en el primer equipo hasta hace un par de semanas, que para colmo juega en una posición que no es la suya. Nadie esperaba un papel tan determinante para Cala. El Sevilla necesitaba una transfusión, sangre nueva, y la ha encontrado en este central de Lebrija rebautizado como lateral por Álvarez

Su gestión de la banda derecha fue notable. Aunque lleva pocos partidos en ese puesto, las relaciones bilaterales con Jesús Navas parecen óptimas. El lateral redondeó la tarde con su tercer gol consecutivo.

Cala animó una tarde espesa. El equipo de Nervión liquidó a un tierno Sporting sin demasiados problemas, pero sin fútbol. Lo que ocurra de aquí a final de temporada para el Sevilla será por movimientos individuales. Espasmos de Luis Fabiano, Kanouté o Jesús Navas. A estas alturas de temporada la cocina se puede dar por cerrada. Ni hay provisiones, ni cocineros en forma para guisar el juego.

Esta realidad fue suficiente para vencer con gran comodidad a los rojiblancos. Los de Preciado parece que también han llegado a este tramo final con plomo en las piernas. Para hacerlo todavía más sencillo, Bilic se pasó de frenada a la media hora con una tarjeta amarilla y dejó el partido señalado. Si con once el Sporting ni se asomó a la ventana, con diez cerró el pestillo.

Tanto Kanouté como Luis Fabiano conectaron una ocasión y ahí se acabó el partido. Nada de lujos, ni brillantez Fútbol autómata y de cadena de montaje. Un caño de Cala y una parada de Palop con la cabeza fue lo más llamativo de todo el segundo tiempo. Todo lo demás resultó prescindible. Pasó el tiempo sin que nada con pellizco sucediera en Nervión. El gol de Cala le puso el sello a una tarde tonta.