Domingo, 21 de Marzo de 2010

Los familiares de un poeta que cogió la lápida de Sartre en París piensan subastarla

EFE ·21/03/2010 - 08:32h

EFE - Imagen de este 19 de marzo en la que se observa a familiares del recién fallecido poeta colombiano Arnulfo Valencia exhibiendo la lápida de la tumba del filósofo y escritor francés Jean-Paul Sartre, en la ciudad de Cali, Colombia.

La lápida de la tumba del filósofo y escritor francés Jean-Paul Sartre fue exhibida el sábado por los familiares de un poeta colombiano fallecido recientemente en la ciudad de Cali, quien la sustrajo hace treinta años del cementerio de Montparnasse en París.

Los amigos y allegados del recién fallecido poeta caleño Arnulfo Valencia encontraron entre sus libros la lápida del dramaturgo francés y confirmaron que la había sustraído de ese cementerio y enviado por correo a Colombia a finales de 1980.

"Yo creo que ni siquiera sabía qué iba a hacer con ella, lo que quería era solamente tomar posesión de ese contacto que él había tenido" con las obras de Sartre, dijo su amigo y escritor William Ospina.

Valencia la envió por correo a un amigo suyo que era juez de la época en Cali (suroeste de Colombia) y a su regreso la guardó con sus objetos y libros más preciados.

Ospina agregó que esa historia ya se la había contado Valencia en 1980, cuando ambos estaban en Italia, pero en ese momento no le dio veracidad.

Sin embargo, días antes de morir le dijo a sus hijas dónde tenía escondidas sus pertenencias más preciadas y entre esas estaba la lápida del máximo exponente del existencialismo y del marxismo humanista.

"Antes de fallecer, me dijo dónde estaban algunos objetos valiosos sentimentalmente para él", dijo una de sus hijas al informativo de televisión Caracol Noticias.

Sus familiares decidieron exhibir la lápida de Sartre y están pensando hacer una subasta para crear un fondo que permita promover la poesía en Cali.

Sartre nació en junio de 1905 y murió en abril de 1980 después de rechazar el premio Nobel de Literatura que le otorgaron en 1964 porque tenía como principio rechazar toda distinción que le hicieran.