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Sábado, 17 de Abril de 2010

El auge del liberal Clegg preocupa a los tories

Laboristas y conservadores dudan cómo frenar su ascenso

ÍÑIGO SAENZ DE UGARTE ·17/04/2010 - 08:00h

Darren Staples / reuters - Clegg, líder de los liberales demócratas británicos, durante un mitin en Warrington.

Nick Clegg es el hombre de moda de la campaña electoral británica. Su buena actuación en el primer debate televisado de los principales candidatos el jueves por la noche ha cambiado el guión de la contienda y sumido en las dudas a laboristas y conservadores. ¿Deben continuar ignorando al líder de los liberales demócratas o ha llegado el momento de aplicarle el mismo tratamiento abrasivo que al rival directo?

Un portavoz tory admitió al diario The Guardian que el debate no ha dado los resultados deseados por el partido de David Cameron: "Aún no tenemos claro cómo ocuparnos de Clegg".

El dirigente conservador Michael Gove ya tenía una idea al respecto al poco de finalizar el duelo: "Cuanta más atención se preste a sus propuestas, más claro le quedará a la gente que, aunque Nick Clegg es un individuo atractivo en muchos sentidos, las políticas de su partido están alejadas de lo normal y son un poco excéntricas".

"Aún no tenemos claro cómo ocuparnos de Clegg"

Gove se refería al europeísmo de los liberales, su oposición a la modernización de los misiles nucleares Trident y su actitud poco hostil a la inmigración.

Lo que está claro es que el debate no fue un acontecimiento que se pueda amortizar rápidamente. El programa tuvo una audiencia media de 9.400.000 espectadores y un share del 37%. Todos los sondeos y medios de comunicación dieron a Clegg como claro vencedor y adjudicaron a Gordon Brown el último puesto.

El jueves, segundo debate

El impacto de la actuación de Clegg puede irse amortiguando en los próximos días y en cualquier caso tendrá que confirmarse en la segunda cita televisiva, que se celebra el próximo jueves.

Una encuesta de ICM para The Guardian demuestra que el debate favorecerá a los liberales. Un 25% dijo que lo que habían visto y oído les había hecho cambiar el sentido de su voto. Es un porcentaje mayor de lo habitual en estos casos.

El 25% afirma un cambio de opinión tras el debate

Para confirmarlo, otro sondeo arrojó una conclusión tan buena para los liberales que estos harían bien en no creérsela del todo. Entre las personas que vieron el debate, el apoyo al partido de Clegg creció en 14 puntos.

Esta evolución del voto preocupa a los conservadores. Para obtener la mayoría absoluta, no sólo tienen que arrebatar un alto número de escaños a los laboristas, sino que también necesitan quedarse con entre 15 y 20 escaños de los liberales. El obstáculo será infranqueable si Clegg consigue mantener como mínimo los 62 escaños que tuvo su partido en las elecciones de 2005, su mejor resultado en décadas.

La conclusión más extendida es que Cameron será mucho más agresivo frente a Brown en el segundo debate. El laborista tendrá que morderse la lengua y no decir tantas veces "estoy de acuerdo con Nick", a menos que quiera que buena parte del electorado llegue a la conclusión de que la única manera de parar a Cameron sea votar a Clegg.