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Martes, 13 de Abril de 2010

Catalunya ve alejarse la unidad ante el TC

El tripartito y CiU dan por hecho que el texto se recortará y las posiciones se empiezan a tensar

FERRAN CASAS ·13/04/2010 - 02:00h

Mezclar una sentencia del Tribunal Constitucional adversa para el Estatut con el clima preelectoral y obtener algo diferente a una bronca política de gran envergadura parece tarea imposible para los partidos catalanes. El pleno del alto tribunal se reúne mañana. Su intención es emitir esta semana una sentencia cuatro años después de la presentación de los siete recursos de inconstitucionalidad contra el texto votado por los catalanes en referéndum. Los partidos asumen que el fallo será adverso, dadas las dificultades del bloque progresista para defender unido la íntegra constitucionalidad del texto. Y los líderes evidenciaron ayer hasta qué punto la unidad para dar respuesta cívica y política es casi una utopía.

En esta línea, el secretario general de ICV, Joan Herrera, avisó que si no la hay, es "lo peor" ante un fallo adverso. Y es que CiU pedía al PSC desairar si hace falta al PSOE, el PSC reclamaba protagonismo para Montilla y Esquerra proponía desbordar el autonomismo. El president, José Montilla, anunció que lleva ya tiempo sondeando una respuesta unitaria, no sólo con sus socios, también con el jefe de la oposición, Artur Mas, y con el propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Conversaciones privadas

En Rac1, Montilla se negó a revelar lo que calificó de "conversaciones privadas" pero garantizó que cuando llegue la sentencia, "el president tomará las medidas pertinentes".

Las formaciones que en algún momento de la tramitación dieron apoyo al Estatut han asumido que, como consecuencia de un fallo adverso que podría recortar entre diez y veinte artículos, no podrán hacer más que "pronunciarse en contra". Otra cosa es cómo se articula esa respuesta y cuáles son sus implicaciones.

Como Montilla, el PSC insistía ayer en que el Estatut, "una ley vigente que se está aplicando", no puede condicionar hasta que haya sentencia la vida política catalana. Pero es inevitable que lo haga. Y más si sus socios de Esquerra se empeñan, por ejemplo, en visualizar que ya trabajan en la respuesta política al TC.

Defender hasta la última coma

Los socialistas catalanes insistieron, por boca de su jefe de campaña, Jaume Collboni, en que debe ser Montilla quien lidere la respuesta al recorte y que, mientras tanto, los partidos deben defender "hasta la última coma" el valor y la legalidad del texto. Una tesis que comparten sus socios en el Govern y también Unió, que en su día enrareció sus relaciones con CDC al considerar que la iniciativa debe ser del president.

Los socios quieren que sea Montilla quien lidere pero ERC, con pánico a tomar parte en una respuesta "blanda" en la que, para más inri, difícilmente estará CiU, quieren llevar a Montilla por el derrotero de la superación del marco autonómico. Su secretario general, Joan Ridao, apostó por la unidad pero también advirtió de que no la facilitará si es "para aceptar otro recorte".

El número dos de ERC anunció que cuando Montilla los convoque tras la sentencia, darán su opinión pero que esta pasará, en cualquier caso, por no acatarla y dar una respuesta en clave soberanista.

Ridao se desentendió de la propuesta del presidente del Parlament, su compañero Ernest Benach, de gobierno de "concentración nacional" si el recorte es severo. Una propuesta que también lanzó en su día Mas pero que ayer la federación descartaba en boca de Felip Puig por la cercanía electoral. Herrera hizo igual valiéndose del argumento de que hay otros asuntos, como la sanidad o la educación, que se resuelven en la lógica izquierda-derecha y no identitaria.

El dedo en el ojo socialista

Mas fue entrevistado ayer en TV3 en horario de máxima audiencia. El jefe de la oposición aseguró que hay que definir "estrategias conjuntas" pero que cualquier respuesta debe estar condicionada a que, a diferencia de lo que hizo en su día el PSC con el Estatut, lo pactado en Barcelona tenga después traslación coherente en Madrid. El líder de CiU, que se refugió en la vía "confederal" al ser preguntado por el independentismo, indicó que la salida no debe ser un referéndum independentista "que ahora sería un error" y se distanció de la ansiedad que sus rivales le atribuyen por llegar al Govern.

Extramuros del debate de las fuerzas catalanistas, el PP reclamó "unidad" para "acatar y cumplir" lo que diga el alto tribunal.