Martes, 23 de Marzo de 2010

Zapatero intenta retomar su idilio político con Catalunya

Vende gestión y discurso económico sin hacer guiños a CiU. Montilla le reclama más poder ante las eléctricas. El PSC duda si pide al presidente mayor presencia en las elecciones catalanas

FERRAN CASAS ·23/03/2010 - 00:05h

Ante las malas encuestas del PSC y la desafección catalana, hechos en forma deinauguraciones y discurso económico. En esta empresa se empeñó ayer el presidente José Luis Rodríguez Zapatero en una entrevista en TV3 para retomar su idilio político con una Catalunya por la que dijo tener "admiración". Y es que, admirada o no, es un territorio clave para afianzar al PSOE en el Gobierno y que no quiere perder en beneficio de CiU el próximo otoño.

El presidente no lanzó, a diferencia de otras ocasiones, ningún guiño a los convergentes y, en esta línea, defendió que el PSOE siga con la denominada geometría variable "desde una posición central" en las Cortes. En clave catalana, no regateó en su defensa de José Montilla y su crecimiento como líder desde que preside la Generalitat, "que es lo que más conviene a Catalunya". Vio en quien fuera ministro de su primer Ejecutivo "capacidad, rigor y solvencia" y pese a lo adverso de las encuestas, "que aún hay que mirar a lo lejos", se negó a aceptar que el PSC se resigne a quedar segundo.

Santificaciones en el TC

Zapatero se refirió también al futuro del Estatut en el Tribunal Constitucional para quitar hierro a una posible rebaja con el argumento de que hay artículos más importantes que otros. El presidente no aceptó "que la sentencia vaya a ser negativa" o que se esté "preparando para el recorte". Hizo votos para que el alto tribunal "santifique" el texto y rechazó la deriva soberanista.

Sin ribetes liberales, defendió su política económica y deshizo entuertos sobre malas previsiones. Se fajó en la defensa de la subida del IVA, de la que no se retractó.

Zapatero pasó ayer buena parte del día en Barcelona. La entrevista en TV3, que realizó su directora la incisiva Mònica Terribas, fue su último compromiso. Para ello se improvisó un plató en el Sincrotrón Alba, un acelerador de partículas. Cortó la cinta con Montilla recordando que los 100 millones invertidos por el Estado "no son un hecho aislado". Ambos llegaron tras comer en el Palau de Pedralbes. Fuentes de la Moncloa y del Govern quitaron trascendencia al encuentro, pero la Generalitat tuvo interés en darle una relevancia pública que el entorno del presidente no rechazó porque el asunto no tenía "ninguna intriga".

Según las fuentes consultadas, Montilla y Zapatero soslayaron lo político "no discrepan", aseguraban unos y otros y el president aprovechó para plantear temas económicos que fueron "bien recibidos". Como prioritario, reclamó que no retire la ayuda de 420 euros para parados sin subsidio. Debería mantenerse, según el Govern, hasta que la situación "remonte". Para ello se podría destinar parte de los recursos adicionales que genere la subida del IVA.

Endesa, en el punto de mira

Más que de elecciones o Estatut, se ha hablado estas últimas semanas del temporal de nieve que dejó sin suministro a buena parte de la provincia de Girona, una circunstancia que la Generalitat atribuye a la falta de compromiso inversor de Endesa. En este sentido, Montilla le sugirió a Zapatero la necesidad que, ante una eventual reforma del mercado energético, se dote a las comunidades de más competencias en distribución de la energía y de control del servicio. También se interesó ante Zapatero por la línea de ayudas a los afectados. El presidente asumió ante las cámaras que "Endesa debe mejorar" y apoyó a Montilla ante las eventuales "y severas" sanciones a la compañía.

El Eje Mediterráneo de infraestructuras, que Fomento promete impulsar de forma decidida, fue otro de los asuntos que se trataron en una comida "cordial" que duró poco más de una hora.

El presidente no se dejaba ver en Catalunya ni con Montilla desde la inauguración de la nueva Terminal 1 de El Prat el 16 de junio. En aquella ocasión se cortó la cinta a una infraestructura básica para la economía catalana y que el Govern esperaba que fuera descentralizada durante 2009 en el marco de la reforma del ente gestor AENA. Zapatero dejó claro que el Estado no perderá el control.

A poco de la reválida de Montilla en las urnas, en el PSC ha aflorado un debate que su hubiera antojado imposible antes de las catalanas de 2006. Entonces, con el carismático Pasqual Maragall defenestrado y un Montilla de dudoso atractivo como candidato, los socialistas catalanes fiaron su suerte al gancho de Zapatero que, con el Estatut aprobado y el PP cargando contra él por catalanófilo, era la mejor baza.

Promesas verosímiles

Ahora la situación ha cambiado. El PSC ve en Montilla y su "seriedad" un valor y asume que la crisis ha dañado a Zapatero, que tampoco se ha prodigado en gestos hacia Catalunya. En su sede de la calle de Nicaragua no dirán no a que participe tanto como quiera en campaña pero tampoco insistirán. Y si viene, dicen, que sea con promesas creíbles bajo el brazo. De momento, ayer, el presidente se prodigo en gestos.