Archivo de Público
Jueves, 8 de Abril de 2010

Rajoy se esconde

Cospedal asegura que el PP "no le tiene miedo a nada", para acallar las sospechas

MARÍA JESÚS GÜEMES ·08/04/2010 - 00:00h

El ex tesorero del PP y senador por Cantabria Luis Bárcenas, ayer, a la salida de su casa en el centro de Madrid. - DANIEL POZO

El jefe de la oposición, Mariano Rajoy, es adicto a la estrategia del silencio. Cada vez que estalla una tormenta en el PP, prefiere esperar a que escampe. Fue lo que ocurrió cuando se desató la crisis interna de su partido tras la derrota electoral de 2008 y lo que sucede desde que el caso Gürtel y la corrupción salpica a sus siglas.

La actitud que mantiene Rajoy, según los que le rodean, es algo inherente a su carácter. Dicen que siempre actúa a largo plazo y que prefiere dejar que las cosas se enfríen. Pero ese estilo saca de quicio a muchos en el PP. Consideran que su falta de reacción ante determinadas situaciones se puede interpretar como pasividad o impotencia a la hora de gestionar problemas.

"Amenazas, ni media", dice una dirigente conservadora

Sea por una u otra razón, ahora se vuelve a repetir la historia. Desde que se levantó el grueso del sumario de la trama dirigida por Francisco Correa hace dos días, Rajoy no ha salido a valorarlo. No ha ofrecido ni una explicación. Y algunos dirigentes conservadores están terriblemente preocupados porque entre los ciudadanos se extienda la idea de que el líder del PP se esconde. Su mutismo respecto al ex tesorero Luis Bárcenas no hace más que acrecentar los nervios de los suyos. La mayoría le está pidiendo a gritos que lo eche. Pero Rajoy se resiste.

Sus colaboradores niegan que se esté ocultando. "Para nada", dicen. Y se defienden resaltando que justo el lunes pasado, cuando estaba previsto que se dieran a conocer los 50.000 folios, él había convocado un comité ejecutivo nacional para tratar este asunto. Durante aquella intervención, lo único nuevo que aportó Rajoy fue anunciar que no iba a tolerar no sólo las actuaciones ilegales sino también cualquier tipo de comportamiento impresentable.

"Estos días está siguiendo la agenda que tenía prevista", insisten los suyos. Ayer, tuvo un acto privado con empresas que invierten en I+D+i y después acudió a dar el pésame a la familia del editor Guillermo Luca de Tena. Su círculo no se planteó para nada la posibilidad de que compareciese ante los medios. Les parecía innecesario porque "no hay nada nuevo". Recordaban que ya lo hizo en octubre del año pasado, cuando se levantó la primera parte del sumario, y que no había más que añadir. Hoy, al menos, tendrá que dar la cara: asiste en Sevilla a la conmemoración del 20 aniversario del que fuera el primer comité ejecutivo del PP con Aznar como presidente.

El PP mantendrá a Merino como diputado hasta que el TS se pronuncie

La dirección nacional siguió ayer revisando tomos sin ver "ni financiación ilegal, ni más imputaciones". "Los que buscaban desesperadamente una Filesa del PP han fracasado. La financiación ilegal de los partidos políticos es una exclusiva del PSOE", rezaba su argumentario.

"No entendemos nada"

Pero mientras la cúpula negaba la mayor, entre los cargos intermedios y parlamentarios seguía aumentando el desconcierto. "No entendemos nada", confesaban ayer muchos de ellos. No comprendían por qué al ex tesorero se le habían concedido tantos privilegios y se especulaba cada vez más con la posibilidad de que se le estuviera protegiendo para que no tire de la manta.

En ese sentido, junto a la indignación, en el PP se va extendiendo el miedo. Todos son conscientes de lo importante que es que el ex tesorero esté en el punto de mira y saben perfectamente que tiene mucho poder precisamente por los secretos que maneja.

"Pero si es por eso por lo que no se afronta, no se puede permitir. Tenemos que estar todos unidos. Amenazas ni media", resaltaba una dirigente conservadora. La cúpula nacional zanjaba el debate al afirmar que su partido "no teme" ningún tipo de represalia de Luis Bárcenas.

Por la mañana, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, había anunciado los planes de su partido: dejarlo en manos de la Justicia. El PP no le da validez a los informes policiales porque dependen del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Además, recuerdan que por estos fue imputado el líder de los conservadores canarios, José Manuel Soria, y que aunque luego se archivó la investigación el daño personal ya estaba hecho.

La número dos del partido explicó que "si hay cambios procesales", el partido "actuará" contra el senador. Con el diputado Jesús Merino está previsto seguir el mismo camino. En una visita a Tomelloso (Ciudad Real), Cospedal mantuvo que el PP "no le tiene miedo a nada". El equipo de Rajoy destaca que no se les suspenderá de militancia hasta conocer la decisión del Supremo.

Por la tarde, sin embargo, se armó una pequeña revolución interna. Todo porque los comentarios de pasillo empezaron a adquirir categoría de noticia. En el partido se empezó a hablar de que se podrían adoptar otras medidas contra el ex tesorero, como retirarle la defensa y pedirle que no siguiera utilizando su despacho. El hecho de que el núcleo duro, reunido en el cuartel general, no confirmara ni desmintiera los rumores no hizo más acrecentar la expectación.

Pero todo se quedó de nuevo en stand by con la mayoría del PP pendiente de una decisión que corresponde a Rajoy. Cuentan que Bárcenas sigue peleando con uñas y dientes por seguir como afiliado y que los dos sectores del PP que están enfrentados por si se marcha o se queda están a cada hora que pasa más enconados.

Convencidos de su inocencia

"Rajoy no se puede permitir el lujo de actuar por el deseo de algunos", decía ayer alguien muy cercano al líder conservador. El secretario de comunicación del PP, Carlos Floriano, dijo en TVE que la cúpula estaba "convencida" de su inocencia pero no quiso arriesgarse a poner la mano en el fuego por él.

Para algunos, es "muy peligroso" que Rajoy ligue su futuro al de Bárcenas. No olvidan que fue él quien le hizo ascender del peldaño en el último congreso nacional. "Es un cargo elegido por él", apuntan. El partido está sin embargo convencido de que todo esto le acarreará "un coste electoral cero".