Sábado, 20 de Marzo de 2010

Arrantzales vascos nacidos en Senegal

Vizcaya. La pesca sobrevive gracias a los trabajadores inmigrantes

GUILLERMO MALAINA ·20/03/2010 - 08:00h

Acaban de descargar en Ondarroa las primeras anchoas pescadas tras cinco años de veda en el Golfo de Vizcaya. La faena aún continúa, mientras en el muelle se entremezclan con naturalidad conversaciones en euskera, gallego, español y wólof, la lengua más hablada en Senegal. Así es aquí.

Los inmigrantes africanos comenzaron a llegar a este municipio pesquero de Vizcaya para ocupar las vacantes en las embarcaciones que dejaban los jóvenes del lugar, más tentados por la comodidad y los mejores salarios de los trabajos que encontraban en tierra. El relevo se dio de forma natural y el número de inmigrantes africanos pronto creció, hasta formar una colectividad en torno a la Asociación de Senegaleses de Ondarroa.

El problema de los papeles

Después de varios años de integración, el efecto llamada aún funciona. Al borde del muelle, Essa, de 29 años, mira de un lado a otro en busca de alguien que le ofrezca un empleo. Cuenta que llegó hace tres años "en busca de una vida mejor" y que aún vive presa de la incertidumbre. "Si tienes papeles, te puedes embarcar, pero si no, es imposible. Por eso, no siempre puedo trabajar". Lo mismo le ocurre a Ousmane, de 40 años. Pide trabajo a quien se le acerca y si no lo hay, hace cualquier otra cosa. Llegó a Ondarroa hace dos años tras haber pasado antes tres en Las Palmas. Tiene la suerte de que uno de sus hermanos está embarcado en el Diana del Mar, un pesquero gallego que hace la campaña desde Ondarroa: "Mira qué bolsa me ha dado". Estaba llena de anchoas.

"Gracias a estos chavales de África hay gente suficiente para las tripulaciones en los pesqueros. Los jóvenes de aquí no quieren. Dicen que es muy duro". Quien habla es Paco Alarcón, un jubilado de 76 años. Como los senegaleses ahora, él también dejó su pueblo, Porto-Novo, en Galicia, hace más de 40 años, y formó parte de la oleada de inmigrantes que llegaron entonces a los puertos vascos: "Aquí se pagaba mejor. Además, antes no había trabajo en tierra y todo el mundo quería trabajar en la mar".