Martes, 23 de Marzo de 2010

Emotivo funeral por el primer policía francés muerto a manos de ETA

EFE ·23/03/2010 - 12:04h

EFE - El presidente francés, Nicolas Sarkozy (i), escuchando las declaraciones del jefe del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, durante la rueda de prensa celebrada en el palacio del Elíseo, en París, tras asistir al funeral de Estado por el policía Jean-Serge Nérin, muerto por disparos de un miembro de ETA. EFE/Horacio Villalobos

Llantos, lamentos y la contenida emoción de centenares de agentes marcaron hoy el funeral de Estado del cabo Jean-Serge Nérin, el primer policía francés asesinado por ETA, una ceremonia que estuvo presidida por el presidente galo, Nicolas Sarkozy, y el jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.

Lo único que rompió el frío protocolo del acto celebrado en el patio de la prefectura (delegación del Gobierno) en Melun fueron las lágrimas de los familiares y de los compañeros de Nérin, un apreciado cabo primero que desde hace tres décadas servía en la comisaría de Dammarie-les-Lys, localidad de la periferia de París donde el pasado martes fue asesinado por un terrorista de ETA.

Una soleada tarde arropó la solemnidad de un acto en el que Nérin fue condecorado antes de que su féretro partiera con destino a una iglesia de Dammarie-les-Lys para su adiós religioso.

El cuerpo del agente será trasladado posteriormente a la Guayana francesa, de donde era originario, donde vive buena parte de su familia y donde recibirá sepultura el próximo sábado.

El féretro llegó a hombros de seis compañeros para el funeral de Estado en el que Sarkozy pronunció el elogio fúnebre.

Fue un discurso cargado de emoción, de agradecimiento a los agentes que luchan contra el terrorismo y de apoyo a los familiares de Nérin.

Pero también de advertencias a la banda ETA de que "el territorio francés no será la retaguardia de terroristas y asesinos".

El presidente galo garantizó a Zapatero "la movilización total" de policía y gendarmería para "erradicar, una a una, todas las bases de ETA en Francia, para acabar, uno a uno, con todos los apoyos de esta organización".

"Francia no se dejará intimidar por el terrorismo", afirmó el jefe del Estado francés, que recordó que en 2009 fueron detenidos en territorio francés 33 presuntos miembros de ETA.

Un esfuerzo que, aseguró, continuará, porque "Francia está más que nunca al lado de la democracia española".

"Ninguna causa, ninguna ideología, ninguna consigna puede justificar la violencia ciega, los asesinatos y la barbarie", aseguró Sarkozy.

Recordó que Nérin es la primera víctima francesa de esta banda "particularmente sanguinaria" pero dijo no olvidar "a los centenares de víctimas inocentes que en España han pagado con su vida esta locura asesina".

Sarkozy prometió que los responsables de la muerte del agente acabarán "entre rejas" y "castigados con la mayor severidad", al tiempo que recordó su intención de aumentar las penas por los asesinatos de agentes, que pasarán de 22 a 30 años de cumplimiento efectivo.

El presidente alabó la figura de Nérin y del resto de los agentes que, pese al tiroteo que les sorprendió en el concesionario de coches de Dammarie-les-Lys, lograron arrestar a uno de los miembros del comando Joseba Fernández Aspurz, que se encuentra "tras los barrotes".

El agente fallecido era "un hombre excepcional que dedicó su vida a un oficio excepcional" y que fue "asesinado de forma cobarde en el ejercicio de su deber" cuando "defendía los valores de nuestra democracia"; la suya fue "una vida aniquilada por criminales sin piedad", agregó Sarkozy.

"Este crimen deshonra a quienes lo han cometido, a quienes lo apoyan. Este crimen no quedará impune", afirmó.

Ante el féretro del agente, Sarkozy impuso a título póstumo la orden de caballero de la Legión de Honor, mientras Zapatero colocó la medalla de oro al mérito policial.

A los tres agentes que le acompañaban en aquella misión, Michael Ouette, Damien Boudesocque y Marie Steimetz, les otorgaron la orden francesa y la cruz española al mérito policial.

Al término de la ceremonia, los tres policías se derrumbaron en lágrimas en hombros de compañeros, lo mismo que la viuda Julienne y los cuatro hijos de Nérin, Prisca, Floryan, Anaïs y Melyssa, que fueron consolados por Sarkozy y Zapatero.

El presidente francés y el del Gobierno español abandonaron la prefectura de Melun en helicóptero, el mismo medio de transporte en el que habían llegado, y se trasladaron al Palacio del Elíseo para un almuerzo de trabajo en el se tratará de la cooperación antiterrorista.

Al funeral de Estado asistieron también los ministros del Interior de Francia, Brice Hortefeux, y España, Alfredo Pérez Rubalcaba, la titular gala de Justicia, Michèle Alliot-Marie, el secretario de Estado de Seguridad español, Antonio Camacho, y el director de la Policía y de la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez López.

La presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga, y el consejero vasco de Interior, Rodolfo Ares, también estuvieron presentes en la ceremonia.