Martes, 30 de Marzo de 2010

El Senado ruso impondrá la pena de muerte a los terroristas

"Esta es nuestra reacción ante los trágicos sucesos de la víspera", señala Anatoli Liskov, jefe de la comisión de Justicia

EFE ·30/03/2010 - 18:02h

.EFE/MAXIM SHIPENKOV - Varias personas depositan flores en la estación de Park Kultury del metro de Moscú.

La comisión de Justicia y Asuntos Legales del Senado ruso anuncia que estudiará la imposición de la pena de muerte a los terroristas después de que dos atentados suicidas mataran el lunes a 39 personas y dejaran más de 70 heridos en el metro de Moscú.

"Esta es nuestra reacción ante los trágicos sucesos de la víspera", señaló Anatoli Liskov, jefe de la comisión, según el diario digital Gazeta.ru.

Liskov añadió que en los próximos días la comisión tiene intención de proponer enmiendas a la legislación para castigar con la pena capital a los autores y organizadores de atentados que cuesten la vida a un gran número de personas.

Según el artículo 205 del código penal ruso, la cadena perpetua es la máxima pena contemplada para los terroristas, independientemente del número de víctimas que causen sus atentados.

La comisión pretende que dicho artículo estipule la pena de muerte como castigo para los terroristas cuyos atentados ocasionen la muerte de gran número de personas.

La pena se reclama en cada atentado 

Sobre la aplicación de la pena de muerte en Rusia pende desde 1996 una moratoria decretada por el entonces presidente ruso Borís Yeltsin, condición impuesta por el Consejo de Europa para aceptar a Rusia en su seno.

"Pero si ocurren crímenes tan horribles como este, debemos proponer a la sociedad otra variante de castigo penal, para que la gente que planee un atentado sepa lo que le espera", dijo Liskov.

Cada vez que Rusia es escenario de un atentado terrorista, como el que la víspera conmocionó a la capital rusa, los diputados y senadores proponen aplicar la pena de muerte para los crímenes más graves, como terrorismo y violación. No obstante, la Iglesia Ortodoxa Rusa, los activistas de los derechos humanos y los partidos liberales se oponen porque creen que perjudicaría la imagen de Rusia y afectaría a las relaciones con Occidente.


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