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Miércoles, 14 de Abril de 2010

La Guajira, colores de vida y paisajes para el cine

Por la diversidad de su paisaje, los contrastes cromáticos y la amabilidad de su gente, el desierto colombiano de La Guajira, situado en la parte más caribeña del país, se ha convertido en un escenario de ficción.

PÚBLICO ·14/04/2010 - 09:56h

Turismo de Colombia/RV Edipress - La Guajira colombiana es cuna y hogar de la cultura wayúu, hijos de la tierra y la lluvia

Colombia es selva y también es mar, es playa y también desierto. Un prodigioso mosaico aún por descubrir. Bogotá, Barranquilla, la selva del Amazonas... y así hasta 82 localizaciones diferentes son las protagonistas visuales de la última serie de ficción que acaba de estrenar Antena 3, Karabudjan, protagonizada por el conocido actor español Hugo Silva. El país latinoamericano ha sido el escenario elegido por su diversidad, por su luz y por su paisaje. Pura ilusión de película creada a partir de la riqueza cultural y paisajística de Colombia. Tan solo hay que colocar una cámara delante.

Pero si hay un escenario que destaca por encima de los demás es La Guajira, el desierto caribeño habitado por el pueblo wayúu. Es una península situada en el norte de Colombia, casi desierta pero llena de contrastes entre mar, arena, carbón, sal, cactus y un pequeño oasis verde. Cuna y hogar de la cultura wayúu, hijos de la tierra y la lluvia, que viven aún de lo que tejen: artísticas hamacas, mochilas y otras coloristas artesanías elaboradas a mano.

No es casualidad que esta península haya sido elegida como el escenario para recrear un desierto africano, puesto que en esta zona de Colombia la tercera parte de sus habitantes es afrocolombiana. Además de dunas y lenguas de arena, el paisaje desértico de La Guajira se confunde con lagunas costeras y territorios que llegan hasta el mar, anunciando el Caribe cercano.

El mestizaje y la cultura africana conviven en esta región de Colombia con el pueblo wayúu, predominante tanto en La Guajira colombiana como en la venezolana.

El Parque Nacional Natural de la Sierra Nevada de Santa Marta, el Santuario de Fauna y Flora los Flamencos, el Cabo de la Vela, las cuevas ubicadas entre Punta Espada y la Serranía de Macuira, y los cerros piramidales de La Teta y Pilón de Azúcar, son solo algunos de los muchos lugares exóticos que merece la pena visitar una vez que se llega hasta este extremo septentrional de Colombia que es la península de La Guajira. Su capital, Riohacha, a orillas del Mar Caribe, es sinónimo de riqueza etnográfica, artesanía popular y paisajes de película: el muelle peatonal, casas coloniales, el malecón costanero y playas dignas de cualquier escenario de ensueño que merece la pena conocer.

El mestizaje y la cultura africana conviven en esta región de Colombia con el pueblo wayúu, predominante tanto en La Guajira colombiana como en la venezolana. Los wayúu gozan de gran prestigio entre los indígenas latinoamericanos, por ser gente amable, hospitalaria y familiar. Son sumamente religiosos y continuadores de las costumbres tradicionales, como su férrea e incuestionable creencia en los sueños, cuyas revelaciones proceden del más allá, y a las que dotan de total credibilidad. Una de las expresiones populares más llamativas de estos pobladores de La Guajira es la yonna, baile popular y manifestación más auténtica de la diversión wayúu y que se remonta a tiempos mitológicos.

Todas sus costumbres ancestrales, tradiciones y folclore son mostradas durante el Festival de la Cultura Wayúu , que se celebra entre los meses de mayo y junio en el municipio de Uribia, el asentamiento más grande en Colombia de este pueblo indígena. Mezcla de artesanía, rituales, cultura, foros, expediciones y juego tradicional, este Festival se ha convertido en uno de los más esperados cada año por el peso de la cultura indígena. Los wayúu muestran al mundo su enorme riqueza cultural que, transmitida de generación a generación en forma de mitos y leyendas, ayudó a conservar sus costumbres, sus tradiciones y su rica y marcada identidad.


Cómo llegar
Por vía aérea hasta Santa Marta y Riohacha. Por carretera, por las troncales que unen la costa con el interior.

No te pierdas
En tierra: Durante el trayecto hacia el Cabo de la Vela, lugar mágico por sus paisajes, pasea por las salinas de Manaure y por Uribia, capital indígena de Colombia.
En el mar: Disfruta de las costas bajas; en El Bajo y a 9 metros de profundidad, se ve un extenso tapete coralino, vista la Bahía de Portete y Honda, donde se observa el coral del fuego y el digitiforme. Las playas de esta zona son sitios de anidación para las tortugas caná, carey y caguama.

Dónde hospedarse

Abundante oferta que incluye hoteles (entre los que destaca el Hotel Castillo del Mar frente al mar Caribe, en la ciudad de Riohacha), posadas turísticas y zonas de camping.

Más información

Turismo de Colombia