Sábado, 27 de Marzo de 2010

Cuando los dioses no dan tregua

La saga God of War, inspirada en la mitología griega, llega a su fin con su tercera entrega para PS3

PABLO OLIVEIRA Y SILVA ·27/03/2010 - 08:00h

El mito de Fausto ha resucitado y su nombre es Kratos; un guerrero espartano de piel blanca con tatuajes rojo sangre; un hombre que ya sólo vive para dejar fluir su odio y culminar su venganza. Kratos es puro rencor, es sólo ira, es ya el nuevo dios de la guerra.

Toda la saga God of War está inspirada en la mitología griega de dioses, héroes y criaturas infernales. Aunque la historia de Kratos contra el Olimpo puede parecer la clásica lucha de David contra Goliat, aquí, la criatura pequeña y humana que se enfrenta sola a la ira de los dioses es una máquina de matar, una bestia despiadada que sólo tiene un objetivo: culminar su venganza contra aquellos que lo traicionaron. Abocado al sufrimiento por haber aniquilado a toda su familia tras ser manipulado y engañado por el dios Ares, la odisea de este Hulk de piel albina llega a su fin en PS3, después de haber pasado por las otras plataformas de Sony, como PS2 y PSP, en entregas anteriores.

Cegado por la rabia interior, Kratos se convierte en un antihéroe que busca culminar su venganza sin piedad, sin misericordia, pero teniendo muy claro sus objetivos. Fruto de la mente del diseñador Dave Jaffe, que ya demostró algo de perversión y locura en la saga clásica Twisted Metal (1995), Kratos materializa aquello de que "el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio y el odio al sufrimiento".

Aunque este epílogo corría el riesgo de resultar más de lo mismo, su salto a la alta definición de PS3 lo ha dotado de una nueva dinámica, de más posibilidades que consiguen que los combates cuerpo a cuerpo estén todavía más depurados y que los escenarios y puzzles tengan una nueva dimensión. "El personaje de Kratos es el centro de todo", señaló a Público Adam Puhl, diseñador jefe de combate de God of War. Junto a él, Chris ONeill, diseñador senior de Santa Monica Studios, la compañía responsable de la saga, comenta que "aunque la venganza es un tema muy común en los argumentos de videojuegos, realmente una buena historia se reduce a los detalles. Son los detalles en los personajes lo que hacen interesantes las historias".

Cuestión de altura

En este God of War remasterizado aparece un Kratos majestuoso; la figura de un hombre en la que se ven con claridad los músculos, los pliegues de su piel, las cicatrices, el sudor, la tierra mezclada con sangre Y esta excelencia en los detalles la recogen también los personajes secundarios, los enemigos de Kratos, los Titanes, que han hecho que el juego cobre, literalmente, una altura mayor. Así, una novedad es la incorporación de la tecnología de Iluminación de Alto Rango Dinámico (HDRL), un galimatías que se traduce en mejorar la luz y las sombras para que los ojos del jugador reaccionen a los cambios lumínicos en la pantalla, como lo harían en un ambiente real.

God of War III habla de sangre, pero también mezcla aventura, estrategia y combate. Sus creadores se muestran orgullosos de haber sabido modelar esa violencia y convertirla en arte. Como obra creativa, esta montaña rusa de combates y rompecabezas, en la que se corona la cumbre del monte Olimpo y se desciende a las profundidades del Hades, llega a su conclusión y con ella, el alma de un hombre en pena al fin descansará en paz.

Los ingredientes

Sangre

Los diseñadores de ‘God of War’ tienen claro que este juego perdería su sentido sin su carga de violencia. “Nunca hemos pensado en ablandar a nuestro guerrero. La clave del juego es que el jugador consiga sentir la ira de Kratos y su rabia. No queremos que sea diferente”, aclara Adam Puhl, diseñador jefe de combate.

Sudor

Ayudado por nuevas armas y poderes, Kratos se enfrentará a criaturas tenebrosas en forma de gigantes que, gracias a la capacidad gráfica de PS3, alcanzan una nueva dimensión de proporciones mitológicas. Los escenarios fueron rediseñados para que encajen estos enormes enemigos.

Lágrimas

Avatares del destino condujeron a este vulgar guerrero de Esparta hasta Ares, el dios de la guerra. Embaucado por éste, Kratos debe destruir una aldea, sin saber que en ella se encuentran su mujer y su hija, a las que da muerte por error. Su culpa lo perseguirá hasta culminar su venganza.

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