Domingo, 21 de Marzo de 2010

España estrena su gran máquina de rayos X

Zapatero y Montilla inauguran mañana el sincrotrón Alba de Barcelona, la fuente de rayos X más potente del país

NUÑO DOMÍNGUEZ ·21/03/2010 - 08:00h

Vista aérea del sincrotrón Alba, en Cerdanyola del Vallès, muy cerca del campus de la Universidad Autónoma de Barcelona. CELLS

España entrará mañana en el club de países con acelerador de partículas propio. Será el sincrotrón Alba, en Cerdanyola del Vallès (Barcelona), que generará rayos X más luminosos que el Sol, capaces de mostrar a los científicos la composición atómica de casi cualquier cosa. Será el microscopio más grande y preciso de España, y uno de los más potentes de Europa.

"Servirá para la biología, la física, la química, los materiales; servirá, en fin, para todo menos para disciplinas como la matemática teórica, en las que sólo se necesita un lápiz y un papel", explica a Público Joan Bordas, director del Alba. La inauguración oficial de mañana, presidida por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el de la Generalitat, José Montilla, pone fin a casi 20 años de gestación del proyecto.

El Alba recibirá unos 2.000 investigadores cada año

"Durante muchos años, los políticos nos dijeron que el sincrotrón no se haría nunca", recuerda Ramón Pascual, presidente del Alba y del consorcio que lo gestiona, y principal impulsor del proyecto. Tras la inauguración de mañana, el sincrotrón comenzará "una puesta a punto" a finales de año yestará abierto a los primeros grupos de investigación a mediados de 2011, explica Pascual. Comenzará con sólo siete líneas experimentales de las 30 que espera alojar cuando funcione a pleno rendimiento, en 2013. El Alba recibirá 2.000 investigadores españoles y extranjeros al año, según Bordas.

La tecnología sincrotrón se basa en acelerar electrones hasta que alcanzan casi la velocidad de la luz. Su brillo atraviesa la materia sin alterarla, y permite a los científicos llegar hasta donde no podían antes. "Para entender algo hay que verlo, y para verlo, necesitas iluminarlo", comenta Bordas. "La longitud de onda de la luz del sincrotrón es tan corta que nos permite ver a nivel del átomo y de la molécula", añade.

Este acelerador es muy diferente al LHC de Ginebra, cuyo objetivo es adentrarse más aún en la materia para descubrir sus partículas más elementales. Para ello tiene una potencia miles de veces superior a la del Alba. Sin embargo, la luminosidad de este es superior a la de los rayos del LHC, explica Bordas.

El instrumento acelera electrones hasta casi la velocidad de la luz

Tras Reino Unido y Francia

España entra algo tarde en el club del sincrotrón. Otros países europeos, como Suiza, Alemania, Reino Unido o Francia, los usan desde hace varias décadas. Hasta ahora, los investigadores españoles que necesitaban usar este tipo de luz iban a otros países con instalación propia o acudían al European Synchroton Radiation Facility (ESRF) de Grenoble, un aparato financiado por España, otros 18 países europeos e Israel. Dentro de la división nacional de los sincrotrones están las instalaciones más pequeñas costeadas por un solo país. En esta categoría, el Alba será el tercero de Europa tras el Diamond de Reino Unido y el Soleil de Francia, según Bordas.

El caparazón de Alba esconde un circuito en el que se aceleran en tres pasos los millones de electrones necesarios para crear su luz de rayos X. Una vez impulsados al 99,999% de la velocidad de la luz gracias a potentes campos magnéticos, las partículas entran a un anillo de almacenamiento de 250 metros de perímetro. En torno a él hay salidas en línea recta. Son las líneas de luz, donde el haz sale del anillo y atraviesa por fin la muestra que se desea estudiar. Puede tratarse de un virus del que se quiere encontrar un punto débil, un nuevo híbrido entre metal y materia orgánica diseñado para detectar gases o un retablo gótico del siglo XV en el que se quiere analizar la composición exacta de los pigmentos sin dañarlos. En una habitación contigua están los investigadores, que analizan los resultados usando ordenadores en lugar de lentes, como en un microscopio convencional.

 

El Alba comenzará el año próximo con sólo siete de sus 30 líneas. En 2012 tiene previsto abrir sólo otras dos, porque, por ahora, no hay dinero para más. Después tendrá que acelerar si quiere ser rentable, pues el coste de mantenerlo encendido es el mismo con nueve líneas que con 30.

El Alba comenzará el año próximo con sólo siete de sus 30 líneas

En el sincrotrón se trabajará a destajo. Funcionará las 24 horas y sólo habrá dos parones en Navidad y verano, cuando hay más demanda eléctrica y los precios son más altos. Para ser rentable tendrá que abrir unas 5.000 de las 8.000 horas que tiene el año, señala Bordas. Habrá tres turnos de ocho horas al día. Algunos grupos tardarán sólo cinco minutos, por ejemplo, para medir una magnitud concreta. Otros realizarán experimentos durante meses, añade Bordas. Por ahora, el Alba atenderá sólo a grupos de instituciones públicas, que serán las que paguen por usar el sincrotrón. Las empresas privadas también pueden comprar luz, a unos 3.000 euros por cada turno de ocho horas, señala Bordas.

El Gobierno y la Generalitat de Catalunya han pagado a medias los 201 millones de euros que ha costado el sincrotrón. Tendrá unos gastos anuales de unos 15 millones de euros. A cambio se cerrará a mediados de 2011 una de las dos líneas de luz que ambas instituciones financiaban en el ESRF para facilitar el acceso a los investigadores españoles. La línea, BM16, se abrió en 2003 y está obsoleta. El Alba tendrá una línea equivalente y "a todos los que trabajan en la BM16 se les ha ofrecido un puesto en Alba", explican fuentes del Ministerio de Ciencia. La Asociación Usuarios de Sincrotrón de España (AUSE) está de acuerdo con la decisión, pero exige que se mantenga abierta la BM16 hasta que todos sus usuarios tengan cabida en el Alba, lo que podría retrasarse más allá de 2011. "Por ahora el Ministerio [de Ciencia] no nos ha dado una respuesta oficial porque están a la espera de ver cómo funciona Alba", comenta María Dávila, presidenta de la AUSE.