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Jueves, 15 de Abril de 2010

El funeral de Kaczynski divide a los polacos

El anuncio de enterrar al presidente en Cracovia despierta una ola de protestas

PIOTR KOWALSKI ·15/04/2010 - 08:20h

Centenares de polacos protestan, ayer, en varias ciudades contra el entierro del fallecido presidente en el castillo de Cracovia. - F. Bensch / reuters

"Queremos un referéndum para decidir si el presidente Kaczynski debe ser enterrado en este lugar", porque "estamos en contra de convertir su tumba en un panteón", gritaban el martes por la noche en las calles de Cracovia unos 500 manifestantes. Protestaban por la decisión de la familia del presidente fallecido en accidente de avión de enterrarlo el próximo domingo, junto con su esposa, en el Castillo Wawel de esta ciudad en el sur de Polonia, un lugar emblemático en la historia del país donde descansan reyes y héroes nacionales.

"Ya no estamos en tiempos de los faraones ni de los reyes feudales. Polonia es un país democrático y tiene que comportarse como tal", comentó ayer Ewa Golabiewska, economista de 32 años. El diario de centroizquierda Gazeta Wyborcza apuntaba en su editorial: "La decisión de enterrar en Wawel [a la pareja presidencial] es precipitada y emotiva. El entierro en Wawel debería ser objeto de un debate nacional y consecuencia del consenso nacional".

"La decisión es precipitada y emotiva", critica la Gazeta Wyborcza

Hasta en la poderosa Iglesia católica polaca se oyen voces, como la del influyente obispo Tadeusz Pieronek, que se oponen a la decisión de la familia de Kaczynski. El director de cine Andrzej Wajda, ganador de un Oscar, pidió a los familiares del jefe del Estado fallecido que reconsideren su decisión, porque Kaczynski "era un hombre bueno y humilde, y no hay razones para que se le entierre al lado de los reyes".

El cardenal de Cracovia, Stanislaw Dziwisz, hombre de confianza del Papa Juan Pablo II, aseguró que el entierro de Kaczynski y la primera dama en Wawel "unirá al pueblo polaco". Muchos ciudadanos piensan lo contrario, y lo volvieron a manifestar ayer en las calles de Varsovia, Wroclaw, Cracovia y Poznan. Un movimiento opositor surgido en Facebook reúne ya a 30.000 seguidores.

El Gobierno de Donald Tusk, que teme provocar polémicas en un momento tan difícil para el país, se ha plegado a la decisión de la familia, que al parecer fue impuesta por el hermano gemelo de Kaczynski, Jaroslaw, un político de ideas profundamente conservadoras. El líder del derechista y opositor partido Ley y Justicia (PiS) es un católico integrista y más radical que el presidente fallecido.

Una página de Facebook contra el entierro ya reúne a 30.000 seguidores

Todo indica que el porcentaje de polacos contrarios al entierro de Wawel podría ser mayoritario, pues en los últimos sondeos de popularidad de Kaczynski, antes de su muerte, el presidente apenas superaba el 20% de apoyo popular. El malogrado presidente fue un dirigente bastante impopular. Consiguió dividir a la población a fuerza de tomar medidas polémicas en materia de política nacional y exterior, como su obsesión por depurar el país de supuestos agentes de los servicios secretos comunistas, arrinconar a los homosexuales, o su manía por enfrentarse a Rusia y Alemania.

Panteón de reyes y poetas

En el Castillo Wawel de Cracovia yacen los restos mortales de polacos muy destacados: reyes y nobles como Stefan Batory, el príncipe Jozef Poniatowski y Tadeusz Kosciuszko; escritores, poetas y políticos de alto rango como Adam Mickiewicz, Juliusz Slowacki y el mariscal Josef Pilsudski, el padre de la Polonia independiente renacida en 1918 tras 120 años de inexistencia como Estado nacional. La última personalidad enterrada en este lugar fue el general de la Segunda Guerra Mundial Wladyslaw Sikorski, cuyos restos mortales fueron repatriados deReino Unido en 1993.

Lech Kaczynski será el primer presidente de Polonia enterrado en el Castillo de Wawel. Los anteriores, Gabriel Narutowicz, asesinado en 1922, e Ignacy Moscicki, jefe de Estado en los años 30, fueron enterrados en la catedral de Varsovia. El joven historiador Adam Syska lamenta que "la megalomanía de algunos divida una vez más" a la sociedad". D