Viernes, 26 de Marzo de 2010

Vitrina

·26/03/2010 - 10:26h

Emma Thompson acudió anteanoche al estreno londinense de Nanny McPhee And The Big Bang acompañada de un cerdo anónimo que hizo de las suyas -caca, sobre todo- sobre la alfombra azul del photocall. Más allá de la gracieta porcina, no deja de ser tremendo que una señora tan maravillosa como Emma Thompson, directora y guionista de la película que acaba de presentar, tenga que recurrir a pasear con un cochino a a la puerta del cine para conseguir promocionar su trabajo. ¿La habría sacado yo aquí si no hubiera sido así? Me temo que tampoco. No soy mejor que el resto. afp


Me temo que -honorosa excepción hecha de la de Jaime de Marichalar, por supuesto- la inauguración de las nuevas figuras de cera en los museos se han convertido en una práctica un tanto lúbrica donde las fans se abalanzan sobre el sosias cerúleo de su icono sexual del momento para meterle mano sin reparo ante las cámaras de reporteros que inmortalizan el acto. ¿Cuándo pasarán los musesos de cera a convertise en sex-shops? afp


En mi incansable búsqueda de campañas publicitarias contra el tabaquismo por el mundo, me he topado con unos anuncios rusos donde aparecen bebés quemados con cigarrillos y muñecas sangrantes como la de la imagen. Muy sano todo.


Cinco años después de que posara desnuda y embarazada de su primer hijo en la portada del Vanity Fair italiano, la actriz ha decidido volver a hacer lo propio con su segundo embarazo y obtener un lugar propio en el libro de honor de la revista: si Demi Moore fue la primera en posar con el bombo al aire, Monica es la única que -de momento- lo ha hecho en todos sus embarazos. vanity fair