Viernes, 26 de Marzo de 2010

Jane Bowles vuelve a la vida sin Paul

La publicación de 'En el cenador', una obra de teatro inédita en castellano, más la reedición de su novela y su libro de relatos recuperan la obra de la escritora norteamericana

PAULA CORROTO ·26/03/2010 - 08:25h

De izquierda a derecha: Emilio Sánz de Soto, Pepe Cárleton, Truman Capote, Jane y Paul Bowles, en Tánger a finales de los años cuarenta. - Archivo Pepe Cárleton

"Cabeza de gardenia", así llamaba Truman Capote a su amiga Jane Bowles (Nueva York, 1917-Málaga, 1973). La heterodoxa escritora, la extravagante mujer y esposa de Paul Bowles era el alma máter de aquella pléyade de escritores norteamericanos entre los que también se encontraban Tennesse Williams y Gore Vidal. Su temprana muerte a los 56 años hizo que su legado se sumiera en las sombras. Su marido se quedó con la estrella literaria. Hasta ahora.

La editorial malagueña Alfama publicará próximamente En el cenador, la obra de teatro de Jane Bowles de soltera Auer que hasta ahora permanecía inédita en español. A ella se suma la reedición de su novela Dos damas muy serias y su libro de relatos Placeres sencillos, ambos en Anagrama. En Málaga, la ciudad en la que pasó los últimos seis años de su vida, una exposición de fotografías que cuenta con un retrato dibujado por Miquel Barceló y un ciclo de conferencias (El mundo de los Bowles) recuerdan también estos días a la escritora. Cuatro acontecimientos que ponen de nuevo a Bowles en el mapa.

"En el cenador refleja la angustia de Bowles", dice su traductor

En el cenador es una de las mejores formas de acercarse a los pensamientos de la escritora. Los encontronazos entre una madre y una hija de 18 años en la costa californiana de los años cincuenta son una radiografía de los lamentos vitales de Bowles. La angustia, la frustración y el trauma de no poder vivir la vida que ella deseaba están presentes en cada línea.

"Jane era lesbiana y se casó por conveniencia con Paul. Siempre tuvo una relación muy complicada con su familia. Por eso, yo creo que aunque los dos personajes son una mezcla de ella, se acerca más a la hija, Molly, que siempre está leyendo en el cenador. La madre, Gertrude, es el reflejo de su familia. Siempre está encima de ella", cuenta a Público el traductor de la obra, Carlos Pranger.

Un estreno difícil

Sus historias son terribles, pero los diálogos gozan de gran frescura

La historia, que evidencia el nacimiento de una nueva América liberada de tabúes, fue publicada en 1954. Jane la escribió entre París y Vermont por encargo de su amigo Oliver Smith. La obra se estrenó en el Hedgerow de Moylan, Pensilvania. Los ensayos no fueron fáciles. Como sostiene Paul Bowles en el prólogo de la obra, la actriz encargada de dar vida a la madre, Judith Anderson, era incapaz de comprender la angustia y el patetismo que corroían a este personaje. Jane tuvo que volcarse especialmente con ella para que consiguiera asumir estas características. Paul también desvela un dato curioso: a la prueba de cásting para el papel de Lionel, el hombre por el que se enfrentan la madre y la hija, se presentó un jovencito James Dean. Jane le rechazó porque "era demasiado normal, carecía de la dosis necesaria de angustia", escribe Paul.

"A veces me suscitas un sentimiento extraño", le dice Gertrude en un momento a su hija. Y continúa: "La verdad, hija, como conversadora dejas mucho que desear". Son diálogos duros, pero como también insiste Pranger, "de ellos se desprende mucha frescura. Es una historia terrible, pero está contada de una forma muy especial. Para mí, su obra permanecerá muchos más años que la de su marido Paul".

Humor extravagante

Los expertos en su obra dicen que es más importante que la de Paul

El editor Jorge Herralde también se quedó deslumbrado por la riqueza de los diálogos de Bowles cuando la leyó por primera vez hace más de 30 años. Se entusiasmó con la capacidad de la escritora para profundizar y describir las relaciones humanas, tanto entre madre e hija, como entre dos amigas, como sucede en la novela Dos damas muy serias.

"Me gustó mucho el humor extravagante y chiflado que tiene. Desde luego, entre Paul y Jane, el verdadero genio era Jane", señala Herralde. De ahí que cuando inauguró su co-lección de Panorama de Narra-tivas en 1981 lo hiciera con la novela de esta escritora norteamericana. "Creo que es un clásico perenne que casa muy bien con las chicas malas del catálogo", apostilla. Ahora acaba de reeditarse esta novela y el libro de relatos Placeres sencillos, que se encontraba agotado desde hacía años.

Jane era una bad girl porque era una mujer adelantada a su tiempo. Convivió además con una serie de escritores que querían desprenderse de la mediocridad de la sociedad que surgió tras la II Guerra Mundial. Ella había conocido a Paul en los bohemios años treinta neoyorquinos. En 1938 se casaron, pero ninguno ocultó su orientación sexual. Tras la guerra huyeron de EEUU. Se compraron una casa en Ceilán (hoy Sri Lanka) y finalmente, a finales de los años cuarenta recalaron en Tánger. El protectorado español en Marruecos se convirtió en el centro de referencia de los escritores de aquella época dorada de los primeros años cincuenta. En 1957, tras superar un derrame cerebral, Jane se trasladaría definitivamente a Málaga.

Truman Capote admiraba su poética sarcástica, ausente de tabúes

Sin influencias literarias

La exposición que se inauguró ayer en la galería malagueña Alfredo Viñas muestra ese universo de intelectuales en Tánger y Málaga. Son más de 70 fotografías cedidas por el artista Pepe Cárleton, la librera Rachel Muyal y la amiga de los Bowles, Tamara Dragadze.

En ellas aparece una Jane feliz y sonriente. Una mujer fuerte antes de la enfermedad. El centro del grupo. Sin embargo, en Jane latía la humildad. "Era ella la que animaba a su marido a escribir y siempre le enseñaba todo lo que escribía", apunta Carlos Pranger. No hubo, por el contrario, mucha influencia literaria entre ellos. No eran Scott y Zelda Fitzgerald. "Según su biografía, su relación era personal, al igual que la que tenía con el resto de sus amigos", manifiesta Herralde.

El derrame cerebral fue el comienzo del fin. Dos novelas que había empezado quedaron inconclusas. La escritora se paseaba por Málaga como una desconocida. "Si acaso la veían como la inglesa excéntrica", señala Alfredo Taján, organizador de las conferencias sobre Jane. Los últimos años los pasó ingresada en la clínica del Reposo de los Ángeles cuidada por monjas. A última hora se convirtió al catolicismo. La leyenda urbana dice que Paul se olvidó de ella. "Es cierto que Paul no permitió que se le pusiera una placa en la tumba. Él tenía una relación especial con la muerte, pero sí estuvo pendiente de ella", desmiente Carlos Pranger.

El Ayuntamiento de Málaga rehabilitará los próximos días la tumba donde hoy yace Jane Bowles en el cementerio de San Miguel. La última frase de En el cenador sería un buen epitafio: "Cuando yo era niña".