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Viernes, 2 de Abril de 2010

El cardenal Amigo: "Hay padres que prefirieron que el hijo naciera muerto antes de recibirlo"

Arremete contra la ley del aborto y pide que no se culpe a la Iglesia de los casos de abusos, sino a los que los cometieron

PÚBLICO.ES / AGENCIAS ·02/04/2010 - 15:29h

El cardenal Carlos Amigo Vallejo, arzobispo emérito de Sevilla. EFE

Si ayer fue el Papa el que arremetió contra la ley del aborto y calló sobre los abusos de la Iglesia, hoy ha sido el cardenal Carlos Amigo Vallejo, arzobispo emérito de Sevilla, el que se ha pronunciado en la misma línea.

Sin embargo, Amigo ha ido un poco más allá al exculpar a la Iglesia de los casos de pederastia: "Si los manteles están sucios, no eches la culpa de las manchas a los manteles sino a la incuria de quienes los pusieron que no se purificaron de sus pecado", señaló. Además volvió a tratar el tema del aborto, recordando a los padres que "prefirieron que el hijo naciera muerto".

Durante su alocución, el arzobispo emérito de Sevilla consideró que "no es justo exhibir algunos tropiezos de los cristianos como trofeos a una batalla ganada a la Iglesia", una institución que está "viva", es "valiente" y "joven" y que, además, "mira con serenidad al pasado y no tiene miedo al futuro".

"Huérfanos de padres vivos"

Con las últimas siete palabras que dijo Jesucristo antes de morir en la Cruz como hilo conductor, el arzobispo ha hablado de las obligaciones entre padres e hijos y ha advertido de "cuántos huérfanos de padres vivos" hay en la actualidad. "Padres que han perdido a sus hijos, sin que se les hayan muerto. Se les ha matado la droga, la angustia del desempleo... Padres que prefirieron que el hijo naciera muerto antes de recibirlo y llenarlo de amor entre sus brazos", ha referido el cardenal en referencia al aborto.

Amigo define los casos de pederastia como algunos "tropiezos"

Ha insistido en ese vaivén humano entre ideales sublimes y una realidad que anticipada frustración, entre el llamado "estado del bienestar" y "escandalosos índices de pobreza y marginación", desde "la predicación entusiasta de lucha por la fraternidad, la paz, el derecho de los hombres hasta las glamurosas manifestaciones de intransigencias, violencia, intolerancia de aquello que no gusta".