Lunes, 22 de Marzo de 2010

La indecisión sobre Grecia hace caer de nuevo las bolsas

La creciente división entre los países de la UE sobre el plan de rescate amenaza con conducir al fracaso la cumbre del jueves

DANIEL BASTEIRO ·22/03/2010 - 22:00h

Trabajador griego de una tienda de reparaciones de radios. - AP

Casi mes y medio después de que la Unión Europea reivindicase su "apoyo pleno" a Grecia y prometiese "medidas cordinadas y contundentes" para rescatar su maltrecha economía y estabilizar la Eurozona, el enroque de la canciller alemana, Angela Merkel, y la división de los demás países ha logrado en los mercados el efecto contrario al pretendido. Las bolsas castigaron ayer la inexistencia de un plan sobre la mesa más allá de las promesas que apoye a la economía helena. Incapaz de refinanciar su deuda, Grecia baraja pedir auxilio al Fondo Monetario Internacional (FMI) si no lo logra en la zona euro.

El euro marcó ayer su mínimo frente al dolar en las últimas tres semanas y sólo repuntó levemente tras escuchar a Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, que garantizó que es legalmente imposible expulsar a Grecia de la zona euro por los pecados de su gestión económica. Para Trichet, lo importante es aplicar "condiciones rigurosas" para aceptar una ayuda financiera a Grecia, más allá de las contempladas por el Pacto de Estabilidad.

Grecia insta a que la UE se dote de «un arma contra los especuladores»

En paralelo, el miembro español del Consejo Ejecutivo del BCE, José Manuel González-Páramo, consideró un "escenario absurdo" la salida de la economía griega del euro, planteada por la canciller alemana como una hipótesis de cara a futuras crisis. Junto al propio Trichet, la amenaza alemana fue rechazada a coro por Jean Claude Juncker, presidente del Eurogrupo, y José Manuel Durao Barroso, jefe del Ejecutivo comunitario.

Mientras, el primer ministro griego, Yorgos Papandréu, por su parte, tildó de "escenario de imaginación" la salida de Grecia de la Eurozona y dijo que "sería útil que se note que la UE tiene un arma poderosa sobre la mesa capaz de desalentar a los especuladores".

La indecisión y las dudas pasaron factura a los parqués europeos, especialmente a España y a Grecia, cuyas bolsas lideraron las caídas con un 1,2% y 2%, respectivamente. En el caso griego, las consecuencias fueron peores porque se encareció el tipo de interés que debe ofrecer para colocar su deuda en el mercado (la denominada prima de riesgo) hasta 3,37 puntos porcentuales más en comparación con los bonos alemanes a 10 años, los de referencia. En la deuda española, el diferencial fue de 0,78 puntos. También subieron los seguros contra el impago de la deuda helena (credit default swap) y para asegurar 10.000 euros en títulos hacían falta ayer 336 euros (frente a 102 euros, en el caso español).

Trichet pone "condiciones rigurosas" a toda ayuda

La expulsión de la divisa común de los alumnos desaventajados marcó, la semana pasada, el punto culminante de la estrategia de Merkel, inmersa en la campaña de las elecciones regionales de mayo y con la mayoría de sus votantes en contra de un rescate. Más allá de expulsiones futuras, es la emergencia del rescate la que divide a los 27 jefes de Gobierno, que el jueves y viernes se reúnen en Bruselas sin que en el orden del día figure tan siquiera la cuestión griega debido a las enormes divergencias.

Alemania lidera, junto a Países Bajos, la oposición a concretar un rescate de Atenas. Merkel se reafirmó ayer en una reunión con inversores, desautorizando así a Barroso, que junto a Francia y España cree que Grecia se merece más lealtad y menos titubeos. Los demás países mantienen una aparente neutralidad que, combinada con la oposición frontal de Merkel, deja sin oxígeno cualquier "medida coordinada y contundente", tal y como prometieron los 27 en la última cumbre.

Ayer, Juncker ahondó más la grieta entre los socios europeos al reforzar a Merkel y asegurar que "no es absolutamente necesario" ir más allá de una declaración genérica de apoyo. Alemania prefiere la opción del FMI, vista en Atenas como un mal menor y en Bruselas como una humillación de la autonomía de la Eurozona. Berlín argumenta, además, la complejidad legal de la UE, que prohíbe rescates coordinados.

La Comisión aseguró ayer "estar preparada" para poner en marcha el plan de rescate, que se serviría de préstamos bilaterales para sortear las trabas legales y garantizar la estabilizad de una zona euro. Para activarlo "hace falta una decisión política" de los 27, reconoció un portavoz.