Martes, 30 de Marzo de 2010

Dos mujeres kamikazes llevan la muerte a Moscú

Las terroristas matan a 38 personas en dos paradas del metro de la capital rusa

ERNESTO SAMBORA ·30/03/2010 - 00:30h

Los equipos de rescate sacan el cadáver de una de las víctimas en uno de los dos atentados de ayer en la estación de metro de Park Kultury. - Tatyana Makeyeva / reuters

La mujer esperó hasta que el tren del metro entrara en la estación de Lubyanka, en pleno centro de Moscú, donde se encuentra la sede de los servicios secretos rusos (FSB, el sucesor del temido KGB). Cuando se abrieron las puertas, la terrorista hizo explosionar su carga letal y mató al menos a 23 personas, algunos de los cuales estaban dentro del vagón y otros en laplataforma.

Unos 40 minutos después, a las 8.40 horas, otra terrorista suicida hizo lo mismo en la estación de Park Kultury, donde murieron otras 15 personas. Además de los 38 muertos hubo más de 60 heridos.

Las autoridades rusas no tardaron en atribuir el doble atentado a grupos islamistas de la conflictiva zona del Cáucaso. "Según los datos preliminares, los atentados fueron cometidos por grupos terroristas que tienen relación con el Cáucaso Norte. Esta es la versión principal", señaló AlexandrBórtnikov, el jefe del FSB. Los servicios de seguridad basan esta tesis en los restos de los cuerpos de las dos terroristas, de entre 18 y 20 años, que tenían "rasgoscaucásicos".

El de ayer fue el más sangriento atentado en el metro de Moscú desde 2004, cuando separatistas chechenos mataron a 40 personas. Las explosiones provocaron el caos y pánico en la capital rusa.

La policía cortó las calles, y el atasco habitual en Moscú adquirió proporciones mastodónticas. Pero los conductores, que escuchaban por la radio las noticias del doble atentado no tenían el aire arisco de una mañana de lunes, no gritaron ni hicieron sonar el claxon. Miraban inquietos y angustiados sus relojes, llamaban por teléfono y fumaban con ansiedad, mientras un helicóptero descendía sobre la plaza delante del imponente edificio de la Lubyanka.

La respuesta del Gobierno fue contundente. El presidente ruso, Dmitri Medvédev, declaró "una guerra sin cuartel" a los terrorista que persiguen la "desestabilización de la situación en el país y en la sociedad". El mandatario ruso consideró que hacen falta nuevas medidas más duras para luchar contra los islamistas.

"Los terroristas serán liquidados", prometió por su parte el primer ministro, Vladímir Putin, quien interrumpió un viaje a Siberia para volver a la capital. Precisamente la lucha contra el terrorismo checheno ha sido uno de los pilares sobre los que Putin ha construido su fama de hombre duro, aunque hay muchos claroscuros en su guerra contra los separatistas. Los numerosos atentados terroristas que ha sufrido Moscú desde el fin de la Unión Soviética han sido atribuidos siempre a grupos separatistas del Cáucaso Norte, donde Moscú luchaba contra los rebeldes con mano de hierro. Chechenia fue escenario de dos guerras. Recientemente, los incidentes violentos han aumentado en las vecinas repúblicas de Ingu-shetia y Daguestán.

Este nuevo golpe en la capital supuestamente perpetrado por terroristas del Cáucaso ha agitado los ánimos de muchos rusos contra sus conciudadanos musulmanes. La reacción más dura fue la del Partido Comunista, cuyo líder, Guennadi Ziugánov, pidió al Gobierno de Medvédev que reinstaure la pena de muerte, sobre la que se aplica una moratoria desde 1996.

Miedo entre los musulmanes

Los líderes de Chechenia e Ingushetia, las dos repúblicas norcaucásicas más conflictivas, condenaron los atentados en términos muy claros. "En este día tan duro para el pueblo ruso, declaramos con toda responsabilidad que lucharemos contra el terrorismo hasta erradicarlo por completo", destacó el líder checheno, Ramzán Kadírov.

Mientras tanto, el miedo se instalaba entre los ciudadanos de las repúblicas del Cáucaso en la capital rusa. Shafig Pshihachev, coordinador del Centro de Musulmanes del Cáucaso Norte en Moscú, no quiso salir a la calle, y sólo accedió a dar la entrevista por teléfono. Sabía que era un mal día para todos los que tienen el pelo oscuro o rasgos caucásicos en la capital rusa.

"Sabemos que esto es un horrible crimen y pedimos a todo el mundo que no relacione estos crímenes con el islam. Un musulmán nunca sacrificaría a gente inocente", aseguró. Pshihachev exigió que se castigara a quienes cometieron estos crímenes, y ofreció sus condolencias a los parientes de las personas asesinadas ayer.

También algunos dirigentes políticos estaban preocupados de que los atentados terroristas pudieran desatar una reacción hostil contra los ciudadanos musulmanes. "Ya veo intentos de buscar la pista caucásica en las explosiones y noto deseos de vincular los atentados con determinada pertenencia étnica y religiosa. Los atentados no deben hacer endurecer la política migratoria ni perjudicar a los inmigrantes respetuosos de la ley, porque Rusia está interesada en trabajadores extranjeros legales", declaró Vladímir Vasíliev, presidente del comité de seguridad de la Cámara Baja del Parlamento.

Se busca a tres sospechosos

La policía buscaba ayer a tres cómplices de las dos terroristas suicidas: dos mujeres de 25 y 40 años, y un hombre, de unos 30 años, todos ellos "de rasgos eslavos". Las dos fueron captadas por las cámaras de seguridad cuando acompañaban a las suicidas hasta la puerta del metro.